Tus habilidades para leer y resolver cálculos matemáticos a los 7 años son indicadores de que serás exitoso en la adultez

Si a los 7 años tenías habilidades para la lectura y los cálculos matemáticos, hay muy buenas noticias: esas capacidades tienen una relación directa con el éxito socioeconómico en la adultez. Así lo determinó una investigación realizada en Inglaterra, Escocia y Gales, publicada en la revista Psychological Science, la cual probó la existencia de un vínculo entre las aptitudes de la infancia con el nivel de ingresos en la vida adulta.

Mientras buscas tus calificaciones en los viejos cuadernos de la escuela, Genial.guru te resume los hallazgos más importantes de este trabajo. Al final del artículo encontrarás un bono con 10 ideas para fomentar la lectura en los chicos.

Un estudio que sigue la vida de las personas desde 1958

Los psicólogos Stuart Ritchie y Timothy Bates, miembros de la Universidad de Edimburgo, se pusieron como meta estudiar si los estándares educativos tienen un efecto más allá del aula. “Queríamos probar si ser mejores en matemáticas o en la lectura durante la infancia estaba relacionado con la posición social: un mejor trabajo, mejor vivienda y mayores ingresos como adultos”, explicaron.

Para eso indagaron en los datos del Estudio Nacional de Desarrollo Infantil, un gran estudio que sigue la vida de unas 17 000 personas que nacieron en 1958. Ese trabajo recopila información sobre la salud, estado físico y cognitivo, desarrollo social, educación y empleo de los participantes.

El vínculo entre la lectura en la infancia y los ingresos en la adultez

La conclusión que se obtuvo es que existe una relación entre las capacidades de la niñez y la posición socioeconómica unos 35 años después. Los datos de la investigación indicaron, por ejemplo, que quienes poseían un nivel de lectura superior a los 7 años tenían, a los 42, un ingreso anual mayor en unas 5 000 libras esterlinas (unos 6 200 USD) en promedio.

“Estos hallazgos implican que las habilidades básicas de la infancia, independientemente de lo inteligente que seas, cuánto tiempo permanezcas en la escuela o la clase social que tuviste en la niñez, serán importantes a lo largo de tu vida”, sostuvieron los autores de la investigación.

El rol preponderante de los genes

Los responsables del estudio creen que los genes son la clave para entender esa relación de largo plazo entre las habilidades en la escuela y el nivel de vida en la adultez. Esto significaría que la genética juega un rol más importante en el éxito de una persona que los factores socioambientales como la vida familiar, el desarrollo cultural y el nivel económico, entre otros.

“Los genes subyacen en muchas de las diferencias entre los niños en todas las variables que hemos visto”, señalaron los autores. Para separar los efectos que tienen los genes y el ambiente, los psicólogos estudiarán esa relación entre las habilidades en matemática y lectura a los 7 años, y el nivel socioeconómico en gemelos.

La relación es más fuerte cuando se proviene de un origen humilde

Un estudio posterior, basado en el de Ritchie y Bates, y publicado en el Institute for Fiscal Studies del Reino Unido, ratificó que las habilidades de lectura a los 7 años están asociadas con mayores ingresos en la adultez, pero no encontró evidencias de que esas competencias de chico tengan una relación directa con otras variables como tener más conciencia sobre el estado de salud propio o una mayor transmisión de la lectura a los hijos.

Este trabajo añadió que el vínculo entre la lectura en la infancia y los mejores salarios en la edad adulta es más fuerte entre aquellos que provenían de una familia con menores posibilidades socioeconómicas.

Bono: 10 consejos para fomentar la lectura en los chicos

En el mundo hay unos 617 millones de niños y adolescentes que no están recibiendo conocimientos mínimos de lectura. Fomentarla desde la primera infancia es muy importante, por lo que reunimos algunas recomendaciones que realizó el Ministerio de Educación de España para impulsar esos primeros pasos con los libros:

  • Hacerles saber a los niños que vivimos en un mundo letrado: usar frecuentemente la lectura y la escritura en presencia de los más pequeños en situaciones cotidianas, como leer un anuncio o la etiqueta de un producto, haciéndolos participar.

  • Leerles en voz alta: los textos leídos por referentes como los padres u otros familiares tienen una influencia decisiva en el desarrollo de la lectura de los niños.

  • Escribir junto con ellos: hacer la lista del supermercado y tomar notas simples, por ejemplo, para que entiendan el proceso completo de producción de un texto.

  • Ayudarlos a relacionar el lenguaje oral con el escrito: acompañarlos a descubrir las relaciones entre los sonidos y las letras.

  • Animarlos a experimentar leyendo y escribiendo: aunque digan que no saben leer o escribir, alentarlos a que lo hagan jugando, buscando las letras de su nombre en un cartel, por ejemplo, sin tener prisa para corregirlo.

  • Recordar que aprender a leer y a escribir lleva tiempo, y es una tarea que necesita constancia

  • Valorar más los aciertos que los errores: reconocer y nombrar lo que el niño ha hecho bien para que vaya dándose cuenta de lo que está aprendiendo.

  • Utiliza los materiales del entorno: el envoltorio de unas galletitas, los letreros en la calle, todo sirve para incitar a la lectura.

  • Hablar de la lectura y de la escritura: comentar libros o noticias del diario como tema de conversación para que se sumen e indaguen.

  • Acudir a una biblioteca: entrar en contacto con libros de distintos formatos, temas e ilustradores.

¿Crees que las aptitudes en lectura y matemática que tenías en tu infancia te sirvieron para obtener un mejor trabajo? ¿Piensas que actualmente los chicos leen menos que antes? ¡Comparte tus opiniones con nosotros en la sección de comentarios!

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