14 Historias de mujeres que han aprendido por su propia experiencia que la belleza requiere sacrificio

Dedicar tiempo a una misma es un ritual especial para las mujeres de todas las edades. Una visita al spa, a la peluquería o al salón de belleza siempre es una pequeña alegría. Sin embargo, a veces incluso un simple corte de cabello o una manicura pueden salir mal y dejar un sentimiento desagradable.

No en vano se dice que la belleza requiere sacrificio. Las protagonistas del artículo de hoy de Genial.guru lo saben por experiencia propia y expresan lo que piensan sobre algunos profesionales de la industria de la belleza.

  • No creo que los hombres entiendan lo que las mujeres están dispuestas a hacer por la belleza. Yo, por ejemplo, tengo que atravesar media ciudad y caminar por el cementerio unos 10 minutos para conseguir mi champú. © _nebonebo_ / Twitter
  • Tengo una clienta a la que le estuvimos dejando crecer las cejas durante 2 años, luchando por cada pelo. El mes pasado no pudo venir a verme y se fue a otro salón. Le depilaron y laminaron las cejas, después de lo cual se le cayeron. Estoy llorando. © Maria_Potekho94 / Twitter
  • Me hice la manicura en un salón nuevo y me quedaron las uñas tan estropeadas que hace dos semanas que me quité el gel y las uñas no crecen, se rompen y se desmoronan. Incluso me duele limarlas. © Serikava / Twitter
  • Fui al gimnasio con una amiga. Ella tiene sobrepeso, pero está tratando de cambiar. Cuando llegamos al gimnasio, lo único que vi fueron chicas riéndose y mirando a mi amiga de forma despectiva. © miss-snrub / Reddit
  • Cada vez voy a ver a la esteticista con tanta alegría infantil, pensando que vamos a hacer belleza. Y luego ya estando acostada pienso: “Es una pesadilla, yo misma vine a estos procedimientos, con mis propios pies”. © my__copy / Twitter
  • Hace unos 15 años me hice un piercing en el ombligo, el resultado fue fotografiado y publicado en las redes sociales. También me etiquetaron en la foto. Al mirar la foto, me di cuenta de que había un largo pelo negro en mi ombligo. Bueno, no sabía que estaba ahí. Gracias, por supuesto lo saqué enseguida, pero me hubiera gustado que la profesional lo hubiera hecho ella misma antes de sacar la foto y avergonzarme. © zaleteli / Pikabu
  • Un día fui a depilarme. Era mi primera visita al salón y vi que la profesional estaba reutilizando las tiras. También se limpiaba las manos con una toalla que no cambiaba de cliente a cliente, y no tenía ningún desinfectante. No dije nada, pero juré que no volvería a poner un pie en ese salón. © Tejas Vartikar Chauhan / Quora
  • Mi amiga decidió pasar de morena a rubia. Para el cambio de imagen eligió un conocido salón de belleza de la ciudad. Estuvimos mucho tiempo en la peluquería mientras le decoloraban el cabello. El color terminó siendo tan horrible que tuvieron que cortarle el pelo corto. Solía tener el cabello hasta la cintura. Ella lloró mucho. © Plankton-Local / Reddit
  • La peluquera me hizo unas 10 trenzas y se fue diciendo “ya vuelvo”. Se fue durante 3 horas y todo ese tiempo estuve sentada con el peinado sin terminar. © justpeachyhair / Twitter
  • La peluquera me cortaba el cabello y comentaba: “¡Tienes un color precioso!”. Una pausa, y luego añadió: “Donde no hay canas”. Después de estos comentarios, me sentí anciana, y solo tenía 47 años. Nunca más volví a ese salón, aunque la chica cortaba muy bien. Pero hubiera sido mejor que lo hiciera callada. © KymcoSuper8 / Pikabu
  • “¿Quitamos el bigote?”, me preguntó la profesional, aunque había ido a alargarme las pestañas. Estaba acostada pensando en qué tipo de bigote tenía, por qué no me habían dicho nada antes. Pobre mi marido, tantos años aguantando mi bigote. Luego, durante 2 semanas, me lo miraba en el espejo y dudaba. Era solo un poco de pelo rubio por encima de mi labio. © victory509 / Pikabu
  • Una vez fui a cortarme el cabello a un peluquero local, famoso en la ciudad. Mucha apariencia, una cantidad de dinero exorbitante por un corte de cabello y una lista de espera de meses. Decidió hacerme AirTouch. Conclusión: después del primer lavado, mi cabello empezó a caerse a mechones. Ni siquiera yo pude quemar así mi cabello a los 19 años con la decoloración más barata. Lo único bueno que obtuve de todo esto fue que finalmente tuve que dejar crecer mi cabello de color natural, y ahora soy feliz. © Vittoria2603 / Pikabu
  • Una chica entró a la peluquería con un precioso cabello hasta la cintura y pidió que le cortaran 5 cm. La peluquera se lo cortó torcido. Cuando ella pidió educadamente que arreglaran la situación, la peluquera tomó en silencio la máquina y cortó 20 centímetros hasta los omóplatos. La clienta se quedó paralizada por el shock, y luego exhaló y con una sonrisa en la cara dijo que toda su vida había querido cortarse el cabello, pero no se atrevía y todo el mundo la desanimaba; ahora, aparentemente, su sueño se había hecho realidad. Satisfecha, se sentó en mi silla y decidimos cortarlo un poco más. © Oídoporahí / VK
  • Un día decidí ir a hacerme la manicura con una nueva especialista. Al terminar la sesión, la chica me preguntó si podía sacar algunas fotos de mis uñas. Dije que podía, porque no me importaba. Inmediatamente tomó una máquina de afeitar y trató de afeitar el pelo de mis dedos. Dijo que era para que la imagen saliera mejor. Gracias, amable chica, por un complejo más. © Kevinuq48 / Pikabu

¿Qué sacrificios has tenido que hacer por la belleza?

Imagen de portada Oídoporahí / VK
Compartir este artículo