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19 Ocasiones en que los empleados se encontraron con jefes más tóxicos que el mercurio

Mientras que para los niños el gran temor es encontrarse con un monstruo debajo de la cama, para los adultos es toparse con un jefe que tenga como único pasatiempo hacerles la vida imposible a sus empleados. Y aunque para algunos de nosotros esos seres son un mito, hay quienes sí han estado frente a frente con ellos y ahora han decidido contar los peores momentos que les hicieron pasar.

¿Cuál ha sido tu peor experiencia con un jefe o exjefe?

  • En el año 2001 yo era vendedora en una tienda departamental y mi jefa me pidió que fuera a trabajar a una venta nocturna en uno de mis días de descanso, pero le dije que estaba con mi hija de 1 año y no había nadie que la cuidara. Le dije que si yo iba a trabajar en esa venta nocturna, tendría que llevar a mi hija conmigo. Esa era la única solución, pero mi jefa me dijo que no estaba permitido. Así que no fui a trabajar y le dije que si ella quería, que me descontara el día. © Erendira Galarza Villalobos / Facebook
  • Una vez me querían acortar mis vacaciones a pesar de que no las había tomado por gusto, sino porque había dado a luz y no encontraba niñera para que me ayudara con mi bebé. Al final me permitieron seguir con mi descanso, estaba muy mal anímicamente. Debo mencionar que fue en plena pandemia y yo, con mi estado de salud, pedía que me permitieran hacer trabajo remoto y no lo hicieron. © Jesus Saldarriaga / Facebook
  • Yo fui a trabajar a los 10 días de haber tenido a mi hijo porque el día que parí había firmado el contrato, y si me tomaba licencia por maternidad, lo iba a perder. Conseguí una buena niñera, con la que aún tengo relación después de 26 años. Ella lo cuidaba mejor que yo. A veces, lamentablemente, tenemos que hacer sacrificios. © Ingrid Bueno / Facebook
  • Era un día feriado y me pidió que fuera a trabajar, le dije que era imposible porque no tenía con quién dejar a mi hija de 3 añitos. Me respondió que llevara a la niña y que se quedara en el depósito de la zapatería mientras yo atendía. Le dije: “¿Tú te haces cargo cuando la nena dé vuelta todas las cajas de zapatos?”. Mis compañeras, que conocían a mi hija, le dijeron que no le convenía, que era un terremoto. En otra ocasión mi hija tenía 40 grados de fiebre, le avisé que no iba a ir y me dijo: “Soluciónamelo”. Lo lamento, mi hija está primero. © Julieta Port / Facebook
  • Mi jefe quería que dejara de estar en la fiesta de cumpleaños de mi hija para ir al convivio que se le ocurrió hacer ese día. Por no ir, no me dio electrodoméstico de regalo, ni mi cesta, como si eso valiera más que la felicidad de mi hija. Y aparte se molestó. © Claudia De la Rosa / Facebook
  • Mi jefa me hizo trabajar embarazada durante la pandemia atendiendo a pacientes positivos de mi área y de otras áreas. Me tuvo haciendo el turno de madrugada hasta los 6 meses de embarazo y me dijo que si no lo hacía, perdía el año de la residencia médica; solo me faltaba una semana para examinar, solo fue por ese tiempo, porque mi obstetra me dio un certificado médico. © Ororo Monroe / Facebook
  • Yo no olvido mi cumpleaños del año 2020, fue el peor. No me podía ir de la oficina hasta que entregara un informe comercial muy detallado, supuestamente muy urgente. Ese día llegué casi a las 10 de la noche y mi familia había estado esperándome desde las 6 de la tarde, que era la hora a la que debía llegar. Al otro día me di cuenta de que habían pospuesto toda la reunión, ya no hubo necesidad. No fue nada de salud, pero eso me marcó. Actuaron sin compasión, la mayoría somos como sus hormigas trabajadoras y ya. © Diani Josue Vida Mia / Facebook
  • Estaba embarazada y con preeclampsia, me sentí mal y mi jefa me hizo ir a trabajar porque iban a llegar personas del corporativo. Cuando una persona del corporativo me vio y se sorprendió porque había ido a trabajar en ese estado, le comenté que mi jefa me había obligado. Acto seguido se dirigió a mi jefa y la regañó, me pidió que por favor me fuera a descansar y me tomara los días que necesitara para recuperarme. Cabe mencionar que mi jefa me odió por los siglos de los siglos y buscó la manera de cansarme, hasta que lo logró. © Sonia Vazquez Alatriste / Facebook
