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20+ Pruebas de que las hijas siempre mantienen a sus padres en buena forma

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Ned Stark, el personaje de la aclamada serie de televisión Juego de tronos, dijo una vez: “La guerra es más fácil que las hijas”. Estamos seguros de que estas palabras ciertamente harán sonreír a millones de padres. Es cierto, no es nada fácil criar a las futuras mujeres: digan lo que digan, requieren un trato especial.

En Genial.guru, admiramos a los hombres que asumieron la misión educativa. Los protagonistas de nuestra selección de hoy, son héroes que tuvieron la suerte de criar valientes y ocurrentes princesitas.

  • Cenando con mi hija de 7 años, destapa un yogurt y no puede quitar la tapa de aluminio. Le ofrezco mi ayuda, pero la rechaza. Al final, con muchísimo esfuerzo, logra destaparlo. Estoy satisfecho: “Bien hecho, hija, te volviste completamente independiente”. A lo que me responde: “Papá, pensé que no siempre estarías aquí. Tengo que aprender a hacerlo todo yo sola. ¿Cuánto más vas a vivir? Morirás, y yo no sé hacer nada”. © Sibirskix / Pikabu
  • Somos una familia joven, nuestra hija tiene 3 años. Una vez fui a la tienda, me detuve en la charcutería, pensé un rato y decidí que no quería salchichas. Me dirigí a la caja para pagar mis compras, y luego, a la salida, la administradora de la tienda me dijo: “¡Qué vergüenza, señor!”. Me quedé estupefacto, y ella me pidió que abriera mi chaqueta. Bueno, lo abrí, giré 360 grados, demostré que no llevaba nada escondido. Ella se disculpó y explicó que últimamente alguien había robado muchas salchichas, además, se llevaba las más caras, y le pareció sospechoso que me detuve allí. Al llegar a mi casa, le conté a mi esposa sobre el incidente, mientras tanto, nuestra hija estaba escuchando, absorbiendo toda la información. Más tarde, una amiga de la esposa preguntó: “¿Tu marido realmente robó salchichas de la tienda?”. Resultó que mi hija escuchó nuestra conversación, pero lo malinterpretó y contó a todo el mundo en el jardín de infantes que su papá había estado robando las salchichas y lo habían atrapado, pero él se había escapado. © korarok / Pikabu
  • Mi hija es la única niña de la familia. En la fiesta de Navidad en el jardín de niños, ella debía interpretar el papel de la reina Elsa. Mi esposa ordenó una tela especial en Italia, nuestros parientes de Estados Unidos le enviaron medias de seda, la abuela nos dejó prestado un precioso collar de perlas de boda y compró los zapatos en una boutique. La niña fue llevada varias veces a las pruebas de vestido. En la víspera de ese gran día, la familia se fue a la cama a las 5 de la mañana. El disfraz estaba listo. El vestido, las joyas y los zapatos estaban empacados en una gran bolsa negra. Por la mañana me levanté y me vestí. En la manija de la puerta encontré una bolsa negra de basura. En exactamente un minuto, el resultado de un mes entero de trabajo desapareció en el agujero negro del conducto de basura. No tengo palabras para describir lo que sucedió 2 horas más tarde cuando mi hija se despertó, se lavó, comió su desayuno y ya estaba preparada para ir a la escuela. © pomarki / Pikabu
  • Teníamos varios petardos en casa. Salimos a pasear con mi esposa y nuetsra hija caminaba delante con 2 compañeros de clase. Estos diablillos se metieron detrás de los botes de basura, regresaron, y en ese momento sonó un estallido. Pensé: “Menos mal que tengo una hija”. Y ella me dijo: “¿Escucharon el bombazo? Fui yo quien les di el petardo y dije dónde explotarlo”. © Kom1ssar / Pikabu
  • Mi hija de 9 años se prueba los zapatos y dice: “No están de moda”. Le pregunto: “¿Por qué?”. Hija: “No están muy apretados”. Quizás esta es una regla universal. © XplodingUnicorn / Twitter
  • Fui a buscar a mi hija al jardín de infantes, de camino a casa me dijo: “Papá, hoy prepararé la cena, le prometí a mamá que te ayudaría”. Yo: “No tengo nada en contra. ¿Qué vas a poner de cena esta noche?”. Ella: “¡Sándwiches! ¡Pero no me ayudes, los haré yo misma!”. Yo: “¡De acuerdo!”. A continuación: “Papá, ayúdame a cortar la salchicha. Papá, bueno, ralla el queso, y luego yo sola, no me ayudes. Papá, abre la mayonesa, no puedo quitar la tapa. Papá, cambia los moldes en la sandwichera. ¡Papá, dale la vuelta al sándwich, me quema los dedos!”. Por fin estamos cenando... Los sándwiches de mi hija resultaron deliciosos. © Sibirskix / Pikabu
  • Subí una foto a la red en la que me veo muy serio y luzco un traje. Debajo de la foto puse: “Trabajando”. Una mujer comentó la foto: “¿Adicto al trabajo?”. Mi hija se ofendió porque a su padre lo llamaron adicto al trabajo y le escribió a la mujer: “¡Tú sí que eres adicta!”. © Bash.im
  • Mi hija de 8 años entra frunciendo el ceño a la habitación. Se mete en el armario. Yo: “Cariño, ¿qué pasó?”. Ella: “Me derramé agua preparando té”. Yo, horrorizado: “¿Derramaste agua hirviendo?”. Mi hija me mira como si yo fuera un retrasado: “Papá, si me derramara el agua hirviendo, seguro que lo escucharías”. © Nedvoray / Pikabu
  • La hija de 5 años me preguntó: “¿Cómo sabes qué manzanas están envenenadas y cuáles no?”. Yo: “Ni una sola manzana está envenenada”. Ella: “Claro, cuéntaselo a Blancanieves”. © XplodingUnicorn / Twitter

