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6 Razones por las que los berrinches de tu hijo son algo bueno en realidad

Si crees que lidiar con las crisis de los niños es la peor parte de la crianza, es probable que te sorprenda saber que esas rabietas ocurren por una buena razón. Por extraño que parezca, los reproches y el llanto son beneficiosos para el desarrollo y el estado psicológico de tu hijo. Cambiar tu actitud hacia sus fallas emocionales puede ayudarte a comprenderlo mejor y a mantener un vínculo más fuerte entre él y tú.

En Genial.guru estudiamos las ventajas de las rabietas de los pequeños, y queremos compartir contigo lo que hemos aprendido.

1. Tu hijo está aprendiendo a lidiar con situaciones decepcionantes

Las rabietas ocurren a menudo cuando un niño oye un “No” de sus padres. Aunque es posible que no desees ver a tu hijo actuar de esa forma cuando escucha tu negativa, tienes que establecer tus límites con firmeza. La vida no es siempre como queremos, y cuanto más pronto aprenda esto el niño, más rápido podrá lidiar con las decepciones. Al trabajar con las emociones difíciles, tu hijo aprenderá a sobrellevar su ira y sus miedos, en lugar de reprimirlos en su interior.

2. Tu hijo se siente lo suficientemente seguro para compartir sus emociones contigo

Si tu hijo hace un berrinche justo frente a ti, significa que se siente lo suficientemente seguro para mostrar cómo se siente y vivir sus emociones en tu presencia. Sé compasivo y ayúdalo a gritar toda su ira, sus miedos y su frustración. Haciendo eso, esas cosas se irán.

Ni los niños ni los adultos eligen qué sentir, pero la gente mayor puede escoger cómo actuar cuando experimenta distintas emociones. Los pequeños no pueden controlar su comportamiento cuando están enojados o molestos. Por eso es muy importante que, en lugar de decirle a tu hijo que deje de llorar y castigarlo por sentir emociones fuertes, mantengas una atmósfera de confianza y comodidad.

3. Los berrinches ayudan a tu hijo a deshacerse del estrés

Los adultos sabemos que el llanto es nuestra válvula de liberación natural, y que nos ayuda a deshacernos del estrés, la ansiedad y la decepción. Esto también es cierto para los niños cuando derraman algunas lágrimas: ese proceso elimina el exceso de hormonas del estrés que provocan ansiedad.

Las emociones reprimidas también pueden causar problemas de sueño. Un niño que haya regulado sus sentimientos con éxito a través de las crisis y hasta las lágrimas, tendrá más facilidad a la hora de quedarse dormido y permanecerá así durante toda la noche.

4. Tu hijo puede “disfrutar” llorando sin ser juzgado

A medida que envejecemos, aprendemos cómo mantener nuestros sentimientos en el interior. Los reprimimos y rara vez nos dejamos llevar por el llanto. Ni siquiera discutimos nuestros miedos y preocupaciones con amigos o familiares. Las crisis emocionales son mal vistas por la sociedad, lo que puede hacer que la edad adulta sea muy estresante. Los niños pequeños berrinchudos todavía pueden expresar sus emociones y ser comprendidos, ya que aún no han crecido y todavía no les prestan atención a las opiniones de otras personas.

5. Las rabietas mejoran el proceso de aprendizaje

A medida que los niños aprenden, encuentran problemas que nunca antes habían enfrentado y no saben cómo resolverlos. Expresar frustración a través del llanto es una reacción positiva que ayuda a un pequeño a vivir sus emociones negativas y a dejarlas ir. Una vez que terminan de llorar, regularmente vuelven a su estado normal para resolver el dilema con un renovado sentido de determinación.

6. Las rabietas forman un mecanismo para la regulación emocional para toda la vida

A medida que envejecemos, debemos aprender a manejar muchas cosas, y las emociones son una de ellas. Con el tiempo, los niños se dan cuenta que comunicar su enojo y ansiedad a través de las palabras es la mejor manera de lidiar con esos sentimientos. Pero, para adquirir habilidades maduras como la toma de decisiones, tu hijo también debe probar las formas “equivocadas”.

Por supuesto, es posible que todavía te sientas avergonzado al tener que consolar a tu hijo cuando llora en voz alta en un lugar público, pero ciertamente no eres el primero y no serás el último padre que pasará por eso. Solo recuerda que las rabietas van y vienen, y esa es solo una etapa necesaria para que tu hijo crezca y madure emocionalmente.

¿Cuál de estos puntos te parece más sorprendente? ¿Tu hijo tiene rabietas? ¡Siéntete libre de compartir tus experiencias de crianza en los comentarios!

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