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20 Sueños que impresionaron tanto a los lectores de Genial que los recordarán por el resto de su vida

Los humanos pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo. Algunos se sumergen en los brazos de Morfeo y no recuerdan ningún sueño. Otros, cerrando los ojos y roncando, aparecen en situaciones misteriosas, viajan por el mundo e incluso descubren el futuro.

En Genial.guru amamos las historias no triviales, por lo que disfrutamos mucho leyendo los sueños que nuestros suscriptores no pueden borrar de su memoria. Y en el bono encontrarás la historia de un sueño en el que a una persona se le reveló el secreto de la felicidad.

  • Cuando mi embarazo estuvo en peligro, los médicos pensaban si interrumpirlo o no. Entonces tuve un sueño, una niña rubia de ojos azules se me acercó y dijo: “Mami, todo está bien, prometo estudiar bien”. Incluso hoy en día, junto con mi hija rubia de ojos azules de 25 años, nos seguimos acordando del hecho de que ella no cumplió la última promesa y nos reímos mucho. © Elena Bondarenko / Facebook
  • Soñé con una ciudad desconocida junto al mar con autobuses azules. Estábamos parados con un muchacho, abrazándonos con fuerza. ¡Veía un tsunami que se acercaba hacia nosotros, y sabía que estaba llegando nuestro fin! Miraba su rostro por última vez y entendía que era el destino. Después de 10 años en la vida real, me mudé a Italia. Ya sé exactamente dónde está ese lugar junto al mar. Aquí hay autobuses azules y, lo más importante, cuando conocí a mi futuro esposo hace 20 años, ¡lo reconocí! Él estaba en mi sueño. Espero que ese sueño no se haga realidad hasta el final, o que tenga otro significado. © Aksana Kulish / Facebook
  • Tuve un perro que vivió 17 años. En todos esos años, nunca soñé con él. Una vez llegué a casa del trabajo por la tarde y él ya estaba sin vida. Esa misma noche tuve un sueño: mi joven perro corría hacia mí, me senté y él comenzó a lamerme la cara, después de lo cual me desperté. Probablemente así fue como se despidió de mí. Nunca volví a soñar con él. © Lilia Lonskaya/ Facebook
  • Hace 25 años soñé que hablaba inglés con fluidez. Pero en la escuela estudié alemán y nunca planeé aprender ningún otro idioma. Después de 4 años, por casualidad me encontré con una amiga de los años estudiantiles. Empezamos a charlar todos los días. En una ocasión, me sugirió que enviara una solicitud de citas a la agencia matrimonial. Ella insistió tanto que decidí hacerlo. Empecé a aprender el idioma a la edad de 35 años, y después de 4 años conocí a mi esposo. Ahora vivo en Australia. Nos seguimos acordando de todo eso con mi amiga. Mi sueño era profético, pero nunca se hubiera hecho realidad sin mi amiga. © Veronika Koshevaya Luiz / Facebook
  • Soñé que estaba en el guardarropa de un teatro. Me dieron un talón con el número. Y entonces pensé: el número que esté indicado ahí será la fecha en la que nacerá mi hija. Se hizo realidad. © Tatyana Dubinchenko / Facebook
  • Soñé que mi novio me estaba dando de comer pescado frito en un restaurante con su tenedor. Leí que ese sueño presagiaba una boda. Dudé, ya que ni siquiera me imaginaba algo así, ¡y un día después me propuso matrimonio! ¡¿Cómo puede ser?! © Natalia Juarez / Facebook
  • Hace 23 años soñé con un hermoso lago transparente con corales en el fondo. Caminaba por la orilla y miraba los peces. Todos los peces eran medio grises y discretos, y solo había uno de extraordinaria belleza. Pasé todo mi sueño tratando de atraparlo y llevarlo a casa. El objetivo se logró, el pez por fin estaba en mis manos y me desperté. A los pocos días me enteré de que estaba embarazada. © Anna Pronicheva / Facebook
