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30+ Simples trucos para ahorrar energía en el hogar

Utilizamos energía casi sin darnos cuenta. Damos por sentado que la tendremos disponible siempre, pero es urgente que tomemos conciencia y comencemos a cuidar este valioso recurso. La buena noticia es que podemos contribuir a mantener el medio ambiente y nuestro bolsillo si tomamos algunas medidas prácticas de ahorro de energía, las cuales nos beneficiarán en muchos sentidos.

Presta atención a estos útiles trucos que Genial.guru recopiló para que puedas comenzar a ahorrar energía en cada espacio de tu casa.

En la sala

Si tienes un calefactor, procura que su temperatura esté entre los 20 y 21 °C durante el invierno. Recuerda ventilar los ambientes abriendo las ventanas 10 minutos al día, para que el aire del hogar se renueve. En verano, la temperatura perfecta es de 24 a 26 °C. En este caso, las ventanas y puertas deben estar bien cerradas para que el aire frío no se escape.

Revisa tu casa en busca de rendijas debajo de puertas, en las ventanas y en las persianas. Puedes sellarlas fácilmente con burletes autoadhesivos o pistolas de silicona. La temperatura adecuada del hogar no se verá afectada si evitas fugas de aire indeseables.

Intenta aprovechar toda la luz natural que puedas. Cambia las bombillas de toda la casa por unas LED: duran más y ahorran hasta un 90 % de electricidad. Si enciendes una lámpara, no olvides apagarla cuando abandones la habitación. Si estudias en horas con poca luz natural, usa lámparas de escritorio. Las luces altas consumen más energía porque son indirectas.

Cada cierto tiempo, quita el polvo de todas las bombillas y lámparas de tu casa: así mantendrás su capacidad de iluminación al máximo. Encender velas de vez en cuando es una excelente idea para ahorrar electricidad y, al mismo tiempo, convertir la sala en un lugar romántico. Puedes comenzar con una noche a la semana. Piensa en otras actividades que puedas hacer a la luz de las velas, como leer o jugar un juego de mesa con la familia. Utiliza unas grandes de combustión lenta, apágalas bien cuando termines de usarlas y guardarlas en un lugar seguro, lejos de los niños.

Evita usar el televisor como si fuera una radio y apágalo si no estás viéndolo. También puedes cambiar la configuración de fábrica: la mayoría de los aparatos modernos vienen por defecto configurados como showroom, o modo de demostración, el cual consume más energía. Si te es posible, adquiere cargadores solares para tu móvil u otros aparatos recargables.

En la cocina

Si necesitas comprar electrodomésticos, hazlo con inteligencia, verificando que sean energéticamente eficientes. Una vez que dejes de utilizarlos, desenchúfalos, pues la luz roja del piloto consume un 5 % de energía.

El único artefacto que no debes apagar es el refrigerador, pero puedes colocar su termostato en 3 a 5 °C, y el frízer en −18 °C. Limpia periódicamente la rejilla trasera, evita abrir y cerrar la puerta sin necesidad, y, cuando hagas compras, reúne todo lo que necesite frío en una misma bolsa, así podrás guardar todo de una sola vez.

A la hora de llenar el refrigerador, procura no atestarlo de alimentos, así el aire circula mejor en el recinto y el enfriamiento es más eficaz. Por el contrario, el congelador tiene que estar lo más lleno posible. Aunque no se aconseja guardar en él todos los alimentos que todavía no están congelados de forma repentina: hazlo poco a poco, distribuyéndolos parejamente.

Las ollas a presión consumen menos energía que los hornos, y en ellas puedes cocinar o descongelar los alimentos en menos tiempo. El refrigerador es otra opción para esto último: saca del congelador lo que quieras descongelar y ponlo en el estante de abajo. De esta forma, aprovecharás el frío y evitarás problemas con el desarrollo de los gérmenes, pues no se recomienda descongelar alimentos a temperatura ambiente.

Lógicamente, en verano puedes evitar usar el horno. También procura no usarlo para hornear porciones pequeñas, ni lo abras antes de tiempo. Puedes tostar pan, preparar bocadillos con queso fundido o calentar comida aprovechando el calor residual del horno ya apagado (tras haber cocinado en él otro platillo). Cocina siempre tapando ollas y sartenes del mismo tamaño que el fuego de la cocina: así el calor se difundirá de forma pareja y rápida. No temas utilizar el microondas para cocinar vegetales o pescado. Requieren solo de alrededor de 5 a 8 minutos de cocción, por lo que el gasto de energía es mucho menor.

Aprovecha el calor residual al máximo. Por ejemplo, para hacer huevos fritos, basta con calentar bien la sartén, y, al echarlos, colocar la tapa y apagar el fuego: con el calor de la vitrocerámica será suficiente para que los huevos se hagan por completo. ¡Incluso ahorrarás aceite! Del mismo modo, puedes aprovechar una sartén o plancha caliente después de cocinar la carne y tostar pan o tortillas, con la luz ya apagada.

En el cuarto de baño

Toma duchas cortas y fíjate que la temperatura del agua no sobrepase los 30-36 °C. Así ahorrarás energía y cuidarás tu piel. En el mercado existen mangos duchadores de bajo consumo, y el monto de la factura del agua se reduce considerablemente al utilizarlos. En verano, prueba ducharte con agua fría durante las horas de mayor calor: el Sol calienta el agua del tanque lo suficiente para que recibas un baño refrescante.

Si tienes calentador de agua y la caliente tarda en salir, coloca un cubo bajo el grifo y recolecta el agua fría. Luego, puedes aprovecharla para regar las plantas o fregar el piso. No olvides apagar el calentador si vas a ausentarte varios días de casa.

Haz pequeños cambios en tus hábitos de higiene diaria, como no dejar el grifo abierto mientras te cepillas los dientes, te afeitas, te aplicas el champú o acondicionador. Cuando te higienices las manos, intenta utilizar agua fría en lugar de la caliente, siempre y cuando la temperatura exterior lo permita. También puedes llenar un vaso con agua y enjuagarte la boca con ella luego de cepillar tus dientes o usarla para lavar tus manos.

En el lavadero

Optimiza tu lavadora. La manera más económica de lavar la ropa es a carga completa, con un programa corto y agua fría. Deja los lavados intensos para las prendas realmente sucias. Utiliza detergentes ecológicos: estos cuidan el ambiente y rinden mucho más. Recuerda limpiar los filtros con frecuencia y revisa que el aparato no tenga pérdidas de agua.

Trata de secar la ropa al aire libre. El calor del Sol también elimina microorganismos perjudiciales para la salud. Si no tienes un patio, puedes usar un tendero plegable y dejarlo dentro de la casa, cerca de una ventana. Plancha de una sola vez toda la ropa que de verdad lo necesite. Comienza y termina con las prendas que requieren de menos temperatura (al final incluso puedes apagar la plancha para aprovechar el calor residual).

En la decoración

Decora tu hogar pensando ecológicamente. Por ejemplo: las paredes de colores claros reflejan mejor la luz solar. Tu casa se verá alegre e iluminada solo con abrir las persianas. Las alfombras y cortinas gruesas de telas naturales son un buen truco de decoración, pero también aíslan los ambientes del frío en invierno y del calor en verano. Ahorrarás hasta un 50 % de energía cada año si las colocas en tu casa, principalmente en los ambientes difíciles de calefaccionar.

¿Ya aplicas algunos de estos trucos en tu casa? ¿Conoces otros que puedan ayudarnos a ahorrar energía? Compártelos con nosotros en la sección de comentarios.