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Cocinar y limpiar la casa contaminan más que usar el automóvil, según estudio

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Aunque parezca una locura, y por mucho que hayas optado por hacer uso de tu bicicleta en vez de tu automóvil en tu día a día, podrías estar contaminando el medio ambiente incluso con tan solo hacer la limpieza de tu casa. ¿No nos crees? Sigue leyendo.

Hoy, Genial.guru te presenta un estudio que afirma que limpiar la casa puede contaminar más que usar un automóvil.

El proyecto Homechem

Homechem (Observaciones de la Química Ambiental y Microbiana en Casa) es el nombre de un estudio realizado por 20 grupos de investigación de 13 universidades. En este se destacó que las actividades cotidianas que se realizan en casa, como limpiar, cocinar, e incluso algunas acciones del aseo personal, contaminan el aire más que un automóvil.

Delphine Farmer, una química con sede en la Universidad Estatal de Colorado que había pasado la mayor parte de su carrera desarrollando formas de medir con precisión cantidades extremadamente pequeñas de moléculas en el aire, y Marina Vance, una ingeniera ambiental de la Universidad de Colorado Boulder, decidieron realizar este revelador estudio de campo. “Los hogares nunca habían sido consideradas como una fuente importante de contaminación del aire exterior, y es el momento de comenzar a explorar eso”, dice Marina Vance, “Queríamos saber cómo es que actividades básicas como cocinar y limpiar cambian el ambiente de una casa”.

Cómo se llevó a cabo el estudio

La investigación se realizó como un estudio de campo con una duración de 4 semanas, en las que se reunió a sesenta científicos y cuatro millones y medio de dólares en instrumentos y tecnologías para medir las emisiones que se originaron de la cocina y la limpieza en una casa de 111,48 metros cuadrados perteneciente a la Universidad de Texas.

Las emisiones que fueron monitoreadas se llaman compuestos orgánicos volátiles (COV), término que describe cualquier producto químico a base de carbono que se evapora a temperatura ambiente y abarca una gran variedad de moléculas emitidas, tanto por las plantas como por las actividades humanas.

Los COV son responsables de gran parte de lo que olemos, como las flores o la gasolina, aunque muchos compuestos no tienen ningún olor perceptible. También dañan al medio ambiente y provocan efectos en la salud según el compuesto y el periodo al que se está expuesto, pero pueden ir de una simple irritación en los ojos hasta daños en el sistema nervioso.

Resultado número 1: la cocina

Cada vez que se hacía uso de la cocina, los monitores indicaban altos niveles de emisiones que superaban el límite de lo que las máquinas podían medir. Estos niveles estaban por encima de las 100 mil partículas por cada centímetro cúbico. Eran tan altos que los instrumentos debían recalibrarse frecuentemente. Por ejemplo, la tostadora siempre mostró un aumento en la presencia de los COV. “La cosa más aterradora en esta casa es probablemente la tostadora”, dice Erin Katz, una estudiante voluntaria. “Simplemente no tenía idea de que las tostadoras emitieran tantas partículas”.

Resultado número 2: actividades personales

Higiene Personal

Durante tres días, los investigadores se dedicaron a estudiar los efectos de los productos de higiene personal. El primer día se pidió a los estudiantes voluntarios que usaran un mínimo cuidado de la piel y el cabello. En el segundo se les permitió seguir su rutina normal; mientras que en el tercero se les pidió hacer uso de aerosoles, lociones, mousses y todo tipo de perfumes para el cuerpo.

Los resultados preliminares mostraron la importante contribución intencional a la contaminación del aire que proviene de un sinfín de compuestos químicos en forma de productos para el cuidado personal que los humanos usamos diariamente.

Por el simple hecho de existir

Está comprobado que nuestras exhalaciones contienen dióxido de carbono y también una gran cantidad de productos químicos orgánicos como el isopreno, la acetona y el acetaldehído. Los monitores fueron capaces de detectar todos estas emisiones provocadas por las acciones naturales e involuntarias humanas.

