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17 Personas que metieron la pata debido a su gigantesca falta de atención

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De acuerdo con cálculos científicos, nuestro cerebro es capaz de recordar aproximadamente 2,5 petabytes de información. Esto es casi lo mismo que ver y recordar cerca de 25 mil millones de fotografías en Facebook. Pero incluso al tener esta increíble capacidad, olvidamos para qué entramos a una habitación o buscamos desesperadamente nuestros teléfonos mientras estamos en una llamada con alguien.

Genial.guru también ha pasado por situaciones en las que ha olvidado algo, pero es poco probable que se pueda comparar con las historias que los usuarios de la red han compartido.

  • Una conocida se fue de vacaciones a la playa. No compró ningún tipo de tour ni nada por el estilo. Un taxista en la estación de tren la llevó hasta una casa en donde había rentado un cuarto. Se puso pantalones cortos y una playera, tomó un poco de dinero y se fue a dar una vuelta. De regreso, compró una sandía. Pero aquí surgió un problema: se le había olvidado la dirección de su alojamiento. Pasó toda la noche caminando, hasta la madrugada.
    En la mañana, tuvo una gran revelación y se fue a la estación de tren, donde encontró al mismo conductor del día anterior y la llevó a la casa. La historia habría terminado ahí, si la dueña de la casa, al escuchar sus desventuras, no le hubiera dicho que la estuvo viendo toda la noche dando vueltas con una sandía alrededor de su casa.
  • Tengo un hábito: cuando me desvisto, siempre me quito la camisa después de quitarme los zapatos. Un día, alrededor de las 4:30 a. m., pasé a través del control de seguridad en el aeropuerto. Coloqué mis cosas encima de la banda, me quité los zapatos y comencé a quitarme la camisa. En ese momento, la chica que estaba realizando la inspección me dijo: “Tranquilo señor, acabamos de conocernos”. © FragsturBait / reddit
  • Mi novia llevó a reparar su teléfono y olvidó por completo ir a recogerlo. Por mientras, utilizaba su viejo celular. A ella le encanta tomar fotos y subirlas a Instagram. Como podía hacer esto con su teléfono viejo, olvidó el nuevo en la tienda de reparación por unas dos semanas. Finalmente, después de tanto tiempo, el técnico reparador decidió actuar. Le echó un vistazo a su teléfono y vio que ella era una usuaria activa de Instagram y comenzó a subir fotos en su perfil: una sopa instantánea, unos pies con calcetines, descripciones de “Te extraño”, entre otras cosas. Entonces, una de sus conocidas y seguidoras me llamó y me preguntó si todo estaba bien, mencionando las fotos de la sopa instantánea y todo lo demás. Le pregunté a mi novia y, como no recordaba que su teléfono estaba en el taller, pensó que la habían hackeado. Pero el hombre no se rindió y subió una foto del taller con un corazón y la frase “Mi querida dueña, te espero, te extraño y deseo que vengas por mí”. Por fin, mi novia se acordó de su teléfono.
  • Antes de ir a dormir, decidí escuchar un audiolibro con mis audífonos. Tomé una siesta y me desperté 10 minutos después. Al olvidar que estaba escuchando un libro, me espanté con la voz y grité por todo el departamento: “¡¿Quién anda ahí?!”. Mi novio casi se muere de la risa.

“Mi novia compró este bonito huevo de chocolate para mí. Y yo, sin pensar, lo dejé al sol”.

  • Fue un día pesado. Pedí un taxi. El operador me dijo que llegaría un Prius de color blanco. Estuve esperando. Después de 10 minutos, llegó un Prius blanco, así que, sin pensar, me subí y le dije la dirección. El conductor sonrió y arrancó. Ya cerca de casa, le pregunté sobre el precio del viaje y aquí ocurrió algo inesperado. Resultó que confundí los coches y descaradamente me subí al auto de un chico que simplemente se había estacionado para bajar a tomar un café, pero me veía tan cansada que decidió llevarme a casa. No me cobró nada. Aún existen personas bondadosas.
  • Un colega se fue a una reunión. Salió de su despacho, y nos dimos cuenta de que había olvidado su teléfono. Salí detrás de él rápidamente para alcanzarlo y dárselo. Otro colega me dijo: “No te preocupes, llámale, regresará y se lo llevará”. No le hice caso y salí corriendo a dárselo. Pero fue en vano, mejor le hubiera llamado.
  • Antes, trabajaba en el aeropuerto y frecuentemente tenía que decir la frase: “¡El siguiente, por favor!”. Una vez, después de un largo día de trabajo, decidí comer algo en McDonald’s. Me acerqué a la ventanilla para hacer el pedido, pero en lugar de esto, dije: “¡El siguiente, por favor!”. © Etchisketchistan / reddit
  • Me dio hambre, comencé a preparar algo de comer y dejé caer al suelo un frasco de harina. Al pensar rápido, aspiré todo. Pero las cosas no terminaron allí. Se me olvidó que mi aspiradora tenía un filtro de agua. Y ahora, en lugar de agua, el filtro tiene una masa.

