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16 Historias de empleados de restaurantes y cafeterías que conocen a la perfección la vida de estos lugares por dentro

No existen roles secundarios en el ámbito de la industria alimentaria. Todos los miembros del equipo (el mesero, el cocinero, el cajero y el gerente) son extremadamente importantes, porque su tarea es servirles platillos deliciosos a los queridos comensales. Pero a veces las cosas no salen según lo planeado, y entonces aparecen historias geniales en el mundo de los restaurantes y las cafeterías.

Genial.guru se rio mucho al leer algunas situaciones que les pasaron a las personas, tanto a los comensales como al personal, y por eso decidió compartirte las mejores historias.

  • Un día vinieron dos personas, era una pareja. El chico se me acercó y me pidió que pusiera un anillo sobre el postre y se lo llevara de una forma bonita. Llegó la hora: 10 meseros a su alrededor, sonriendo, pusimos la marcha nupcial. El chico se puso de rodillas y le dijo:
    -¿Quieres casarte conmigo?
    Sinceramente, incluso yo hubiera aceptado. Pero ella dijo:
    -¡No!
    Y salió corriendo de la cafetería.
    El chico permaneció en esa posición durante un par de minutos, luego se levantó y me dijo:
    -No es la primera vez que lo hace, no te preocupes. © Mau0HeZzz / Pikabu

  • En verano apareció una gata con sus gatitos en nuestro restaurante. Durante un mes intentamos atraparlos y llevarlos a un refugio. Les poníamos filetes dentro de trampas tipo jaula, pero los gatos no querían entrar de ninguna manera. Ellos oficialmente ganaron, y hoy se quedan en el restaurante porque le gustan a todo el mundo. © FaidEyren / Twitter

  • Un día, una pareja estaba sentada en una mesa y tenían una linda charla:
    -Solo eres mía.
    -¿Solo tuya?
    -Por supuesto, ¿de quién más?
    -Quién sabe, tal vez tengas a alguien más.
    -¿Y eso qué tiene que ver con que seas mía?
    Y en un santiamén, su conversación de enamorados se convirtió en un escándalo. © Nerkom / Pikabu

  • Nos ordenaron realizar un banquete al aire libre y vimos una jauría que tenía muchas ganas de comer algo. Le expliqué al nuevo barista que no se alejara de la barra, porque allí se encontraban los platillos ya preparados. De repente, una de las meseras dejó caer una bandeja con platos y el barista se fue de la barra para ayudarla. Los perros, que estuvieron esperando ese momento, inmediatamente agarraron la carne y se fueron corriendo a un bosque cercano. © EvilSailent / Pikabu

  • Trabajo en un prestigioso restaurante del centro de una megalópolis, a donde van hombres con trajes y mujeres con vestidos de noche y joyas de diamantes que lucen como árboles navideños. ¿Y sabes qué? Regularmente encuentro debajo de las mesas gomas de mascar pegadas. © Podslyshano / Twitter

  • Soy un cocinero de sushi profesional. Una comensal se quejó con nuestro gerente de que su comida no se veía lo suficientemente linda para publicarla en Instagram. Tuve que llevarme su plato y acomodar el sushi en forma de corazón. La chica estaba encantada. Al final de la cena vino su novio, me dio un apretón de manos y dejó una muy buena propina. © Sartomasy / Pikabu

  • Un comensal escribió una queja en el libro de reclamos y, antes de que empezáramos a leer, salió del restaurante con una cara muy seria:
    -Me gustaría expresar el agradecimiento a la mesera por haberme brindado un excelente servicio. Por supuesto, ella es una profesional, pero le tengo una sugerencia: tiene que sonreír con más frecuencia, porque tiene una sonrisa muy bonita que contribuye a mejorar el apetito. © byMuLTiK / Pikabu

  • Entraron muchas personas de una empresa y nuestro mesero, Max, fue a atenderlas. Les dio el menú y dijo unos cuantos cumplidos. Vio a un comensal frecuente y le preguntó:
    -¿Dónde está su encantadora dama? ¿Se habrá enfermado?
    Una chica que estaba a su lado se puso roja y luego comenzó a gritar:
    -¡Eres un mujeriego! ¡Traidor!
    Se volteó al mesero y le dijo:
    -¡Soy su esposa!
    Y salió corriendo de la cafetería. © Schastje / Pikabu

“Ocurrió un apagón en nuestro restaurante y esto me recordó a una película de terror de bajo presupuesto”.

  • Trabajo en una cafetería. Una chica vino y preguntó si teníamos la opción de romper platos en el menú. Pidió un café, se lo tomó, rompió la taza con toda su fuerza, dejó el dinero y se fue. © Podslyshano / Twitter

  • En el canal de música de nuestro restaurante a veces aparece un anuncio de un remedio contra el estreñimiento. Me sorprende que todavía ningún comensal haya dicho nada al respecto. © kitchen_creww / Twitter

  • Trabajo como mesera. No había comensales y no tenía nada que hacer. Entonces se me ocurrió inventar una historia sobre una pareja: eran altos; ella era delgada y tenía ojos grandes, y él se veía como un hombre audaz. Pero, por alguna razón, ambos estaban tristes. Estaban tomando té y hablando, después pagaron su cuenta, se fueron y dejaron sus anillos de compromiso como propina. © Gray6891 / Twitter

¿Podrías trabajar en un restaurante o en una cafetería? ¿Tal vez ya tengas experiencia trabajando en este ámbito?

Imagen de portada Podslyshano / Twitter
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