Resultado número 3: reacciones químicas entre la cocina y la limpieza

Entre los resultados preliminares se pudieron observar reacciones entre las emisiones de la cocina con las de la limpieza. Por ejemplo, con el cloro, la reacción produjo picos temporales de cloraminas, una especie de químicos que pueden inflamar las membranas de las vías respiratorias. Otra reacción peligrosa encontrada fue la del cloro y el punto de combustión de los quemadores de gas que generan el cloruro de nitrilo, un compuesto que interviene en la formación de esmog en las zonas costeras.

La contaminación de un solo Día de Acción de Gracias

Vance y su equipo reprodujeron un Día de Acción de Gracias común para una docena de personas con la única diferencia de que se realizó en pleno mes de julio. Lo más impactante es que la simulación de un día de festejo arrojó resultados alarmantes; tanto que Marina Vance lo catalogó como el peor escenario.

Ese Día de Acción de Gracias, los investigadores prepararon el desayuno como en cualquier día. Después de eso, comenzó el trabajo para la cena: cortar, pelar, cocer y hornear alimentos. El horno permaneció encendido durante cinco horas y el pavo se preparó para su horneado desde dos días antes. Absolutamente todas las acciones que sucedían, así fueran aparentemente intrascendentes, tenían que ser registradas: abrir la puerta del horno, cambiar la bolsa de basura, e incluso un ataque de estornudos.

Resultados

Antes de meter el pavo al horno, una de las voluntarias revisó los niveles de óxido nítrico y dióxido de carbono, y señaló que las señales de contaminación eran más altas dentro de la casa que en el exterior. Cerca de las 11:00 a.m., la concentración de partículas finas se había elevado a un nivel tal que, si se hubiese tratado de una ciudad, se habría catalogado oficialmente como contaminada.

Las concentraciones alcanzaron su punto máximo cuando los alimentos salieron del horno. Y, durante casi una hora, los niveles de las partículas finas, esas que entran a nuestros pulmones, alcanzaron el rango de “muy poco saludables” definido por el índice de calidad del aire de la Agencia de Protección Ambiental. Si el aire de una ciudad alcanza estos niveles, se activa una alerta pública que advierte que las personas en contacto están en riesgo de graves daños al corazón y pulmones.

Contaminación: el uso del automóvil vs. las actividades del hogar

Un estudio realizado al mismo tiempo que este por el profesor Joost de Gouw mostró la relación opuesta entre el uso de productos químicos de uso cotidiano y el uso del automóvil. Esto quiere decir que, mientras las emisiones contaminantes por el uso del transporte se redujeron considerablemente en Estados Unidos y Europa, las de los productos de uso cotidiano han ido aumentando de la misma manera y sin control. El estudio encontró que, en Estados Unidos, de un 15 a 42 % de los compuestos orgánicos volátiles petroquímicos pertenecen a fuentes móviles, y del 39 al 62 % son de los productos químicos de uso cotidiano.

En el estudio también se destaca la importancia en el resultado del control gubernamental sobre el uso del automóvil para disminuir las emisiones contaminantes. Se recalcó la nula atención que hay por el uso de los productos como pesticidas, aerosoles, recubrimientos, tintas de impresión, adhesivos, productos de limpieza y otros productos para el cuidado personal que la gran mayoría usamos a diario, los cuales contribuyen al deterioro de la capa de ozono.

Hasta ahora, el análisis de los resultados del experimento no ha terminado de resolverse. Lo cierto es que, como primera medida precautoria para la salud, habría que invertir en una buena campana de cocina que extraiga las partículas, además de mantener las ventanas abiertas y tener una buena ventilación en cada oportunidad que se haga uso de la cocina o limpieza del hogar.

¿Tú cómo podrías contribuir a la reducción de estos índices que podrían dañar al medio ambiente y nuestra propia salud?

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