“Ayer hizo calor y fue un día soleado. Olvidé por completo que tengo un carro descapotable”.

  • Un día, comencé a sentirme mal. Al darme cuenta de que empezaba a enfermarme, decidí cocinar un caldo de pollo con anticipación para comer algo caliente si de pronto comenzaba a tener fiebre. Corté las zanahorias, la cebolla y el pollo y, cuando la aromática sopa estaba lista, por alguna razón, la vertí toda a través de un colador en el fregadero. © Portarossa / reddit

  • Viajaba en tren. Por la noche, automáticamente me quité mis aretes de plata con topacio y los coloqué en la repisa superior, la cual estaba destinada para colocar el equipaje. Al llegar a casa, ya sentada en el sofá, recordé que había dejado mis aretes en el tren.
  • Mi esposa fue al banco a depositar dinero a la cuenta de sus padres. Se acercó a la ventanilla, pero en lugar de aceptar el dinero, la chica tomó 1 000 USD de la caja fuerte, los pasó por la máquina de contar billetes y se los dio a mi esposa.
    — ¿Señorita, qué hace?
    — Oh, lo siento. Estaba pensando otra cosa. ¿Retiró 1 200 USD, cierto?
    — ¡Señorita, yo necesito depositar dinero a una cuenta!
    — ¡Oh, es verdad! ¡¿Cómo pudo pasarme esto?! Gracias por su honestidad, en verdad, muchas gracias!
  • Me desperté, coloqué la sartén en la estufa y me fui a mi recámara. Tomé la tableta y me olvidé de la sopa. De pronto, tuve una corazonada, recordando que había dejado algo en la cocina. Por fortuna, había colocado la sartén en la estufa, pero había olvidado encenderla.
  • Nunca olvidaré ese día de marzo en que decidí arreglarme un poco. Fui a buscar mi rizador, ya que rara vez lo utilizo. Lo encontré en el alféizar detrás de la cortina. Lo sorprendente fue que, al levantarlo, ¡estaba caliente! Comencé a recordar cuando lo había encendido por última vez. Resultó que la última vez que lo había utilizado fue el día de mi boda, la cual había sido en noviembre. ¡Había estado encendido durante 4 meses! Se nota que compré un rizador de buena calidad.

“Alguien olvidó una bolsa llena de productos en el autobús”.

  • Cuando tenía unos 10 años, mi mamá me envió al pueblo acompañada de su tío. Teníamos una larga escala en la ciudad capital; faltaban unas 12 horas para que saliera el siguiente tren. El tío Víctor y yo nos sentamos en la sala de espera, y colocamos las maletas y bolsas en el piso. Después de un rato, el tío Víctor se aburrió y decidió ir a dar un paseo. Me dijo: “Llamaré por teléfono a tu mamá y luego regresaré. Quédate aquí y espera”.
    Pasaron 2 o 3 horas y el tío Víctor no regresaba. A la quinta hora, tenía muchas ganas de ir al baño, pero no podía moverme porque estaba cuidando las maletas. A mi lado estaba sentada una pareja de casados. La mujer decidió ayudarme y llamó a la policía. Estuvieron a punto de llevarme de regreso con mi mamá cuando, de pronto, el tío Víctor apareció. Corrí a abrazarlo y continuamos nuestro camino al pueblo.
    Al llegar a casa, le conté a mi mamá lo que había pasado y se sorprendió. Al parecer, el tío Víctor ni siquiera la había llamado ese día. Después, mamá se enteró de lo que realmente había sucedido. Resulta que el tío se aburrió, decidió ir a dar una vuelta por el centro de la ciudad, después pasó a una cafetería y, finalmente, se sentó un rato en el parque. Se olvidó por completo de mí y solo al ver mi nombre en el boleto del tren recordó mi existencia.

  • Una vez, ocurrió lo siguiente: estaba lavando una manzana, la sequé con una servilleta y tiré la manzana al bote de basura. Durante mucho tiempo estuve sosteniendo la servilleta pensando por qué había hecho tal cosa. © optcynsejo / reddit

  • Una mujer con dos pares de anteojos se subió al tranvía; tenía unos puestos y los otros los llevaba en su cabello. A simple vista, parecían ser similares. Uno de los pasajeros se interesó en saber por qué llevaba dos pares de lentes y le preguntó. Inmediatamente, la mujer contestó: “¡Oh, por Dios! Regresé a casa porque pensé que los había perdido”.

  • Estaba esperando en la fila de pago y frente a mí estaban una abuelita, una señora y un señor. Para empezar, a la abuelita se le había olvidado el calabacín; fue por él rápido y regresó. Después, a la señora se le había olvidado su tarjeta. El hombre se empezó a reír y dijo: “Ay, estas mujeres, todo lo olvidan”. Pagó, recogió sus productos y se fue. Sin su cartera.

¿Qué situaciones has experimentado por falta de atención?

Imagen de portada Elenstoyn / pikabu
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