10 Habilidades para el cuidado del bebé que a todo padre primerizo le sería útil conocer

La emoción de llevar al bebé a casa es tan maravillosa como aterradora. Uno nunca sabe qué hacer cuando se es padre primerizo, pues cada día hay algo nuevo de lo que nunca antes se había tenido idea. Sobre todo cuando existen tantas noches de insomnios, pañales sucios, labores domésticas y un bebé que llora todo el tiempo.

Genial.guru comparte esta guía de diez habilidades del cuidado de un bebé para padres totalmente novatos. ¡No te preocupes! Puedes hacerlo y lo harás bien.

1. Pon al bebé a dormir y que se vuelva rutina

Los problemas para dormir a los recién nacidos provienen del hecho de que, dentro del útero, siempre es oscuro y acogedor, y el bebé está acostumbrado a ese entorno. Así que, una vez que entran en nuestro mundo, tienen que adaptarse a los cambios en la luz. Por ello, es conveniente que intentes mantener la habitación iluminada durante el día y atenúes las luces por la noche. Esto ayudará a tu pequeño a entender la diferencia entre el día y la noche.

Y aunque tu bebé a punto de dormirse puede parecerte irresistiblemente lindo y, por supuesto, sientas la necesidad de besar esas mejillas regordetas, no lo hagas. Combate la tentación, pues el bebé puede tomarlo como una señal de que quieres jugar con él (o que es hora de comer) y despertarse. Recuerda que tardará un tiempo en acostumbrarse a la dinámica de nuestro mundo, ¡así que sé paciente!

2. No sufras y adapta tu propio sueño al del bebé

Como si fuera algún tipo de brujería infantil, cada vez que uno está a punto de quedarse dormido en la noche, el recién nacido lo sabe e inmediatamente comienza a llorar. Así que, en los primeros días, los padres no duermen mucho, de eso no cabe duda. Esto los hace sentirse cansados y de mal humor. Es entonces cuando, por primera vez en la vida, surgen las dudas sobre cómo y cuándo dormir. La solución es bastante simple: duerme cuando el bebé duerma. Sincronizar tu ciclo de sueño con el de tu bebé te ayudará a descansar lo suficiente para que estés fresco y lleno de energía cuando estés despierto.

3. Envuelve al bebé fácilmente con esta técnica

¿Qué tan difícil puede ser envolver a un bebé en una manta? Aunque la tarea parezca simple, hay una especie de “ciencia” para que tu bebé esté tan seguro y cómodo como sea posible. Primero, coloca una manta liviana en forma de diamante y dobla la esquina superior cerca de un cuarto del camino, hacia abajo. Coloca al bebé boca arriba sobre la manta de modo que sus hombros estén justo debajo del pliegue. Luego, toma la esquina derecha de la manta, pásala por el cuerpo del bebé y métela debajo del lado izquierdo. Deja afuera el brazo izquierdo del pequeño. Jala la esquina inferior hacia arriba y métela en el pliegue que acabas de crear sobre el hombro derecho de tu bebé. Finalmente, toma la esquina abierta restante, pásala por encima de tu bebé y colócala debajo. Ahora tienes tu “burrito” de bebé perfectamente envuelto. En realidad, esto es muy importante porque hace que el bebé se sienta seguro y protegido. De esa manera, se sentirá más relajado y se dormirá más rápido.

4. Carga al bebé adecuadamente

Casi todo el mundo ha escuchado en algún momento de su vida, sea padre de familia o no, “sujeta bien al bebé”. Sí, es cierto y extremadamente importante: cuando cargues a un bebé, debes asegurarte de que su cuello esté apoyado. Puedes hacerlo acunando al bebé en tus brazos o manteniendo una de tus manos debajo de su cabeza. Esto se debe a que los músculos del cuello de un recién nacido son demasiado débiles para sostener su cabeza, por lo que tienes que ayudarles con eso un poco.

5. Vigila el cordón umbilical

Lo más importante que debes recordar acerca del cordón umbilical cortado es que siempre debe estar limpio y seco. Por lo tanto, es recomendable que, hasta que el cordón se encoja y se caiga, lo que puede demorar unas dos semanas, al bebé solo se le deben dar baños de esponja. Puedes cambiar a la bañera después de que el cordón se haya caído solo. Si ves algún signo de infección, como secreción amarillenta u olor desagradable, es hora de ver al médico.

