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La historia de cómo la princesa Diana luchó en secreto contra la depresión posparto, y es algo que todas las mamás deberían leer

La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo de larga duración que muchas mamás experimentan después de dar a luz. Pocas personas lo saben, pero la princesa Diana lo sufrió después de dar a luz a su hijo William. No podía decirle a nadie sobre su estrés y preocupaciones y tuvo que luchar con la ansiedad por completo. En un par de entrevistas que dio años más tarde, le contó al mundo los problemas psicológicos que enfrentó y cómo la depresión posparto la afectó con tanta fuerza.

En Genial.guru, queremos compartir con nuestros lectores la conmovedora historia de la batalla en secreto que pasó la princesa Diana, y esperamos que esto motive a las nuevas mamás que sufren de depresión posparto a compartir sus sentimientos con las personas que las rodean en lugar de sufrir solas.

“Joven, yo estaba perturbada”

En 1982, cuando la princesa Diana dio a luz a su primer hijo, William, la depresión posparto fue algo que nunca se discutió ni públicamente, ni en privado con amigos y familiares. La princesa Diana fue una de aquellas muchas mujeres que tuvieron que guardarse todas sus preocupaciones y ansiedad para sí misma, sin tener la oportunidad de expresar sus emociones negativas o compartir su sufrimiento con alguien más. Ella habló sobre sus problemas psicológicos posparto solo un par de veces, pero no fue sino hasta años después de que todo pasara. Ella dio una sincera entrevista al periodista británico Andrew Morton para su libro llamado Diana: su verdadera historia.

En este libro, Diana comparte cuánta presión mediática hubo alrededor de su primer embarazo y cómo las cosas empeoraron después de que llegó el bebé. “Llegué a casa y luego la depresión posparto me golpeó con fuerza y no fue tanto el embarazo el que la había producido, sino lo que este hecho desencadenó en mi mente”, dijo. “Joven, yo estaba perturbada”.

Ese fue el momento en que sintió la carga de ser una esposa, madre y la princesa del pueblo al mismo tiempo. Diana confesó que se sentía desesperada y se preocupaba por todo, pero siguió luchando en silencio. “Si él (el príncipe Carlos) no regresaba a casa cuando dijo que iba a volver a casa, pensaba que algo terrible le había sucedido. Lágrimas, pánico, todo lo demás. Nunca notó el pánico porque me sentaba allí tranquilamente”, dijo la princesa.

“Cuando nadie te escucha, o sientes que nadie te escucha, todo tipo de cosas comienzan a sucederte”

Otra entrevista en la que Diana habló sobre la depresión posparto fue en una entrevista para la BBC que le dio a Martin Bashir en 1995. La princesa confesó que se sentía tan aliviada cuando supo que esperaba un niño, debido a la presión que experimentó. Entonces fue tan enorme y siguió durante y después del parto. “Sentí que todo el país estaba de parto conmigo”, dijo Diana.

Ella añadió que el embarazo fue difícil, ella no se sentía bien con ella misma, y las cosas se agravaron cuando se enfrentó a los problemas psicológicos después de dar a luz: “Entonces yo estaba mal gracias a la depresión posparto, que nadie discute, era depresión postparto, tienes que leer sobre eso después, y eso en sí fue un poco difícil. Te despiertas en la mañana sintiendo que no quieres salir de la cama, te sientes incomprendida y muy, muy mal contigo misma. [...] Nunca había sufrido depresión en mi vida. Pero luego, cuando lo analicé, pude ver que los cambios que había hecho en el último año me habían abrumado, y mi cuerpo me estaba diciendo: ’Necesito un descanso’”.

A pesar de que Diana recibió tratamiento, dijo que le faltaba tiempo, espacio y apoyo de su familia, de la cual no sentía que tuviera suficiente. Además, su depresión la afectó con fuerza no solo por su salud física y psicológica, sino también por su matrimonio. “Les dio a todos una nueva y maravillosa etiqueta: la inestable de Diana y la desequilibrada mental de Diana. Y, desafortunadamente, eso parece haberse quedado así con el paso de los años”, dijo.

Cuando las cosas empeoraron y la presión se hizo más fuerte, Diana incluso trató de lastimarse. “Cuando nadie te escucha, o sientes que nadie te está escuchando, todo tipo de cosas comienzan a suceder. Por ejemplo, tienes tanto dolor dentro de ti mismo que intentas lastimarte en el exterior porque quieres ayuda, pero lo que estás pidiendo es la ayuda incorrecta. La gente te ve como un animal indefenso o que busca atención, y piensan que porque estás en los medios todo el tiempo tienes ’suficiente atención’.

