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12 Personas que experimentaron en su propia piel las consecuencias de prestar dinero

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Según las estadísticas, 7 de cada 10 personas, alguna vez en su vida, han prestado dinero a sus seres queridos. Y solo uno de cada cuatro lo recuperó. Sin embargo, cuando se les pregunta a las personas, cuyas deudas no fueron devueltas, si volverían a prestar dinero, la mitad de ellas respondió de manera afirmativa.

Genial.guru encontró usuarios en las redes que prestaron su dinero a sus seres queridos y luego intentaron por todos los medios recuperarlo. En ocasiones, a costa de la amistad. Y al final de este artículo, te preparamos una historia adicional con un bono: a veces, intentando recuperar lo que te deben, puedes descubrir accidentalmente un terrible secreto.

  • Tenía una amiga. Un día me pidió 7 euros para un par de días, como siempre. Se los presté. Pasaron estos dos días, y unos cuantos más. De repente, viene y me devuelve el dinero, diciendo que lo sentía, que había tenido problemas. Me resultó extraño. ¡Y no en vano! Ya aquella misma tarde vino a visitarme, como si nada, y de repente dijo: “Oye, ¿me podrías prestar 30 euros para una semana?”. Naturalmente, no le di el dinero. ¡Pero valoré su plan astuto! © DirtGhost / pikabu

  • Hará unos 4 años, a mi futura esposa, una compañera de trabajo le pidió prestados 100 euros por una semana. Yo no quería que se los diera, pero mi esposa me explicó que la joven, supuestamente, no tenía forma de pagar por el departamento. Se los dio. Pasó un mes, dos, tres. Medio año después, mi esposa estaba a punto de renunciar al trabajo y luego teníamos que mudarnos a otra ciudad. Le recordé que valía la pena recuperar lo que su compañera nos debía. Mi esposa intentó conseguirlo, pero la joven tocaba fondo. “Estaba enferma”. Lo solucionamos, simplemente: mi esposa se lo comentó a su jefe y él retiró estos 100 euros de la bonificación que recibía la pobre joven. Como resultado, ella maldecía a todos: al jefe, a mi esposa y a mí. © Kravecki / pikabu

  • Un compañero en el ejercito me pidió prestados 15 USD y me prometió devolverlos. Después regresó a su ciudad y guardó silencio. Más tarde, lo vi en las redes sociales: se casó. Tenía dinero para la boda, pero no para devolverme lo que me debía. Lo llamo: su teléfono señala que no está disponible. Llamo a su esposa y ella me dice: “Pero déjalo en paz, te debe solo 15 USD, no seas tan mezquino”. Y cuelga. © batyr555 / pikabu

“Sérik, devuélveme el dinero”

  • Un amigo le pidió prestado a mi esposo 15 USD y luego quería pedirle más. Tras pasar un par de días, mi marido se encontró con él y, por si lo necesitaba, le dio otros 15 USD. Este los tomó, miró los billetes entre sus manos y se los devolvió:
    — ¿Te debía 15? Toma, ahora ya no te debo nada.
    Una pausa silenciosa. No intentó engañarlo y se puso realmente triste cuando le explicaron por qué este esquema de lujo no funciona. © Calisto1979 / pikabu

  • Un familiar me llamó pidiéndome prestados 3 500 euros, prometiéndome que me los devolvería en 2-3 meses. Vale, le dije. Te lo presto de familiar a familiar, pero por favor fírmame un recibo. Y entonces se le cruzaron los cables. Comenzó a avergonzarme por desconfiar de la familia, ser avaricioso, mezquino y otros pecados similares. Tuvimos una discusión. Al final de eso, naturalmente, no le di el dinero. © Aleks335 / pikabu

  • Hace unos 10 años, le presté a un amigo 450 USD por un mes hasta que cobrase su salario. Pasaron 8 años y se extendió un rumor por la ciudad de que alguien había matado a otra persona para no pagar sus deudas. Me lo tomé muy en serio y decidí perdonarle a mi amigo lo que me debía. Se lo conté. No se sorprendió. Y ayer me llamó por teléfono (han pasado 2 años desde que le perdoné la deuda) y me pide 230 USD. Le digo: “No me devolviste lo anterior”. Y él me responde: “Pero si me lo perdonaste”. Yo replico: “No, no voy a dejarte más dinero”. Y él añade: “¡Pídeme algo a mí!”, y colgó. © Papamio / pikabu

  • Una persona me pidió prestados 70 euros y no se apresuraba nada a zanjar su deuda. Me topé con él en una tienda cuando este compraba un whisky de 12 años. Tomé el whisky, lo guardé en mi mochila y le dije: “¡Gracias! Lo abriremos hoy”. Me miró perplejo. Y yo simplemente salí de la tienda y me fui a mi casa. © Bacardi1986 / pikabu

  • Un día, una joven amiga me pidió 50 USD porque “no tenía para comer”. Le di 25. Un par de días después era mi cumpleaños. También invité a esta chica. Vino sin regalo. Comimos, bebimos, y de repente sacó de la funda una guitarra que traía y dijo: “Chicos, ayer me compré una nueva guitarra por casi nada, solo 105 USD”. © julber / pikabu

  • Tengo a un ex compañero de clase al que conozco desde hace casi 50 años. Hace unos 4 años, comenzó a llamarme de manera muy activa, queriendo quedar. Cada conversación terminaba pidiéndome dinero. Finalmente, ya cansado de eso, le di 7 euros. Después de eso, cuando me ve, pasa al otro lado de la calle o finge no haberme reconocido. 50 años vs 7 euros. © DedX5 / pikabu

  • Un tipo me debe 20 euros desde hace más de seis meses. Lo llamo hoy por aburrimiento para preguntarle cómo estaba. De inmediato me dice que recuerda la deuda y que tiene una tarjeta bancaria. Pero que ahora no puede transferirme el dinero porque se le cayó la tarjeta, un auto le pasó por encima y ahora el cajero automático no se la acepta. © LLlaJlyH / pikabu

  • Hace seis meses, le prestamos a unos amigos una suma con tres ceros: ellos, marido y mujer, casi al mismo tiempo, habían perdido sus trabajos. Después pidieron más, pero de alguna manera iban devolviéndolo. No supimos nada de ellos durante un par de meses. Hace 20 minutos, una llamada: “¿Me dejas 700 euros? Los necesito urgentemente”. Pregunto por el problema. Ella me responde: “Mi esposo y yo compramos boletos para Israel de ida, pero no nos da para el de regreso”. Me quedé sin palabras. © ArtemSol / pikabu

Bono

  • Pedí prestado a unos amigos 10 euros por una semana hasta que cobrase mi salario. Nos vimos unos 10 días después y la esposa de mi amigo comenzó a gritar: “Ya pasó una semana y media, ¿dónde está mi dinero?”. Le contesté: “¿Y no pasa nada si mi esposo les ha instalado todas las puertas gratis? Sin pedirles un centavo. ¡Te devuelvo el dinero en un par de días!”. Ella me respondió:" ¡¿Y cuántas veces te llevó mi esposo a tu casa de campo este verano?!" Y yo repliqué: “¿Cuántas? ¡Ni una!” Cómo miró a su marido... Se hizo evidente que todos sus viajes a nuestra casa de campo eran fiestas “solitarias”. Se divorciaron. El precio de la verdad: 10 euros. © netfantasiio5 / pikabu

Seguramente tú has vivido también situaciones similares. Cuéntanos las más memorables en los comentarios.

Imagen de portada julber / pikabu
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