7 Hábitos comunes que nos impiden dormir bien por la noche

Aunque una mala noche de sueño puede afectar tu salud, tu apariencia y tu calidad de vida en general, el 35 % de los adultos duerme menos de 7 horas por noche. Si bien las preocupaciones y el estrés pueden afectar el cerebro y generar noches inquietas, existen algunos hábitos diarios en los que podemos trabajar para dormir mejor.

Genial.guru investigó un poco para descubrir qué hábitos antes de dormir vale la pena romper por el bien de un buen descanso nocturno (consultando primero ante un médico antes de hacerlo).

1. Saltar directamente a la cama

Al final de un día ajetreado, todo lo que probablemente quieres hacer es finalmente apoyar la cabeza sobre una almohada. Pero crear algunos rituales nocturnos relajantes puede ayudar a tu cerebro a poner una coma entre el día y la noche y te ayudará a conciliar el sueño más rápido. Tu rutina antes de acostarte puede incluir un refrigerio ligero, una ducha tibia o leer un buen libro. Tus rituales nocturnos no tienen por qué ser complicados, simplemente elige algo que tranquilice tu mente, que te ayude a relajarte más fácilmente.

2. Beber té negro antes de acostarse

Los tés de hierbas son conocidos por sus efectos calmantes y se han utilizado para tratar el insomnio durante años. Y aunque muchos tés, como el de manzanilla o el de lavanda, pueden ayudarte a relajarte e incluso mejorar la calidad de tu sueño, otras bebidas funcionan al revés. Por ejemplo, el té negro tiene un alto contenido de cafeína y puede provocar nerviosismo e insomnio.

3. Dormir debajo del tipo incorrecto de manta

Si bien no podemos conciliar el sueño sin una manta, elegir la adecuada es fundamental para un buen descanso nocturno. Las mantas hechas de poliéster son fáciles de lavar y cuidar, pero no son la mejor opción cuando se trata de dormir mejor. El poliéster es un material sintético, lo que significa que no respira y no permitirá que tu cuerpo regule su temperatura, provocando que tengas calor y sudes.

En lugar de comprar una manta de poliéster, opta por una de lana, ya que te mantendrá caliente y dejará que tu piel respire.

4. Ir al gimnasio por la noche

Hacer ejercicio te ayuda a relajarte y a deshacerte de la ansiedad, lo que, a su vez, mejorará tu sueño. Pero hacer ejercicio demasiado tarde en el día puede hacer más daño que bien y causar estragos en tu sueño reparador. Ir al gimnasio una hora antes de acostarse no permitirá que baje la temperatura de tu cuerpo, lo que hará que te muevas, des vueltas mientras duermes y te despiertes por la noche. Si eres un noctámbulo y prefieres hacer ejercicio por la noche, haz ejercicios de baja intensidad al menos 4 horas antes de acostarte.

5. Saltarse el desayuno

El desayuno se considera la comida más importante del día por una razón. Y aunque es posible que no tengas tiempo durante las ajetreadas horas de la mañana, salir corriendo por la puerta sin comer algo afecta no solo tu peso y capacidad de concentración, sino que también puede incidir en la calidad de tu sueño. Las personas que se saltan el desayuno con regularidad son más propensas a dormir mal y a despertarse sintiéndose malhumoradas.

6. Usar pijama para ir a la cama

Por la noche, nada parece más atractivo que ponerse tu pijama favorito y finalmente irse a la cama. Pero algunos pijamas son demasiado abrigados para ti y pueden interferir con tu sueño. Dormimos mejor cuando la temperatura de nuestro cuerpo disminuye ligeramente. Y si irte a la cama sin nada de ropa no es del todo para ti, opta por ropa de dormir liviana hecha de telas naturales y transpirables, como el lino o el algodón.

7. Tener alfombra en el dormitorio

Las alfombras pueden hacer que cualquier habitación luzca acogedora, pero tenerlas alrededor de la cama no es la mejor opción cuando se trata de un buen descanso nocturno. Las alfombras pueden atrapar el polvo y los ácaros fácilmente, y las convierte en un caldo de cultivo perfecto para las bacterias dañinas. Los estudios han demostrado que la calidad del aire interior es crucial para tu sueño e incluso puede afectar tu rendimiento al día siguiente.

¿Has notado cómo alguno de estos hábitos afecta tu sueño? ¿Tienes el sueño ligero o duermes como un bebé?

Compartir este artículo