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13+ Ejemplos de cómo los niños superan con su lógica a los adultos en tan solo unos segundos

Los niños son la alegría del hogar. Tienen un buen sentido del humor, una visión extraordinaria sobre el mundo y una innata sabiduría. Desafortunadamente nosotros, los adultos, desde ya hace mucho tiempo hemos perdido la creatividad infantil.

En Genial.guru hemos aprendido mucho de los niños, pero a veces no sabemos cómo reaccionar en realidad ante sus expresiones y travesuras. ¿Y tú?

  • En lugar de regañar a los niños mal portados, intenté usar los mensajes “Yo” de la siguiente manera: me puse triste por haberles preparado el material y explicarles la clase, pero hicieron caso omiso a esto. Todo resultó peor. La chica más estudiosa comenzó a llorar porque yo me había puesto triste.

  • En la tienda se llevó a cabo una linda conversación entre mamá e hija. Su hija le dijo: “¡Quiero un enorme dragón! ¡Con grandes alas!”. Mamá: “¿Para qué? ¿Quieres que un príncipe te salve de él?”. Su hija le respondió: “No, para que él me proteja del príncipe”.

  • Una vez estaba con la hija de la amiga de mi mamá, la cual tenía 10 años. Un niño le marcó por teléfono y ella le respondió, poniendo sus ojos en blanco: “Estoy ocupada y si nuevamente quieres declararme tu amor, entonces te responderé que yo solo quiero Kinder Sorpresa con princesas”.

  • Un día me escribió un adolescente y me preguntó si podía pedir una consulta para su mamá. Le pregunté si su mamá sabía de esto. Él me respondió: “No, pero ella una vez me pidió una consulta con el dentista sin mi permiso y yo decidí pedirle una consulta con un psicólogo. Siempre había soñado con esto”.

  • Una conocida me contó que tenía una hija de 13 años. La niña salió del cuarto de baño y dijo: “Mamá, mis calzones no combinan con mi brasier”. Y su mamá respondió: “Ay, mi hija, pero no se lo muestras a nadie”. “Pero mamá, tú te pones un conjunto de lencería para ir al trabajo”. Ella simplemente no pudo responderle nada.

  • Cuando era pequeña, un día estaba viendo una caricatura que se llama “La reina de las nieves” con mi prima, la cual es más chica que yo. Al final, cuando mostraron a la reina en primer plano, exclamé: “¡Qué guapa!” Mi prima replicó: “Pero malvada”. Le pregunté: “¿Y tú qué elegirías: ser guapa, pero malvada, o fea y bondadosa?”. Ella me respondió: “Guapa. Pero después puedo cambiar”.

  • En el jardín de niños nos dejaron de tarea dibujar a nuestra familia. Los dibujos posteriormente fueron examinados por un psicólogo y él se preocupó al ver mi dibujo. Dibujé a 4 personas con unos garabatos: “mi hermano”, “mi papá”, “mi tía María” y “yo”. Mi mamá no se encontraba en el dibujo. En el jardín de niños comenzaron a pensar que tenía una familia disfuncional, tal vez la niña piensa que no tiene mamá y en su familia hay graves problemas. Llamaron a mis papás para conversar. En casa me preguntaron: “¿Lupita, por qué no dibujaste a tu mamá?” y les dije: “¡Porque mi mamá es guapa, y yo no sé dibujar muy bonito que digamos!”. Que me perdone mi tía María...

  • Era una mañana de domingo, mi hijo en ese entonces tenía 5 años. Yo estaba en la cocina preparando el desayuno. En nuestro patio crecía un árbol muy alto y en la cima estaba un gato, el cual no teníamos idea de cómo había trepado hasta allí. Mi hijo estaba viendo por la ventana, se subió al alféizar, abrió la ventana y le gritó a todo el patio: “¡Gato! ¡Bájate! ¡De lo contrario te caerás!”. Lo repitió varias veces. Le dije que cerrara la ventana, de lo contrario se enfermaría. Se bajó y se dijo a sí mismo: “No responde. A lo mejor está sordo...”. Ahora tiene 30 años, pero aún lo recordamos.

  • Estaba esperando mi turno en el banco con mi hija pequeña, en la pantalla mostraban anuncios para que la gente no se aburriera. En particular sobre estafadores bancarios, los cuales pedían créditos y no pagaban. En la pantalla apareció un hombre con barba. Mi hija señaló con su dedo y me dijo: “¡Mamá, mamá, mira, ese es mi papá!”.

  • En la infancia tenían grandes expectativas sobre mí porque me gustaba leer mucho. Mientras otros niños lastimaban sus rodillas y se pateaban el uno al otro, yo me la pasaba sentado leyendo cosas viejas pero interesantes. Mis papás pensaban que me convertiría en un catedrático o un escritor, pero a mí solo me gustaba buscar en los textos groserías anticuadas y aplicarlas en la vida. Por si alguien me empujaba en el pasillo, decirle todo eso.

  • Mi hija tiene 6 años, va al jardín de niños. Ayer hicieron una junta con todos los padres, porque los niños realizaron una manifestación por comer avena 4 días seguidos. Dibujaron carteles con un montón de errores ortográficos, inventaron rimas sencillas y estuvieron gritando la mitad del día. En la reunión mi esposo y yo pusimos una cara seria, pero en casa nos reímos como locos. Seguro todo fue idea de nuestra hija. Un día mi esposo se escapó del jardín de niños porque le daban mucha avena y yo durante 3 días pasé hambre en el campamento por no querer comer avena.

  • Mi hija comió demasiados raviolis y se fue a acostar al sillón. Suspirando frotaba su abdomen y dijo: “¡No voy a comer nada más! ¡Jamás!”. En ese momento mi esposo entró a casa: “¿Quién quiere un helado?”. Mi hija brincó del sillón y fue rápido con su papá: “¡Quiero uno de chocolate!”.

¿Y tú has tenido divertidas historias con tus hijos? ¡Compártelas en los comentarios!