  • Sueño: llegué a casa, fui al baño y sentí que faltaba algo. Miré, y descubrí que faltaba la lavadora. Seis meses después, me divorcié de mi esposa. Y ya en la vida real, llegué a casa del trabajo, fui al baño y sentí que faltaba algo. Miré y, ¿qué crees? Faltaba la lavadora. © Egor Fedotov / Facebook
  • Soñé que alguien estaba tratando de entrar a mi departamento con tanta fuerza que la puerta se estaba resquebrajando. Cuando la puerta finalmente se abrió, en el umbral había un gallo joven con un cuello delgado. Lo empujé con el pie para que no pudiera entrar a la casa, ¡pero igual se metió dentro de un salto! Les conté el sueño a mis colegas y me dijeron que el gallo significaba la aparición del prometido de mi hija. Estaba indignada: ¡la niña solo tenía 15 años entonces! Muy pronto mi hija fue al cine con un muchacho de su escuela. Y ahora llevan 36 años juntos, tengo un nieto y una nieta. ¡Viven un matrimonio feliz! © Larisa Minakova Myasnikova / Facebook
  • Siempre he sido medio regordeta. Y una vez tuve un sueño: era delgada, esbelta y sostenía de la mano a un bebé de ojos azules y rizos rubios. Fue así como después di a luz a mi hijo. Es una pena que ya no fuera delgada nunca más, ni siquiera en los sueños. © Lora Pahomis / Facebook
  • En un sueño me llamó mi amiga Mary: “Ana, necesito contarte algo”. Al día siguiente la llamé y le pregunté: “¿Quieres decirme algo?”. En respuesta, silencio, y luego de una pausa escuché: “¿Cómo lo supiste?”. Resulta que acababa de enterarse de que tenía cáncer. La ayudé con todo lo que necesitaba, pero después de un mes y medio falleció. El último día pudimos despedirnos. Sentí que estaba esperando mi visita en el hospital, y apenas me fui, me llamaron y me dijeron que ya no estaba. Éramos muy amigas. Me parece que las personas que se aman desde el fondo de sus corazones tienen una conexión especial. © Alla Rada / Facebook
  • Una vez soñé que era un hombre y estaba en Venecia. Era el siglo XVII o XVIII. Nunca he estado en esa ciudad, pero unos años después, cuando estaba viendo un documental sobre Venecia, reconocí en el video el canal y los edificios a su alrededor. Busqué en Google el área y, para mi sorpresa, me di cuenta de que podía moverme libremente a través de los canales en modo de 360 ​​grados, entendiendo a dónde ir y reconociendo los lugares que había visto en mi sueño. © Olga Kosareva Polyviou / Facebook
  • Un sueño me ayudó entrar a la universidad. Para el examen de literatura, me dieron una gran lista de libros, y no los pude leer todos durante el verano. Poco antes del examen, soñé que estaba nadando en un lago soleado y que empezaba a ahogarme. A mi alrededor había varios libros, y uno, encuadernado en cuero viejo con una inscripción dorada “Juan Rulfo, El llano en llamas”, se colocó bajo mis brazos. Me agarré de él y nadé hasta la orilla. Después de despertarme, le presté especial atención a ese libro. Llegué al examen, saqué el boleto y, ¿qué piensas? Me tocó hablar sobre El llano en llamas. Por supuesto, me alegré y pude aprobar fácilmente. © Katya Schmidt / Facebook
  • Una vez tuve un sueño profético. Soñé que mi amado esposo me decía que ya no me necesitaba y que me iba a dejar. ¡Nunca había experimentado semejante horror! Me desperté con un sudor frío. Y cuando, después de 2 años, realmente me dejó, me alegré sinceramente. © Marina Golubyova / Facebook
