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10 Aspectos de las antiguas casas medievales que podrían hacernos agradecer la modernidad

Las casas como las conocemos hoy en día no fueron siempre así. Ahora tenemos cuadros y plantitas, pero hace unos siglos atrás, lo importante era tener un techo bajo el cual vivir. De hecho, anteriormente eran muy diferentes a como son ahora. La vida también era distinta, por lo que las viviendas reflejaban el modo antiguo de convivir en comunidad.

En Genial.guru te compartimos 10 curiosidades de las casas medievales que quizá no podrías imaginar si las comparamos con las viviendas actuales.

1. Casas de cruck

Hoy sabemos que los arquitectos hablan de cimientos y edificaciones, pero anteriormente las casas eran muy distintas a como las conocemos ahora. Una de las estructuras más comunes en la antigüedad eran las casas de cruck, es decir, enormes marcos de madera curva que formaban la cumbrera que soportaba el techo de una casa. Servían para soportar el techo de un edificio y generalmente se hacían de barro y zarza. Eran muy comunes en la Edad Media, en países como Gales o Inglaterra.

2. Los muebles

Los muebles eran escasos en las viviendas de la edad media. Principalmente, porque las clases más pobres contaban únicamente con las cosas más básicas como sillas y mesas. Por camas, tenían montículos de paja. En cambio, las casas acomodadas podían tener camas hechas de plumas, pero seguían contando con pocos muebles. Sin embargo, un dato curioso de las camas medievales de las familias adineradas es que los soportes solían ser alargados, como si de varias sillas en fila se trataran, pues muchas veces solían dormir todos en una misma cama.

3. Ventanas o agujeros

Era fácil averiguar si en una casa vivía una familia adinerada o una pobre de acuerdo a sus ventanas. Las familias pobres por ventanas tenían más bien un agujero, sin embargo, las corrientes de aire y la luz escasa no eran un problema, ya que tenían formas de alumbrarse en el interior, y si hacía frío, usualmente contaban con postigos de madera que cerraban de noche. En cambio, las familias adineradas sí tenían ventanas traslúcidas, que hacían con tela empapada de resina y cebo y con varillas entrecruzadas.

4. El fuego

Las familias acomodadas podrían darse el lujo de tener chimeneas, pero las familias pobres no contaban con algo así, por lo que para ellas el espacio más importante de la casa era la cocina; el fuego que se ocupaba para cocinar era el mismo que permitía calentar un poco el espacio y también alumbrarlo. Solían ser casas muy oscuras a pesar de tener juncos empapados en manteca, que se encendían y servían como antorchas o veladoras. Pero debido a la estructura y los materiales con que se construían, corrían el enorme riesgo de provocar un incendio.

5. Las mascotas

En la antigüedad, los animales no cumplían el rol de mascotas, pero sí de animales domésticos que servían para uso humano, por ejemplo, por su carne, pelaje o lana. Sin embargo, los animales que convivían de cerca con humanos corrían de el riesgo de ser devorados por otros depredadores, por lo que por las noches solían ser introducidos a las casas. Con el paso del tiempo, se dispusieron espacios fuera, pero cerca de las viviendas como corrales o recintos que al principio fueron de piedras apiladas y después llegaron a convertirse en cobertizos o patios para su cuidado.

6. Los inodoros

Un baño de la edad media hoy nos resultaría muy incómodo, ya que muchas veces se trataba de una cubeta o bacinica que vaciaban en el río más cercano. Estos cubos eran usualmente para los más pobres, mientras que otros baños contaban con letrinas apostadas en las paredes de los castillos. Estos baños más “sofisticados” eran para las clases acomodadas.

7. La higiene

Es por todos sabido que la higiene no era una cualidad muy vista ni apreciada para los habitantes de la antigüedad, quienes casi no tenían el hábito de tomar baños a comparación con la actualidad. De hecho, podían pasar mucho tiempo sin bañarse. En su lugar, recurrían a perfumes o flores que ocultaran, escondieran, o confundieran los malos olores. Aunque los más ricos solían bañarse más que los pobres, tampoco lo hacían con mucha frecuencia.

8. El tamaño de las casas

Otra diferencia entre las casas de los más ricos y los más pobres era su amplitud. Mientras que las viviendas ricas disponían de espacios muy amplios e incluso de varias habitaciones, las casas de los pobres, por el contrario, contaban con espacios muy reducidos y apretujados. Usualmente una sola habitación era a la vez cocina, sala, comedor y dormitorio. En el caso de un herrero o un artesano, incluso su taller estaba también en esa misma y única habitación.

9. Los materiales de construcción

Anteriormente no existía algo así como el cemento, por lo que los materiales que usaban para construir una pared era muy distinto al que ocupamos hoy en día. En su mayoría, los materiales estaban hechos de barro, paja, pelo de animales, ¡y hasta de estiércol! Con estos materiales fabricaban tabiques. No había castillos de varilla o de metal como en nuestras casas modernas. En su lugar, las columnas estaban hechas de madera de roble casi siempre.

10. Humaredas

Las casas medievales eran muy oscuras, con poca iluminación y corrientes de aire. La única fuente de calor eran los fuegos que encendían para cocinar. Pero, debido a que las casas eran muy encerradas, el fuego solía quedarse atrapado dentro del hogar y provocar mucha humareda, sin mencionar el riesgo de incendiarse en cualquier momento.

¿Qué otras cosas de la vida medieval te parecen fascinantes y que sin duda alguna te hubiese gustado vivir?

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