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10 Secretos para trasplantar una planta que harán de tu jardín tu mayor orgullo

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Para los amantes de la jardinería, no hay mejor sensación que ver crecer y florecer una planta que han cuidado con esmero y dedicación. Sin embargo, llegar a ese momento de júbilo no es tarea fácil, pues los más expertos en la materia se ayudan con ciertos secretos que, al aplicarlos a sus flores y matas, producen toda la magia.

En Genial.guru, nos hemos dado a la tarea de hurgar en el libro de los floricultores para traerte 10 de sus secretos mejor guardados al momento de trasplantar una planta y convertirla en la admiración de todos.

1. Darle su espacio

Las plantas necesitan tener espacio para poder crecer libremente, es por eso que si compramos una planta potencialmente grande en maceta, es de esperar que a las pocas semanas ese espacio reducido ya no sea suficiente para ella. Sacarla de la maceta y sembrarla en el jardín hará que pueda desarrollarse en todo su esplendor siempre es la mejor opción.

2. Evitar los cambios abruptos de temperatura

En caso de necesitar trasplantar la planta de la maceta al jardín, es crucial tomar en cuenta la temperatura, pues si viene de un lugar frío, no se recomienda sembrarla de inmediato. Lo ideal es ubicar la maceta en un lugar cálido por unos días para que la planta se aclimate y luego proceder a plantarla.

3. Elegir el sustrato adecuado

Preparar el terreno en el que reposará tu planta es un paso crucial de este delicado proceso, pues de allí tomará todos los nutrientes y vitaminas que le ayudará a desarrollarse. Las características de los sustratos cambian según los requerimientos de la planta en cuestión, pero en general debe ser esponjoso, poroso, con un pH equilibrado y de fácil hidratación.

4. Desinfectar la maceta

Si has decidido trasplantar tu planta a una maceta más grande, asegúrate de lavarla y desinfectarla bien, pues este será el nuevo hogar de tu consentida por un tiempo y debe estar limpia para recibirla. Realizar el proceso de plantación en una maceta sucia puede hacer que ciertas bacterias y gérmenes afecten su crecimiento y puedan, incluso, matarla.

5. Escoger el momento oportuno

Para que el trasplante llegue a feliz término, es vital elegir el momento más adecuado para hacerlo. Por un lado, es recomendable que la planta haya llegado a un estado de reposo, es decir, que su crecimiento activo ya haya pasado. Por otra parte, también es importante que sus raíces estén lo suficientemente fuertes como para resistir el cambio, pero que aún sean dóciles para no dañarlas.

6. Considerar los riesgos de plantar “a raíz desnuda”

Normalmente, cuando trasplantamos una planta, limpiamos sus raíces, le retiramos toda la tierra a su alrededor y procedemos a ubicarla en su nuevo lugar; sin embargo, esta limpieza puede ocasionar deshidratación, sobre todo cuando el trasplante se hace en días soleados y muy secos. Es recomendable elegir días más húmedos para realizar este proceso.

7. Cuidar muy bien las raíces

Trasplantar una planta implica sacar sus raíces de la tierra y dejarlas al descubierto, totalmente vulnerables a cualquier efecto del exterior, por lo que es recomendable ser sumamente cuidadoso con ellas y estar pendiente de no cortarlas. Dañar las raíces implica que la energía de la planta se enfocaría en repararse a sí misma y no en prosperar en su nuevo hogar.

8. Vigilar la planta luego de trasplantarla

Sacar tu planta del ambiente que ha conocido hasta ahora para trasladarla a un entorno nuevo y diferente puede afectarla e incluso hacerla decaer. Es muy importante que estés pendiente de ella durante los días subsecuentes, pues ella misma te dará las señales necesarias para saber si el trasplante va por buen camino o si hay algo que mejorar.

9. Mantener el riego constante

El éxito del proceso de trasplante depende en gran medida de la constancia y abundancia del riego. Se recomienda regar las plantas con bastante cantidad y frecuencia durante los primeros días para luego ir reduciendo y dosificando el agua hasta que la planta se acostumbre a su nuevo entorno.

10. Utilizar macetas intermedias

Uno de los secretos mejor guardados es el uso de macetas intermedias que le permitan a la planta irse adaptando paulatinamente a un espacio más libre y extenso. Así, hay muchas más posibilidades de que la transición sea menos drástica y más exitosa.

Si bien parece un proceso complejo que conlleva muchos detalles, la satisfacción que se siente al lograr un resultado próspero y colorido hace que todos los esfuerzos valgan la pena. Cuéntanos en los comentarios, ¿qué otro secreto conoces para lograr trasplantar una planta sin morir en el intento?

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