  • Tuve una hija. Y no teníamos ni idea de cómo llamarla. ¡Ningún nombre de los que se nos ocurrían le quedaba bien! Estaba en el hospital de maternidad, ya era la tercera noche, al día siguiente me darían el alta y tenía que registrar a la recién nacida. Entonces soñé con una niña muy parecida a mi hija, rubia y de ojos azules, que me dijo: “¡Hola! ¡Soy Marta!”. A la mañana siguiente, le di ese nombre a mi hija. No dudé en absoluto, ¡era una verdadera Marta! © María Yumaeva / Facebook
  • La primera noche después de que mi madre falleció, soñé con una niña pequeña. Me acerqué a ella y me di cuenta de que era mi madre. Ella me llamaba: “Hijo, ven conmigo”. Empecé a ir tras ella, ya había empezado a ver una luz blanca brillante y en algún momento me di cuenta de que ese era el camino a otro mundo. Algo me hizo parar. Y entonces la niña (mi madre) se volvió hacia mí, comenzó a crecer rápidamente y se convirtió en una sepia fea, que comenzó a gritarme al oído: “¡Cobarde! ¡Ven conmigo, o iré por Sergio!” (Sergio era mi hermano mayor.) La sepia me atacó con su enorme puño y me desperté horrorizado, empapado de sudor frío. Sonó el teléfono, llamaba mi hermano mayor, Sergio, que quería verme con urgencia. Exactamente un año después se había ido. Cáncer. Han pasado 25 años, pero nunca olvidaré ese sueño. © Leonid Haikin / Facebook
  • Me di cuenta de que conocía a un muchacho, aunque nunca nos habíamos encontrado. Tuve un sueño en el que caminábamos de la mano por el bazar y me sentía tan bien, tan feliz. Y entonces lo llamé yo misma. Estamos juntos desde hace un cuarto de siglo, seguimos paseando agarrados de la mano. Soy una persona muy feliz. © Natalia Andreeva / Facebook
  • Después de la operación, me dolía mucho la costura. El único deseo que tenía era poder dormir. En un sueño, escuché muy claramente la voz de mi madre, que había fallecido hacía mucho tiempo: “Hija, duerme tranquila, yo cubriré tu costura con mi mano”. Dormí como un bebé esa noche. Y después de ese sueño, me fui recuperando. © Angelica Volkovinskaya / Facebook
  • Mi papá estaba en el hospital, lo pusieron en coma inducido, todos los días iba a verlo. Un día por la mañana soñé que había ido a visitarlo. Y todo era como en la vida real, solo que papá estaba consciente, sonriendo, se veía bien, me agradeció por haber ido a visitarlo. Me desperté porque sentí el calor de sus manos (en el sueño tomó mi mano). Por la noche, papá falleció sin haber despertado. Eso pasó en mi cumpleaños. © Nathalie Menshikov / Facebook
  • No he podido quedar embarazada durante 7 años. Un día soñé que daba a luz a una niña y no sabíamos cómo llamarla. Se nos acercó y nos dijo que la llamáramos Sofía. Al final, tuve un hijo largamente esperado, pero era varón. Por lo menos, si algún día tengo una niña, ya no tendré que pensar en el nombre. © Alina Klapina / Facebook

Bono: a veces los sueños parecen ser tan importantes que dan ganas no solo de recordarlos de por vida, sino también de anotarlos

  • Soñé que mi gato Simón comenzó a hablar como un ser humano. Nos sentamos en el sofá y charlábamos. Entonces él dijo: “Ya que eres una dueña tan buena, te revelaré el principal secreto de la felicidad. Tú sabes que los gatos sabemos disfrutar de la vida”. Me susurró tan solo 3 palabras al oído, y me di cuenta: ¡es genial! ¡Necesito recordarlo! Lo repetí en voz alta. Lo anoté en mi teléfono medio dormida y me volví a dormir muy contenta. Al despertarme por la mañana, lo primero que hice fue leer la receta de la felicidad del gato Simón: “Llevar grosellas galopando”. Sí, decía eso, lo que sea que eso signifique. © María Lakomkina / Facebook

¿Qué sueño inolvidable recuerdas tú?

Imagen de portada María Lakomkina / Facebook
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