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19 Personas que no solo obtuvieron una licencia de conducir en una escuela de manejo, sino que también se divirtieron mucho

Aprender a conducir es muy estresante: no solo confundes la izquierda y la derecha debido al estrés, sino que los conductores experimentados no tienen paciencia con los principiantes y tocan la bocina ni bien cometes un pequeño error en la carretera. Pero algunos alumnos tienen suerte, y tienen un instructor que logra no solo enseñarles todo lo necesario, sino bromear en el momento adecuado. Y los propios futuros conductores no se quedan atrás, dejándole al instructor una experiencia inolvidable, historias divertidas para recordar, y en ocasiones, para ser honestos, un par de canas también.

Genial.guru recuerda con gratitud a sus amables instructores. Si sus nervios de acero flaquearon alguna vez, fueron en solo un par de ocasiones, cuando, ups, pisamos accidentalmente el acelerador con semáforo en rojo o casi arrancamos el freno de mano de tanto esfuerzo. Esta selección de historias está dedicada a todos aquellos que nos enseñaron a sentirnos seguros al volante. Y al final del artículo te espera un bono: una historia de un instructor de automóviles que trabajó demasiado.

  • Primera lección de conducción, verano. Caminé desde el metro hasta el sitio, sumida en mis pensamientos, me senté en el asiento trasero y di la dirección de mi casa. © Valentina Mikhedko / Facebook

  • Solía trabajar como administradora en una escuela de manejo. Los alumnos elegían a sus instructores de conducción según diferentes criterios. Muchas chicas se anotaban con un instructor joven y guapo. Otros elegían por el auto: año de fabricación, características mecánicas o por si es automático o no, etc. Pero una mujer superó a todos: “Yo quiero uno que sea de Acuario o de Tauro, por favor”. Le pregunté: “¿Quién debería ser de Acuario: el instructor o el automóvil?”. © 65157 / “Oídoporahí”

  • Cuando estaba en una escuela de manejo, tenía una instructora increíble, una mujer muy interesante. En la parte de atrás de su pequeño Fabia había un cartel: “¡Recuerda cómo eras tú!”, y una pegatina de un unicornio arcoíris. Nadie me tocaba la bocina si me equivocaba en la carretera. © 137565 / Oídoporahí

  • Cuando estaba rindiendo el examen para recibir mi licencia de conducir, en mi grupo había una mujer que se llamaba Natalia. Natalia Venerable. Todos apenas podíamos contener la risa cuando el instructor dijo: “Natalia Venerable, pase al auto”. Algunos incluso se quitaron el sombrero cuando ella pasaba. 40494 / “Oídoporahí”

  • Una amiga de mi esposa se casó así. Dijo que fue el primer instructor que no comenzó a maldecir de inmediato. © feldkurat / Pikabu

  • Cuando estaba aprendiendo a conducir, el auto se me paró en un cruce. Y quedé casi sordo por los bocinazos. Pero mi instructor les dijo a los impacientes: ’Presiónense el ombligo, en vez de la bocina’. Después de que obtuve mi licencia, nunca fui impaciente con los autos de aprendizaje. © BonJora / Pikabu

  • Ayer experimenté un placer irreal: noche, bañera, agua caliente, espuma, mi música favorita... y un libro sobre las reglas de la carretera. ¡Hermoso! © 25464 / “Oídoporahí”

  • Una vez, mi instructor, conduciendo desde el asiento del pasajero, alcanzó a un trolebús que no nos dejaba pasar, se detuvo cerca de él en una parada, insultó al conductor a través de la ventana abierta y siguió conduciendo. Todo este tiempo yo estaba sentado en el asiento del conductor y solo pisaba el acelerador cuando él me lo ordenaba. © the.forger / Pikabu

  • Hace poco rendí el examen para recibir la licencia de conducir. Entre los que fueron a rendir de nuevo porque habían reprobado antes, había un chico que vino con su madre. Ella corría, se quejaba, averiguaba qué y cómo, incluso le hizo la cruz al coche cuando él se subió a él. Como resultado, aprobó, y el instructor nos susurró que ese era su tercer intento y que su madre puso a todos de cabeza para que rindiera estrictamente según las reglas y que nadie se metiera con su hijo. Bueno, varias mujeres empezaron a exclamar de inmediato la maravillosa madre que tenía el chico y lo afortunado que era. © 123443 / “Oídoporahí”

  • Cuando fui a una escuela de manejo, mi instructor me enseñó muy fácilmente a frenar suavemente en el autódromo: compró 2 bandejas de huevos (para su casa) y las puso en el asiento trasero del auto. ¡La precisión de los frenados y de las maniobras se me arraigó de inmediato! © 55738 / “Oídoporahi”