Pero en realidad estaba pidiendo atención porque quería mejorar para seguir adelante y continuar con mi deber y mi papel como esposa, madre, princesa de Gales. Así que sí, me infligí dolor. No me gustaba, me avergonzaba porque no podía hacer frente a las presiones. Me lastimé los brazos y las piernas, y ahora trabajo en entornos donde veo a mujeres haciendo cosas similares y puedo entender completamente la razón de esto”.

“La gente usaba mi bulimia como un abrigo en un colgador: decidieron que ese era el problema, Diana era inestable”

A pesar de todo su dolor y sufrimiento, Diana siguió desempeñando el papel de princesa de Gales, y como una esposa y madre amorosa. “Me vi obligada a salir y hacer mis compromisos y no decepcionar a las personas, apoyarlas y amarlas. En cierto modo, al estar en público, me apoyaron, aunque no sabían cuánta sanidad me estaban brindando, y eso me ayudó”, dijo a la BBC.

La depresión se resolvió, pero Diana sufrió de bulimia durante varios años después. Esa era también su “enfermedad secreta” que no podía revelar a nadie, pero la gente pronto supo lo que estaba pasando. “Te infliges a ti mismo porque tu autoestima está en un punto tan bajo que no crees que seas digno o valioso. Llenas tu estómago 4 o 5 veces al día (algunos lo hacen más) y da una sensación de comodidad. Es como tener un par de brazos a tu alrededor, pero es temporal. Entonces te disgustas por la hinchazón de tu estómago, y luego no se lo mencionas a nadie. Y es un patrón repetitivo que es muy destructivo para ti.

Si estaba en lo que llamo un ’día fuera’, o en otra parte del país todo el día, volvía a casa sintiéndome bastante vacía, porque mis compromisos en ese momento tenían algo que ver con la muerte de las personas, personas que estaban muy enfermas, problemas con el matrimonio de la gente y yo volvía a casa y sería muy difícil saber cómo consolarme después de haber estado consolando a muchas otras personas, así que era un patrón regular saltar al refrigerador. Era un síntoma de lo que estaba pasando en mi matrimonio. Pedía ayuda, pero daba señales equivocadas, y la gente usaba mi bulimia como abrigo en un colgadero: decidieron que ese era el problema: Diana era inestable”, dijo la princesa.

La bulimia de Diana se quedó con ella durante varios años, y aunque estaba rodeada de personas que la amaban, esto no disminuía la presión. Ella confesó que no recibió la ayuda que tanto necesitaba y que en realidad no la pidió, porque estaba avergonzada de sus sentimientos y comportamientos. Ella no podía siquiera compartir esa carga con su esposo, ya que ella era siempre el que tiene toda la atención de los medios. “Fue difícil compartir esa carga, porque yo era la que siempre estaba en los titulares, ya fuera mi ropa, lo que decía, lo que hacía con mi cabello, todo, lo cual era un tema bastante aburrido, en realidad, y que te va lo largo de los años, cuando en realidad lo que queríamos ser, lo que queríamos apoyar era nuestro trabajo, y a nosotros mismos como equipo.”

¿Por qué es importante evitar sufrir a solas y buscar ayuda si padeces de depresión posparto?

La historia de la princesa Diana muestra lo importante que es hablar de tus problemas y buscar ayuda. La depresión posparto es un trastorno complicado causado por una variedad de factores físicos y psicológicos. El equilibrio hormonal en el cuerpo de una mujer se altera después del parto, causando cambios químicos en el cerebro y conduciendo a cambios de humor. Además, muchas nuevas mamás simplemente no duermen, no descansan ni reciben el apoyo de sus familias que tanto necesitan mientras cuidan a un bebé recién nacido.

Si la depresión posparto no se trata, puede durar meses o incluso años, afectando seriamente la salud física y mental de la mujer, lo que dificulta el cuidado de su hijo e incluso de sí misma. El tratamiento profesional para este trastorno incluye consejería, terapia de conversación y medicamentos, si es necesario. Los familiares y amigos son los primeros que notan los signos de depresión posparto en una nueva mamá, por lo que si notas que alguien a quien amas necesita apoyo, dáselo y aliéntala a que visite a un especialista. Si tú eres quien sufre de depresión posparto, no te avergüences de hablar sobre el problema con tu familia, tus amigos o tu médico de confianza para recibir la ayuda que necesitas.

¿Has detectado que alguien de tu familia, amigas o que tú misma han sufrido de depresión posparto? ¿Puedes dar algún consejo a las nuevas mamás sobre cómo enfrentar esta situación? ¡Nos encantaría que compartieras tus opiniones y experiencias en la sección de comentarios!

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