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11 Mitos acerca de la alimentación infantil que algunos padres siguen creyendo

Uno de los temas que más preocupa a los padres es la alimentación de sus hijos, por lo que van en busca de recomendaciones para cuidar su dieta. Sin embargo, la mayoría de estas indicaciones que suelen darles algún vecino o los abuelos son solo mitos que, hasta el día de hoy, siguen difundiéndose por medio de las redes sociales como verdades absolutas. Es por eso que se realizaron varios estudios para comprobar qué tan ciertas pueden ser algunas de estas afirmaciones que provienen de décadas pasadas.

Genial.guru recolectó los mitos más comunes que muchos padres todavía siguen creyendo como verdad absoluta y, en base a los estudios, busca desmentirlos para eliminar algunos miedos relacionados con la alimentación infantil.

Mito 1: La leche baja en grasa es mejor para los niños

Durante un buen tiempo, se difundía por diferentes medios de prensa que el consumo de leche baja en grasa prevenía la obesidad infantil. Tal es así que hasta los médicos recomendaban a las madres que los niños mayores de 2 años no debían beber leche entera para cuidar su salud.

Sin embargo, un estudio comprobó que la leche baja en grasa no previene la obesidad en los niños y adolescentes. Para llegar a esta conclusión, se analizó a un gran número de personas de entre 1 a 18 años quienes consumieron leche entera y baja en grasa. Entre los resultados figuraba que los niños con mayor consumo de grasa de leche de vaca en su dieta no sufrían problemas de obesidad, por lo cual es un mito decir que la leche entera fomenta la obesidad.

Mito 2: Los jugos son mejores que la fruta entera

Este mito se ha vuelto muy popular en las últimas décadas, en donde hasta los actores han contribuido a hacerla verídica exhibiéndose con sus licuados de frutas naturales por las calles o en redes sociales. Quizás por la falta de tiempo, resulta más práctico beber un jugo que comer una fruta entera, pero en realidad no es una buena idea como parece en un principio.

Es aquí donde un nutricionista de la Universidad de Granada llamado Aitor Sánchez, ha afirmado que un zumo jamás reemplazaría a una fruta entera, debido a que al exprimir una naranja, desechamos una gran cantidad de fibras y que esto contribuye a una rápida absorción del azúcar en la sangre. Además, los zumos que se venden en supermercados no son los naturales, sino que vienen muy diluidos y endulzados con edulcorantes, lo cual no es bueno para la salud de los niños.

Mito 3: Es mejor comer los alimentos frescos que congelarlos

Puede que, en cuestión de sabor, una comida hecha con ingredientes frescos sea más deliciosa que un platillo a base de productos congelados por un tiempo determinado. Sin embargo, los nutrientes de un producto no se pierden si se los congela y descongela para su consumo, como creen muchas personas.

Un pediatra llamado Jorge Martínez explicó que el secreto está en cómo se congelan los alimentos y que lo recomendable es descongelarlos en la nevera. También es posible congelar la mayoría de las comidas, por lo cual se evita que la misma se desperdicie por la descomposición a causa de factores ambientales, especialmente en las regiones más cálidas del mundo.

Mito 4: Para no tener acné hay que evitar la grasa

Los padres de hijos adolescentes suelen aconsejarles que reduzcan el consumo de la mayonesa o la manteca para no tener acné. Sin embargo, este tipo de problema en la piel es muy común a esa edad, independientemente de la dieta que se siga, debido a los cambios hormonales típicos en la pubertad. Es así como estos pueden manifestarse por aumento del estrés o por el periodo en las mujeres. Lo mejor que puedes hacer en estos casos es usar cremas, limpiarte la cara y evitar tocar los granos con fuerza para que estos no sangren o dejen cicatrices en la zona afectada.

Mito 5: Comer frutas después de la comida engorda

Aunque no existe ningún estudio al respecto, muchas personas piensan que el consumo de frutas después del almuerzo contribuye a aumentar de peso, por lo cual es mejor comerlas en ayunas. Este tema incluso es discutido por muchos nutricionistas, pero están aquellos como Mireia Cervera, quien asegura que todo esto depende del metabolismo de cada individuo y que la hora de consumo no implicaría ningún cambio en su peso.