“Por lo general, los niños se duermen abrazando a sus ositos de peluche y mi hija duerme con una botella de salsa de ajo”.

  • Prometí a mis hijos a llevarlos al circo el sábado, esperaron toda la semana. El viernes, entendí que tendría que ir al trabajo para terminar los asuntos pendientes. Me acerqué a los niños proponiendo posponer el evento hasta el próximo sábado o domingo. Hija: “Está bien, papá, vamos a posponerlo. Solo que ya lo pospusiste una vez y la próxima semana vuelvas a posponerlo. La vida pasa, y tenemos que esperar a que termines tu trabajo. Dejé todos mis asuntos para ir al circo contigo, incluso cancelé la visita a la casa de mi amiga”. Ocupamos nuestros asientos en la tercera fila, miramos a los tigres. El domingo iremos al cine. Y el lunes iré a trabajar, descansado y alegre, siguiendo las recomendaciones de mi hija. © Sibirskix / Pikabu
  • Pedí a los niños que limpiaran el apartamento, y me fue a trabajar (solo iba a estar allí una hora). Cuando regresé, me recibieron diciendo: “¡Papá, pusimos las cosas en orden en el departamento! Compartimos las responsabilidades. Mi hermano limpió nuestro cuarto, hizo la cama, la aspiró y puso las cosas en orden en el escritorio, regó las flores, lavó los platos”. Pregunto: “¿Y tú?”. Hija: “¡Revisé los lápices nuevos, verifiqué si todos escribían, pronto tenemos que regresar a la escuela!”. Yo: “¿Y nada más?”. Ella: “¡Bueno, por supuesto que sí! ¡Se acabó el papel en el baño, puse un rollo nuevo!”. © Sibirskix / Pikabu
  • Mi esposo está acostado en el sofá, viendo la tele, yo en la cocina, rallando el repollo. Entra corriendo nuestra hija de 2 años, agarra una tira de repollo, se la lleva a su papá y lo hace comérsela. Mi esposo se queda conmocionado, agradece a nuestra hija, diciendo que mamá no le da de comer. La niña está encantada, regresa a la cocina para agarrar más repollo. Esto se repite varias veces hasta que escucho un sonido que suelen producir los gatos vomitando. Entra mi esposo y muestra una hoja a medio masticar de nuestro árbol del dinero que le dio nuestra hija, y él se la comió sin mirar. © Bash.im
  • Mi hija de 7 años decidió consultarme sobre el trabajo. Me preguntó: “¿Es posible ser presidente si ya eres una reina?”. Esto es lo que significa soñar en grande. © XplodingUnicorn / Twitter
  • Mi hija tiene 6 años. Al pasar por el siguiente mostrador de la tienda, señala con el dedo preguntando: “Papá, ¿qué es esto?”. Yo: “Este es un soldador”. Ella: “¿Y para qué sirve?”. Yo: “Bueno, para reparar varios dispositivos, televisores, ordenadores”. Hija: “Siempre pensé que servía para descubrir la verdad”. Desde entonces, tratamos de alejarla de la televisión. © Bash.im
  • Vamos con mi hija al jardín de niños. Salimos temprano, hay pocas personas en la calle. Hace buen tiempo, +15 °C. Habitualmente, la niña habla todo el tiempo, y hoy me parece un poco reflexiva. Le digo: “Hija, estás muy callada hoy”. Ella: “Sabes, papá, estoy preocupada”. Yo: “¿De qué te preocupas?”. Hija: “De la cosecha”. Yo: “No deberías preocuparte. Ya hemos cosechado todo en nuestra casa de campo, queda solo el repollo. Lo vamos a cosechar más tarde”. Ella responde: “No, papá. Estoy preocupada por toda la cosecha en el país. Fíjate, hace buen tiempo y no hay nadie en la calle. ¿Quién se ocupará de la cosecha? ¿Y si no tenemos suficiente tiempo para cosechar? ¿Habrá hambre, como en África? ¿En que estará pensando el GOBIERNO?”. Decidí salir de la casa más tarde para que haya más transeúntes. © Sibirskix / Pikabu

