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James Harrison, el hombre del “brazo de oro” que salvó a más de 2 millones de bebés haciendo más de mil donaciones de su inusual sangre

James Harrison es un superhéroe de carne y hueso. Este australiano se ganó el apodo de “el hombre del brazo de oro”, y su poder reside en la inusual composición de su plasma sanguíneo, necesario para fabricar un tratamiento contra una enfermedad que genera complicaciones en el embarazo. Durante el transcurso de su vida realizó 1173 donaciones que, se estima, ayudaron al nacimiento de más de 2 millones de bebés.

Genial.guru quiere compartir contigo su historia, la cual, al igual que la de muchos personajes de historietas, tuvo un comienzo trágico, pero un final feliz.

Todo comenzó con una cirugía y una promesa cuando era joven

Harrison nació en 1936, y, a los 14 años, tuvo que ser sometido a una importante cirugía en el pecho, la cual requirió una transfusión de 13 litros de sangre. Salió del hospital tras una internación de tres meses, y, sabiendo que la sangre que otras personas le habían donado había salvado su vida, prometió que se convertiría en donante ni bien cumpliese los 18 años, edad que requería la ley de donación en ese entonces.

Fue así que, en 1954, comenzó a realizarse las extracciones. Pero entonces se descubrió que su sangre contenía un anticuerpo inusual llamado inmunoglobulina RHo (D), útil para tratar un tipo de incompatibilidad de factor sanguíneo entre la madre y su feto que puede producir problemas muy serios durante el embarazo.

Una vacuna con un ingrediente especial

Concretamente, el plasma de este hombre se utilizó para fabricar un tratamiento para la eritroblastosis fetal. Se trata de un trastorno hemolítico del recién nacido que se puede producir cuando una mujer embarazada tiene sangre Rh negativa y el bebé que lleva en su vientre posee sangre Rh positiva heredada del padre.

En esos casos, el cuerpo de la madre puede fabricar anticuerpos contra la sangre del feto porque la reconoce como extraña a la propia, y, en el proceso, destruir sus glóbulos rojos, lo que causa complicaciones en el feto o complica futuros embarazos. Esto se evita con una vacuna llamada anti-D, creada con un ingrediente especial: el plasma de Harrison.

Más de 60 años de donaciones (pese al miedo a las agujas)

Los médicos no saben exactamente la razón por la que “el hombre del brazo de oro” tiene este tipo de sangre tan extraña, pero creen que puede ser por las transfusiones que recibió cuando tenía 14 años. “Muy poca gente tiene esos anticuerpos en concentraciones tan altas”, contó Jemma Falkenmire, miembro del Servicio de Donación de Sangre de la Cruz Roja Australiana.

Pese a su miedo a las agujas (nunca quiso ver cómo se las insertaban en su brazo), realizó donaciones cada dos semanas durante 60 años. A diferencia de la extracción de sangre tradicional, que requiere una espera de ocho semanas entre cada procedimiento, la de plasma se puede hacer cada 15 días, ya que esta es la fracción líquida de la sangre y, al ser en su mayor parte agua, la recuperación del donante es muy rápida.

Un salvavidas para millones de bebés (incluido su nieto)

El Servicio de Sangre de la Cruz Roja Australiana afirmó que Harrison ayudó a salvar a más de 2,4 millones de bebés de una enfermedad potencialmente mortal. Entre ellas se encuentra su hija, Tracey, que también recibió el tratamiento de anticuerpos.

“Mi propia hija recibió una de estas inyecciones y su hijo, mi nieto, cumplirá ahora 23 años. Esto me ha hecho muy feliz, porque yo pude tener un nieto sano al igual que muchas otras personas”, afirmó el administrador ferroviario jubilado que vive en Nueva Gales del Sur, estado ubicado al sureste de Australia.

“El fin de una era”, o la última donación

El 11 de mayo del año pasado, Harrison realizó su última donación en el Ayuntamiento de Sídney. Con sus 81 años alcanzó el límite de edad para donantes, el cual fue establecido por las autoridades australianas para preservar la salud. Realizó el procedimiento acompañado de cuatro globos plateados que juntos formaron la cifra 1173, la cantidad de veces que brindó un brazo para salvar a miles de bebés.

“Fue bastante triste, es el fin de una era para mí”, indicó acompañado por unas doce madres con sus bebés, quienes le agradecieron su gesto. “Seguiría haciéndolo si me lo permitieran”, agregó.

Un héroe reconocido en su tierra

Harrison recibió varios premios, incluyendo la Medalla de la Orden de Australia, la distinción más importante de su país, la cual “reconoce a ciudadanos y a otras personas por sus logros o por servicios meritorios”. “Uno de mis talentos, probablemente el único que tengo, es que puedo ser un donante de sangre”, explicó con humildad.

Ahora que se retiró, las autoridades médicas esperan encontrar a otro donante que tenga los mismos anticuerpos y su nivel de generosidad. Pero la tarea no será fácil, ya que hay menos de 50 personas en todo Australia que tienen la misma composición inusual en su plasma.

¿Habías escuchado antes sobre James Harrison? ¿Conoces otra historia de altruismo parecida a esta? Cuéntanos en la sección de comentarios.