  • Vivo en Alemania, estoy aprendiendo a conducir. Estaba al volante por segunda vez en mi vida, mi tensión era irreal. Estaba sudorosa de miedo y concentración, y entonces una anciana cruzó la calle en el lugar equivocado. Reduje la velocidad y dije en mi idioma: “¿A dónde demonios vas, anciana?”. El instructor, con entusiasmo: “¡Tu idioma es tan hermoso!”. © 78877 / “Oídoporahí”
  • Estoy tomando clases en una escuela de manejo. A menudo sucede que uno de los estudiantes está conduciendo y otro está sentado en la parte de atrás. Hace poco hubo una situación particular. Yo estaba sentado en el asiento trasero del auto, adelante iban el instructor con mi compañera de grupo. El instructor dijo: “¡María, no bajes la velocidad! Pero ¿por qué siempre estás pisando el freno?”. Ella le contestó: “¡Yo no piso el freno! ¡Eres tú el que nos está frenando a propósito!”. Él le respondió: “¡¿Es una broma o qué?! ¡Yo no estoy frenando!”. Su discusión continuó hasta que el instructor arrancó el pedal del freno y lo colocó en el panel cerca del velocímetro con las palabras: “¡Aquí tienes el freno! ¡Te digo que no lo estoy presionando yo!”. © 48873 / “Oídoporahí”
  • Mi instructor de manejo, después de que otro conductor se nos adelantará bruscamente, me dijo: “Síguelo: donde sea que vaya, nosotros vamos también. Vamos a sacarlo de quicio”. Nuestro oponente pudo escapar recién después de 20 minutos de persecución. ¡No pensé que conducir pudiera ser tan emocionante! © 17515 / “Oídoporahí”

  • Hace unos años me gradué de una escuela de manejo, pero todavía recuerdo cómo, después de varias lecciones, mi instructor dijo una gran frase: “En la carretera, recuerda siempre el SPM”. ¡Y no es lo que piensas que es! Es “suavidad, protección, moderación”. Ahora repito esto en cualquier situación. © 50541 / “Oídoporahí”
  • Mi instructor de manejo me dijo: “Tengo 40 años de experiencia y ni un solo accidente. ¿Sabes por qué? Porque no conduzco como el conductor más genial del mundo, sino como si hubiera gente alrededor de la que no sabes qué esperar”. En ese entonces, a los 18 años, no entendí de inmediato que esta regla es una de las más importantes de la vida en general. © picolascagetyt / Twitter

  • En la escuela de manejo, en la primera lección detrás del volante, vi a una chica que era terriblemente lenta y derribaba banderas constantemente. Según mi instructor, en ese momento, ella ya llevaba 3 meses aprendiendo. Pasaron otros 4 meses. Terminé el curso, aprobé los exámenes, obtuve mi licencia. Un día pasaba manejando por ese sitio y no creí lo que vi, la misma chica estaba girando el volante de la misma manera caótica. Ni siquiera puedo imaginar qué tipo de poder puede hacerte estudiar tanto algo que claramente no se te da. ¡Pero qué bueno que no haya sobornado a nadie y comprado la licencia! © 48386 / “Oídoporahí”

  • Cuando recién obtuve mi licencia y todavía tenía poca experiencia, conducía el auto de un amigo, con él sentado en el asiento del pasajero. Me enteraba de que era hora de frenar por la forma en que mi amigo empezaba a pisar fuerte el suelo, tratando de encontrar los pedales. © Shagron9 / Pikabu

  • Es una sensación maravillosa cuando te estacionas en un lugar estrecho con un leve movimiento de tu mano, y tu instructor de manejo, quien te enseñó hace 2 años y estaba en ese lugar en ese momento de casualidad, lo ve. ¡No había límite para mi orgullo! © 17960 / “Oídoporahí”

Bono

  • Esta historia fue contada por un instructor de manejo. Sus palabras: “Llamé a un taxi después de un largo día de trabajo, estaba cansado. Subí al automóvil en el asiento delantero, a la derecha del conductor, y le dije automáticamente al taxista: ’Ahora encendemos la marcha, soltamos el embrague suavemente y presionamos el acelerador’. El taxista me miró por un par de segundos y luego dijo: ’Creo que puedo arreglármelas solo, gracias’”. © Bristel / Pikabu

¿Qué historias divertidas de conducción te han sucedido a ti o a tus seres queridos?

Imagen de portada © 78877 / Oídoporahí
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