6. Saca al bebé resbaladizo de la bañera

La piel de un bebé es súper suave y se puede volver muy resbaladiza después del baño. Por eso es extremadamente importante que tengas mucho cuidado al sacar al bebé de la bañera. Una forma segura de hacerlo es sujetar al bebé debajo de tus brazos con las dos manos (mientras sostienes el cuello y la cabeza, por supuesto). También vale la pena señalar que los bebés no necesitan bañarse todos los días. De otra modo, su piel suave y sedosa puede resecarse e irritarse. La mayoría de los médicos recomiendan hacerlo 3 veces a la semana, hasta que el bebé comience a moverse más por su cuenta.

7. Cambia el pañal sin sufrimiento

Esta es una tarea en la que cualquier padre primerizo se convertirá en un profesional en muy poco tiempo. Querrás solo quitar el pañal sucio y poner uno limpio en su lugar, pero hay algunas cosas importantes que recordar. Por ejemplo, siempre lávate las manos primero (y después) para evitar que las bacterias en tus manos entren al bebé. Además, siempre limpia de adelante hacia atrás, esto ayudará a prevenir infecciones, especialmente en las niñas. Y asegúrate de que la piel del bebé esté limpia y seca antes de ponerle el pañal nuevo para evitar rozaduras.

Tener una pomada para el sarpullido es indispensable de todas formas. Y, por último, también debes tener cuidado con el muñón del cordón umbilical al cambiar los pañales. Asegúrate de que el pañal no cubra al cordón umbilical si aún no se ha caído. Algunos pañales para recién nacidos tienen un recorte alrededor del área del ombligo para evitar la irritación. Si el tuyo no lo tiene, no te preocupes, simplemente puedes doblar el pañal desde la parte superior para mantener el muñón umbilical por fuera.

8. Da de comer de forma cómoda y práctica

Si una madre puede o elige amamantar, entonces hay algunos trucos útiles cuando se trata de la hora de la comida de un bebé. En lo que respecta a las posiciones, hay varias muy cómodas, desde la clásica posición de “cuna” hasta la menos conocida “posición de balón o pelota”. Las mamás pueden elegir cualquier forma que sea la más cómoda y segura para ellas y sus bebés: eso es lo más importante. Además, si tienes a un recién nacido soñoliento que tiende a cansarse y quedarse dormido mientras amamanta, puedes hacerle cosquillas en los pies mientras se alimenta. Esto asegurará que no se duerma con el estómago vacío.

Si un bebé toma leche en fórmula, no asumas que los biberones siempre necesitan calentarse como se ve en las películas. Y si decides servirlo tibio, nunca uses el horno de microondas, ya que puede crear puntos calientes que no puedas detectar cuando lo pruebas en tu muñeca. Calentarlo en una olla con agua tibia será suficiente. Además, no agites demasiado el biberón, ya que es una forma segura de poner al bebé muy flatulento e incómodo.

9. Masajes relajantes para el bebé

¿A quién no le gusta un buen masaje? Pero para un recién nacido, es aún más importante porque fortalece sus huesos y músculos. Sin mencionar que es una manera increíble de establecer vínculos afectivos con tu pequeño. Todo lo que tienes que hacer es poner a tu bebé sobre una toalla que se coloque sobre una superficie cómoda como una cama. Siempre masajea con un aceite a base de vegetales. Comienza con las piernas, seguidas de los brazos, luego el pecho y, finalmente, la espalda del bebé.

10. Establece vínculos afectivos

Esto será diferente para todos, pero el objetivo es el mismo: establecer una conexión sólida entre el bebé y sus padres. Este proceso debe comenzar tan pronto como nazca el bebé. Todo lo que se necesita al principio es un tacto suave de piel a piel. Otra cosa importante es mirar a los ojos del bebé y hablar con él. Lo sé, parece un poco extraño, ya que no entienden nada de lo que estás diciendo, pero ayuda a desarrollar esa conexión. Además, como la vista de un bebé no es tan buena, tienes que acercarte mucho a ellos mientras interactúan. Y, por supuesto, asegúrate de darle muchos besos mientras están cara a cara.

Los primeros días de un recién nacido pueden ser agotadores y difíciles, pero sobrevivirás. Lo importante es tener mucha paciencia y tranquilidad. El tiempo pasa muy rápido y lo fácil y difícil se vuelve rutina.

¿Omitimos algo relacionado con el cuidado de los recién nacidos? ¡Háznoslo saber abajo en los comentarios!

Ilustradora, Natalia Tylosova para Genial.guru
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