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Esta joven se enamoró de su cuerpo después de darse cuenta de que la delgadez extrema puede ser tan perjudicial como el sobrepeso

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Gimnasio, dietas, filtros de las redes sociales y edición de fotos... No importa cuánto trabajo requiera todo eso, lo importante es lucir una silueta perfecta. Muchas personas dedican horas a arreglarse para convertirse en modelos a seguir, y la apariencia no solo se convierte en una prioridad para ellas, sino que se transforma en una obsesión que ocupa un lugar cada vez más importante en sus vidas. Mary Jelkovsky era así, pero llegó un momento en el que decidió dejar atrás su aspecto físico para enfocarse en su salud y amor propio. No necesariamente necesitaba verse “perfecta” para alcanzar un estado de completo bienestar, sino que solo debía aprender a amar su cuerpo como este era.

Genial.guru quiere presentarte el recorrido de esta joven de 20 años, quien ha formado una comunidad en donde fomenta el amor propio sin importar la talla o el peso de la persona.

Su vida anterior como influenciadora en las redes

Mary solía ser una influenciadora en las redes sociales y una entrenadora con una marcada musculatura. Su anterior nombre de usuario era @maryskyfitness, y, a través de sus publicaciones, motivaba a las personas a lucir atléticas, dándoles recetas y recomendaciones para encontrar restaurantes que ofrecieran comida saludable. Editaba sus fotos y en todas buscaba el ángulo perfecto para lucir escultural, pero tenía un desorden alimenticio y seguía rutinas exhaustivas para conservar su figura.

Detrás del lente de la cámara solo había depresión

Según cuenta Mary, hace 3 años recibió un mensaje de texto de su mamá que decía: “¿Tomamos un café?”. “Claro, nos vemos en 15 minutos”, le respondió ella. Esto sucedió justo después de que renunciara a las competencias de bikini. “Me sentía deprimida. Comía de manera compulsiva y estuve dos veces en la sala de emergencias por un dolor grave de abdomen debido a infecciones en el hígado que surgieron por la cantidad de proteínas que consumía”.

La obsesión se había apoderado de ella

Mary asegura que vivía tan agotada que sentía que podía dormir 16 horas seguidas. “Mi cuerpo se estaba defendiendo después de tantos años de abuso”. En ese momento recibió otro mensaje de su madre diciéndole que estaba esperándola con un café moca. Mary se sobresaltó... ¿cómo podía haberle comprado eso? Sus ojos se llenaron de lágrimas de enojo mientras caminaba a encontrarse con ella. Al llegar, su madre abrió rápidamente su puerta del coche, preocupada por la evidente ira de su hija.

La gota que derramó el vaso

Mary le gritó, cerró la puerta del coche y se alejó avergonzada por cómo le había hablado. Unos minutos después le reclamó a su mamá la bebida a través de otro mensaje: “No tomaré un moca... ¿Estás bromeando?”. Su mamá le ofreció un café como alternativa y ella la evadió. Finalmente, la mujer le envió el siguiente mensaje: “Solo quiero que sepas que te amo mucho. Estaré aquí para ti en cualquier momento en el que me necesites”. Eso hizo que se diera cuenta de que había perdido el control de su vida. “Es tiempo de sanar”, comentó en una publicación.

De un extremo a otro

Mary suspendió sus dietas y rutinas de ejercicios extremos. Dejó de restringirse, pues solo tenía una comida libre a la semana, por lo que evitaba convivir con sus amigos y familiares para no caer en tentaciones. Decidió comenzar a disfrutar de cada momento sin castigarse. Se pasó al otro lado de la moneda: comía entre 3 000 y 8 000 calorías por día, dejó de hacer ejercicio y comenzó a lidiar con la ansiedad.

Entonces, conoció el amor propio

Ambas situaciones la destrozaron, pero decidió ponerles un punto final. Se cuestionó cómo podía haber mujeres que amaran su cuerpo sin importar sus dimensiones. Poco a poco inició un proceso en el que decidió aceptarse como era. Empezó a comer sanamente y a hacer una rutina de ejercicios adecuada. Había llegado el momento de reconciliarse consigo misma.

Su nuevo “yo”

Cambió su antiguo usuario por @maryscupofteaa (“Taza de té de Mary”), debido a que esa bebida se había convertido en su símbolo de serenidad. A diario meditaba mientras tomaba un poco, algo más alineado con su nueva personalidad, una más consciente de sí misma, más dedicada a ella, más saludable y más enamorada de su cuerpo.

Amor compartido

Actualmente, Mary tiene pareja y afirma que se siente muy amada. Dejó de luchar contra su imagen corporal y de obsesionarse con lucir delgada, con músculos firmes y perfectos. A través de sus publicaciones comparte esta nueva mentalidad que le ha hecho ganar más de 140 000 seguidores en Instagram. Al fin está en ese camino que le tomó tiempo encontrar, pero que la llevó a sentirse plena y mucho más feliz.

¿Qué piensas del cambio que vivió Mary? ¿Qué efectos crees que tengan sus palabras en las nuevas generaciones? Comparte tus pensamientos con nosotros en la sección de comentarios.

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