  • Hace mucho tiempo, en un empleo anterior, iba de camino al trabajo en un autobús con mi amiga y a ella le comenzó a doler mucho el estómago, tuve que parar el autobús e irme en un taxi con ella al hospital. Ese día llamé al jefe para decirle lo que había pasado, me contestó un compañero y le pedí que por favor se lo comunicara al jefe. Llegué tarde a trabajar y el jefe me regañó, reclamándome por llegar tarde; cuando le expliqué lo que había pasado, me preguntó si yo era doctora para estar asistiendo a alguien. Qué indignada me sentí. © Melina Molina / Facebook
  • Un día me dijo la encargada que me tenía que quedar a trabajar, fue cuando mi hija tenía un mes de nacida. Una compañera escuchó y dijo: “Yo me quedo en su lugar, señora, vaya con su bebé”. Aunque la encargada se enojó, yo le estoy muy agradecida a la muchacha. © Maria Alicia Hernández Cuautle / Facebook
  • Estaba embarazada de mi primer hijo cuando falleció mi tía, y debía viajar para su funeral. Le pedí permiso a mi jefe para ausentarme. Cuando supo la razón, me negó el permiso, dijo que en mi estado no debía exponerme a situaciones penosas, pero que si quería ir de vacaciones con mi esposo, me daría permiso. © Lucy Egas / Facebook
  • Yo estoy embarazada de casi 4 meses con contrato indefinido. Trabajo en una casa particular. Cuando voy a hacer mi control prenatal, mi jefa me lo descuenta del sueldo. © Maria Aro / Facebook
  • Yo trabajaba en una panadería en la época en la que no había la comunicación de ahora, hace unos 40 años. A mi papá lo operaron de urgencia, le pusieron un marcapasos, estaba solo y decidí ir para no dejarlo solito. Como no podía avisar, me fui caminando a la panadería y cuando llegué, el jefe me dijo: “Justo hoy vas a faltar, bueno, vete y cuida a tu padre por tres días sin goce de sueldo”. Yo estaba que lloraba de rabia. © Miriam R Bertolotti / Facebook
  • Me pidieron que me quedara a una guardia extra porque la compañera a la que le tocaba cubrirme “se cortó mal la uña y le dolía mucho”. Yo quería ir a ver a mi abuelito, que presentía que ya se iba, y por esa excusa de mi compañera me tuve que quedar a la fuerza. Salí el domingo a las 6 de la tarde, pasé primero con mi mamá para ir al baño y de regreso ir a ver a mi abuelito. La noticia que me dio mi mamá fue que mi abuelo había partido a las 8 de la mañana del domingo; se me rompió el corazón, porque sé que me estuvo esperando lo más que pudo. Por esa razón jamás he hecho la tontería de quedarme un turno que no es mío. Aprendí que el tiempo sobra, pero la vida no. © Laauuraa’ Hernandez / Facebook
  • Duré 10 meses en una empresa en la que nunca salí a mi hora. En ese entonces era mamá soltera de una niña de 3 años; una de mis hermanas la cuidaba mientras yo trabajaba, pero ella estaba en la universidad, así que había días en que no podía y tenía que llevársela a la escuela. Cuando tampoco se la podía llevar a la escuela, yo me llevaba a mi hija al trabajo. Yo era cajera, así que la ponía atrás de la caja que me tocaba, la acostaba en un carrito y le ponía cojines del área de blancos para que no le lastimaran las varillas en el cuerpo, se entretenía con mi celular y con las películas del módulo de la TV por cable. El problema era que yo no tenía horario de comida, por ende, ella tampoco. Así estuve un mes, hasta que una tipa habló con la gerencia para que no me permitieran llevar a mi hija y les dijo que si iba a estar usando los cojines, me los cobraran. Falté al día siguiente de que la gerencia habló conmigo y al tercer día renuncié, no iba a dejar a mi hija sola a esa edad en casa y tampoco iba a perjudicar a mi hermana en su escuela. Después, esa tipa me buscaba para que regresara a trabajar porque faltaba personal, que los días que llevaba sin ir a trabajar me los tomarían como permiso; la mandé más lejos que su antepasado más viejo. © Mary Rojas Lestrange / Facebook
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