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Proyecto fotográfico con un limpiador de calles que rompió el Internet y demostró lo relativo que es todo en el mundo

El fotógrafo de Ufá (Rusia), Roman Filippov, publicó en las redes sociales fotografías de su proyecto, cuyo protagonista fue su conocido de toda la vida, el limpiador de calles Yura. Estas fotografías no solo mostraban la difícil historia del hombre, sino también lo diferentes que podrían haber sido las cosas si hubiera tenido un poco más de suerte en la vida. Las fotos se difundieron rápidamente por Internet y, de repente, solo unos días después de la publicación, se produjo un giro inesperado y agradable en el destino de Yura.

Genial.guru cree que la vida es más genial que cualquier película. Echa un vistazo a estas fotografías, esperamos que te emocionen tanto como a nosotros.

Conocí a Yura cuando era pequeño en un campamento de verano para niños discapacitados. Mi madre trabajaba allí y mi hermano y yo éramos amigos de los niños locales. Años después, Yura trabajaba como limpiador en nuestra área y accidentalmente se cruzó con mi madre. La saludó, palabra fue, palabra vino, y terminó invitado a tomar el té en nuestra casa (entonces vivíamos juntos con toda la familia). Mis parientes, Babanya y la tía Lena, lo tomaron bajo su protección. Porque hay que ayudar a los necesitados.

Babanya se convirtió en su madrina. Fue con él a todas las instituciones habidas y por haber durante varios meses y, por su condición de huérfano y su estado de discapacidad, por fin logró que le otorgaran un cuarto propio. Cuando Yura era bebé, fue abandonado. Creció en un orfanato y tiene un tercer grado de discapacidad asociado con trastornos del desarrollo mental. No es apto para llevar una vida independiente. Hasta que Babanya se hizo cargo de él, era, básicamente, una persona sin hogar.

La historia que quiero contarles está relacionada con su ingenuidad y su credulidad. Las personas solitarias e indefensas siempre están rodeadas de aquellos que no tienen nada sagrado. Y así, Yura les dio su habitación a “buenas personas” tres veces. La tía Lena lograba recuperarla en el último momento, una vez incluso a través de los tribunales.

Cuando estos sinvergüenzas se dieron cuenta de que la habitación ya no era una opción, cambiaron de estrategia: persuadieron a Yura para que tomara préstamos en todos los bancos y les prestara ese dinero para comprar una casa en un pueblo. Los bancos fueron generosos y le dieron más de 6600 USD. Yura pasó el año siguiente como esclavo de los estafadores en el pueblo. Hacía todas las tareas de la casa y más, y a cambio le daban de comer. Le daban tanto de comer que perdió 15 kilos y luego se escapó. Caminó varias decenas de kilómetros hasta Ufá, donde fue a ver, por supuesto, a Babanya.

Ahora otra vez trabaja como limpiador, y en casa cultiva flores, escribe poesía y prepara comida deliciosa. La mayoría de la gente ni siquiera lo nota, para ellos es solo polvo. No es culpa de Yura que tenga una vida así. No todos nacemos en las mismas condiciones, con las mismas oportunidades. Un poco más de banal suerte y muy bien podría aparecer en la portada de una revista. Después de todo, cualquiera podría envidiar su bondad y su fuerza mental.

Para llamar la atención sobre el destino de Yura, Roman Filippov lo invitó a probarse con la imagen de otra persona. Y esto fue lo que pasó.

Gracias a la publicación del proyecto fotográfico y de la historia de Yura, en un solo día los internautas recaudaron 12 000 USD para que Yura pudiera pagar sus deudas. Y él mismo fue invitado a aparecer en una publicidad de lentes.

¿Qué sentimientos y emociones te evocó este proyecto fotográfico?

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