  • Mi tío entró a la cocina por la noche buscando algo de comer. Allí, encontró a su hija tejiendo los calcetines. Agarró la manzana más jugosa (ya que era la más roja) del tazón y se puso a comerla tranquilamente. La hija seguía tejiendo sin levantar los ojos. Pero de repente escuchó: “¿Qué clase de manzana es? ¡La estoy mordiendo, pero no puedo arrancar un solo trocito!”. La hija continúa tejiendo, pero ahora mirando a su papá: “Vete a la cama ya, ¿eh? ¡Y deja el OVILLO en paz!”. © ToniMontano / Pikabu
  • Fui con mi hija de 5 años a un centro comercial para elegir un regalo para la abuela. Decidimos comprarle un teléfono inteligente. Mientras elegía el smartphone, mi hija estaba pasando el rato en el departamento de bolsos. Como resultado, le compré un nuevo bolso de mano. Subimos al auto, la niña me dice: “Papá, ¡te adoro, eres el mejor! Viviré contigo y con mamá hasta que mueran, y no me importa cuánto tiempo, aunque tenga que estar con ustedes 10 años más”. Papá en el momento de la solemne declaración de convivencia cumplió 40 años, mamá — 35. © Sibirskix / Pikabu
  • Unos amigos vinieron a visitar a mi hija. Están jugando: el moderador del juego menciona algún objeto palabra y todos los participantes tienen que recordar los nombres de sus variedades. Primero, fueron recordados los animales, luego los peces, y así sucesivamente. Mi hija va ganando.
    El presentador anuncia:
    — ¡Hongos!
    Los niños comienzan a enumerar:
    — ¡Boletus!
    — ¡Hongo blanco!
    — ¡Champiñones!
    Mencionaron a casi todos los hongos famosos, y le toca a mi erudita. Dice:
    — ¡Hongo pardíbola!
    Los niños continúan:
    — ¡Shiitakes!
    — ¡Trufas!
    Le toca otra vez a mi hija:
    — ¡Setango de campo!
    Entonces, ganó en esta competencia. Los invitados se han ido, le pregunto a mi hija:
    — ¿Dónde encontraste esos nombres de hongos?
    — Papá, pero no existen tales hongos. Solo que, si pareces seguro de ti mismo, entonces serás convincente y todo el mundo te creerá. Ya sabes, no me gusta perder. © Sibirskix / Pikabu
  • Mi hija de 6 años me pregunta: “Papá, ¿qué es ’mujeriego’?”. Yo: “Pues... bueno, digamos que Diego (un chico del jardín de niños) se te acerca y te dice: ’¿Vamos al cine? A las 18:00′. ¿Irás con él?”. Ella: “Sí”. Yo: “Luego se acerca a Sofía y la invita también, pero a las 20:00. Ella acepta. Y luego invita a Paulina, pero a las 22:00. Y ella también acepta. Entonces, Diego es un mujeriego — tiene 3 citas en una noche”. Ella: “Ya lo tengo claro”. Yo: “¿Qué tienes claro?”. Ella: “Diego es un gran chico. Va al cine con tanta frecuencia, vio tantas películas. Pero de todos modos... quiero que él esté conmigo, para que Sofía y Paulina sientan envidia”. Me quedé sin palabras. Estoy en la cocina, tomando un café. Cuando venga mi esposa le remitiré esta pregunta. © Sibirskix / Pikabu
  • Hace 2 años, mi hija alumna de primer grado en una clase de manualidades me hizo un regalo: funda para el pasaporte. Pero por desgracia: la funda resultó ser pequeña. Yo, siendo un padre amoroso, para no disgustar a mi hija, sin pensarlo dos veces, agarré las tijeras y recorté el pasaporte por abajo, justo en el medio de la serie y el número. Se quedó perfecto, la niña estaba feliz, igual que su papá. Usaba el pasaporte recortado hasta el día cuando los oficiales aeroportuarios, para verificar su autenticidad, lo sacaron de la funda. Deberían haber visto sus caras. Me vi obligado a cambiarlo. © val2590my / Pikabu
  • Voy en el metro, tengo a mi lado a un hombre que luce un traje de negocios, una cola de caballo con una goma de pelo rosa y un pompón en la nuca. Superando la vergüenza y el tacto, le pregunto: “¿Lleva esta cola a propósito? Creo que la goma de pelo que lleva no encaja con su traje”. Él: “Oh, por supuesto que no (se la quita). Me la puso mi hija antes de salir, ni siquiera me miré en el espejo. La vez pasada nadie me lo dijo. Así que, lo descubrí ya estando en la oficina”. © MadTillDead / Pikabu

Padres de hijas, ¡compartan las particularidades que han tenido que enfrentar criando a sus princesitas!

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