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7 Hábitos “saludables” que debes abandonar si no quieres hacerles daño a tus hijos

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Muchas de las acciones cotidianas y hábitos provienen de la infancia. Nuestros padres nos los enseñaron, y queremos inculcarlos en nuestros hijos convencidos de que son buenos para la salud y el desarrollo adecuado. Pero resulta que algunas actitudes aparentemente inequívocas tienen 2 lados, y no siempre son saludables.

Genial.guru observó esos buenos hábitos que solo parecen serlo, pero que, en realidad, pueden hacerle daño a tu hijo.

1. Sentarse con la espalda recta

Cuántas veces hemos escuchado a madres decirles a sus hijos: “¡Siéntate derecho!”. Muchas, ¿verdad? Pero resulta que sentarse con la espalda recta no es la mejor idea. Estudios han demostrado que la postura cómoda que tomamos instintivamente, recostándonos sobre la espalda de la silla y bajando un poco, es la más saludable. Cuando nos sentamos en un ángulo de 135°, la menor carga se pone en los discos de la columna vertebral, así como en los músculos y ligamentos asociados con ellos.

Cuando una persona está sentada con la espalda recta durante mucho tiempo, se observan desplazamientos pronunciados de los discos vertebrales. Por lo tanto, los ortopedistas recomiendan que los niños se sienten de forma relajada, pero que tengan apoyo debajo de la espalda baja.

2. Usar una mochila en lugar de un bolso

Un hecho bien conocido es que, en una mochila, la carga se distribuye uniformemente en la espalda y los hombros, por lo que creemos que es mejor que nuestros hijos la usen en lugar de un bolso, donde la carga recae sobre un hombro. Esto no es tan inequívoco, pero para que la mochila no dañe realmente al niño debe tener una espalda ortopédica y colocarse al menos a 5 cm por encima de la cintura. De lo contrario, podría resultar dañina, y la carga en la columna podría aumentar varias veces.

Un uso inadecuado puede causar dolor de espalda y el desarrollo de escoliosis y cifosis. Por lo tanto, los ortopedistas recomiendan controlar la posición correcta de la mochila y no cargarla demasiado.

3. Usar gel antibacterial para manos constantemente

El uso de geles y toallitas antibacteriales debilita la función protectora de la piel y puede ser la causa de una disminución de la inmunidad en los niños.

El triclosán presente en desinfectantes para manos aumenta la resistencia de las bacterias a los antibióticos y promueve la aparición de las llamadas “superbacterias”, es decir, nuevas formas resistentes. Además, el gel mata no solo los microorganismos dañinos, sino también toda la flora en las manos, por lo que disminuye el nivel de protección del cuerpo. Se han registrado casos en los que dichos productos han afectado negativamente a los niños produciendo irritaciones en la piel y signos de intoxicación. Si tu hijo tiene acceso a agua y a jabón, opta por ellos.

4. Cepillarse los dientes después de cada comida y usar enjuague bucal

Cepillarse los dientes después de cada comida no se considera útil, porque, con el uso frecuente, la pasta dental altera el equilibrio ácido en la cavidad oral y destruye el esmalte de los dientes. La saliva debe cumplir su función natural de limpieza y mantenimiento del equilibrio. Lo mismo se aplica al uso de enjuagues bucales cáusticos, los cuales afectan negativamente la membrana mucosa, especialmente en los niños.

Pero vale la pena enseñarle a un niño a usar hilo dental, algo que realmente ayuda a limpiar la cavidad bucal, y no solo refresca el aliento.

5. Tomar leche

La leche está fuertemente asociada con la infancia y es considerada un producto saludable que compensa la falta de calcio en el cuerpo. Sin embargo, diversas investigaciones sugieren exactamente lo contrario. La caseína, una proteína presente en este producto, aumenta la acidez en el estómago, por lo que el cuerpo se ve obligado a usar minerales para neutralizarla, incluido el calcio, cuya deficiencia conduce a la osteoporosis. Algunos estudios inclusive han informado que la caseína es cancerígena.

A la edad de 10 u 11 años, el niño deja de producir una enzima que descompone la caseína, por lo que la leche no aporta ningún beneficio a los adultos y a los adolescentes. Los nutricionistas recomiendan comer productos lácteos fermentados, evitando la leche entera.

6. Estar ocupado con las actividades “correctas” y no perder el tiempo

Muchos creen que un niño debe estar ocupado para desarrollarse, por lo que se lo sobrecarga tratando de darle todo. Pero una apretada agenda de estudios y cursos adicionales puede provocar estrés crónico. A su vez, esto ocasiona cambios hormonales que conducen a una disminución de la inmunidad, trastornos metabólicos y otros problemas.

No hay que tener miedo de no hacer nada: el aburrimiento es la condición necesaria para el desarrollo adecuado de la psique del niño, algo que le permite “reiniciarse”.

7. Tener uñas cortas

Se cree que mantener las uñas de los niños cortas es una cuestión de higiene. Sin embargo, los dermatólogos dicen que, en este caso, existe el riesgo de introducir una infección debajo de ellas. Además, las uñas demasiado cortas pueden contribuir al hecho de que las yemas de los dedos comenzarán a expandirse después de un tiempo, la forma se volverá más gruesa y las uñas pueden encarnarse.

Por lo tanto, es necesario dejar un pequeño borde blanco y cortar las uñas en línea recta, además de limarlas cuidadosamente para evitar que se encarnen.

De todas las recomendaciones de los especialistas nos sorprendió especialmente el enfoque de la posición correcta de la columna cuando uno está sentado. ¿Has notado que algunas acciones que se consideran útiles te afectan negativamente? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada Depositphotos, Depositphotos
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