Mito 6: Hay que tomar rápido el zumo de naranja para que no se pierdan las vitaminas

Es muy probable que tus padres, al prepararte un zumo de naranja, te hayan dicho que debes tomarlo rápido para que no se pierdan las vitaminas. Es cierto que la exposición del producto al aire libre puede contribuir a la pérdida de sus nutrientes pero, según este estudio publicado en la Revista Española de Nutrición Humana, deben pasar al menos 12 horas y exponerlo a temperaturas superiores a 120°C para que eso suceda.

Lo único que puede suceder es que se altere su sabor, volviéndose una bebida un poco más amarga. Así es que puedes darles a tus hijos el zumo de naranja en cualquier momento, por ejemplo para que lo lleven a la escuela y lo beban durante el recreo.

Mito 7: Los purés hechos en casa son mejores

Los padres actuales suelen pensar que los purés industriales no son tan buenos como los hechos en casa, pero a causa de la falta de tiempo, terminan por comprar dichos productos con desconfianza. Si tu bebé está en proceso de ingerir alimentos sólidos, te daremos una buena noticia: tanto los purés caseros como industriales son igual de beneficiosos para su salud.

En este aspecto, un doctor llamado Jaume Dalau, ha indicado que no hay nada como la comida hecha en casa, pero que los purés industriales cuentan con todos los nutrientes necesarios para el buen desarrollo del bebé, son fáciles de conservar y no requieren de tanta preparación. Los caseros, en cambio, llevan más tiempo y no siempre cuentan con las porciones correctas de proteínas.

Mito 8: Tomar la sopa hará crecer más sanos y fuertes a los niños

Si has leido los comics de “Mafalda”, de seguro te habrás topado con alguna que otra tira donde su mamá la obliga a tomar la sopa para que pudiese crecer sana y fuerte. Esto puede variar dependiendo del tipo de sopas que consuma, por lo que es posible que las sopas altas en carbohidratos solo contribuyan al aumento del peso.

Y si el caldo fue expuesto al fuego por mucho tiempo, es posible que se hayan perdido la mayoría de los nutrientes que pudo tener cada ingrediente. Así es que lo mejor es tomar la sopa de forma moderada acompañada de algún alimento sólido, como un plato de ensalada o un pedazo de carne.

Mito 9: Tragar goma de mascar hará que se pegue a tu estómago

Es muy probable que, de chico, tus padres te hayan dicho que si tragabas la goma de mascar, esta se pegaría en tu estómago y permanecería ahí por siete años. Si bien el estómago no puede digerirla como otros productos, sí puede trasladarla a través de tus intestinos. Salvo en casos muy excepcionales, la goma de mascar es inofensiva, aunque se recomienda no dársela a niños menores de 5 años por no saber distinguirla de un simple caramelo y terminar atascándola en su garganta.

Mito 10: El bebé comerá mejor si añades sal o azúcar a su comida

Otro gran mito es el de creer que un bebé podrá ingerir mejor los alimentos cuando se les añade sal o azúcar. Sin embargo, esto puede afectarles en su salud contribuyendo a que sean más propensos a sufrir de diabetes o de obesidad cuando crezcan. Lo mejor es acostumbrarlo a darle una gran variedad de sabores durante los primeros dos años de vida, de forma tal que obtenga una dieta rica y variada en nutrientes.

Mito 11: Los jugos de fruta comerciales son más sanos que las gaseosas

Es común ver cómo muchos padres, a la hora de preparar la merienda del recreo, optan por colocarles el clásico jugo en caja de cartón mientras reprochan a sus hijos por abusar de la gaseosa. Es cierto que las gaseosas contienen una alta cantidad de glúcidos que pueden afectar a la salud pero, ¿qué tan saludables son los jugos de frutas comerciales?

El jugo de frutas contiene fructosa, glucosa y sacarosa, lo cual es similar al jarabe de alta fructosa de la gaseosa. Además, un jugo comercial contiene una alta cantidad de conservantes y colorantes, para alterar su sabor y hacerlo más agradable al paladar de los niños. Lo mejor que puedes hacer es incentivarlos a tomar agua.

¿Qué mitos te han hecho creer tus padres para que puedas alimentarte mejor durante la infancia? Déjanos tus comentarios.

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