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La historia de Howard Hughes, quien inspiró la creación de la película “El aviador”

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Algunos piensan que el dinero puede comprar la felicidad o que es garantía para encontrarla. Entre aviones y películas, Howard Hughes, un talentoso y millonario empresario, vivió cumpliendo sus deseos y caprichos. Su inteligencia y atrevimiento lo llevaron a lograr cosas alucinantes en el cine, y, sobre todo, en la aviación. Cuando muchos pensaron que este hombre se encontraba en la cima, la tormenta mental que lo siguió toda su vida fue creciendo como un mutante, y ni siquiera todo el dinero del mundo pudo salvarlo de sí mismo.

Genial.guru aplaude y reconoce los logros que consiguió este ingeniero autodidacta, y por ello quiere compartir contigo algunos detalles de su historia.

Un niño con una mente brillante

El 24 de diciembre de 1905 nació el niño que se convertiría en un hombre muy importante en el mundo de la aviación, gracias a sus grandes innovaciones en la construcción de aeronaves asombrosas y a los récords que obtuvo por la velocidad en sus aventuras aéreas. Desde que era pequeño mostró que era muy inteligente, y, por alguna razón, las cosas mecánicas despertaban un interés significativo en él.

Cuando tenía 11 años construyó una emisora de radio, la primera de Houston. Con ella se podía mantener una comunicación con los barcos que se encontraban en el golfo de México, y él mismo recibía y enviaba los mensajes. Cuando tenía 12 años fue noticia nacional, pues, siendo tan joven, fabricó una bicicleta motorizada.

Millonario a los 18 años

La juventud de Howard no fue sencilla, pues su madre falleció en 1922 a causa de un embarazo ectópico, y, casi dos años después, su padre sufrió un ataque al corazón. Con tan solo 18 años, Hughes enfrentó esta gran pérdida y heredó el 75 % de la fortuna de su padre, quien patentó y comercializó la broca de tres conos con la que fue posible excavar pozos de petróleo a los que no se tenía acceso. Con esto, ese hombre revolucionó a la industria petrolera, logró que su compañía creciera a nivel mundial y se hizo multimillonario.

Con tanto dinero, todo fue más fácil para el joven Howard. Cuando no podía conseguir algo por sí mismo, utilizaba algunos billetes para hacerlo. En 1924 abandonó la universidad, y, en 1925, se casó con Ella Rice, con quien se mudó a Hollywood, pues él tenía el deseo de figurar en el ámbito cinematográfico y filmar algunas películas. Su matrimonio pasó por una crisis al poco tiempo. Después de divorciarse, tuvo algunas relaciones amorosas con famosas como Katharine Hepburn, Ava Gardner, Rita Hayworth, Jean Harlow, entre otras.

Un deseo que costó 4 millones USD

Empezó siendo productor de la cinta Swell Hogan (1926); sin embargo, no resultó ser tan buena y ni siquiera llegó a los cines. A pesar de ello, no se rindió y, un año después, produjo Hermanos de armas, que resultó ser un éxito taquillero. Luego de producir un par de cintas más, debutó como director y productor de Los ángeles del infierno (1930), una película donde quería mostrar una historia de acción sobre los pilotos de la Primera Guerra Mundial. Como buscaba hacerlo de la manera más realista posible, tenía una enorme flota de aviones antiguos, además de muchos pilotos y mecánicos que trabajaron en este proyecto en el que invirtió 4 millones USD, además de 3 años de su tiempo y dedicación. Esta inversión se convirtió en la más alta del momento para la producción de una cinta, pues la mayor cifra había sido de 1 millón USD. Finalmente, el trabajo, esfuerzo y sacrificio de él y todo su equipo dieron frutos y tuvieron éxito, puesto que recaudaron 8 millones USD.

Un amante de la aviación

Se cree que tomó sus primeras clases de vuelo a los 14 años, y probablemente ese fue el inicio de una de las aventuras más grandes de su vida: la aviación. Aunque siguió en el ámbito cinematográfico, comenzó a enfocarse más en su pasión por los aviones. Era muy inteligente y de eso no había duda, pero además tenía muchos conocimientos sobre la construcción y diseño de aeronaves. Él entendía a la perfección lo que hacía y por qué lo hacía, y fue por ello que pudo convertirse en ingeniero aeronáutico por sus propios medios. En 1932 fundó la compañía Hughes Aircraft, y después de unos años batió algunos récords como aviador.

En 1935, con su avión Hughes H-1 Racer, alcanzó un velocidad aérea de 566 km/h, rompiendo la cifra anterior de 515 km/h. Año y medio después, batió su propio récord volando en un H-1 mejorado desde Burbank (Los Ángeles) hasta Newark (New Jersey) en 7 horas, 28 minutos y 25 segundos, cuando su marca anterior rebasaba las 9 horas. Otra de sus reconocidas hazañas fue darle la vuelta al mundo en 3 días, 9 horas y 17 minutos, dejando atrás la marca anterior que superaba a los 4 días. Con esto también quiso demostrar que los viajes largos eran seguros.

En 1939 decidió invertir 7 millones USD en la compañía TWA y asumió el control de esta. Como una importante aerolínea, tuvo que lidiar con su competidora, Pan Am, representada por Juan Trippe. Esto hizo que la fortuna de Hughes creciera, posicionándolo como el hombre más rico de Estados Unidos en ese momento. Muchos querían que se retirara de TWA, pero él se resistía a luchar por lo que era suyo. Sin embargo, en 1966, el tribunal federal lo obligó a vender sus acciones, por las que ganó 547 millones USD.

Un accidente devastador para el aviador

Después de tantas aventuras, en 1946, Howard sufrió un accidente mientras realizaba una prueba en el avión espía XF-11, el cual estaba construyendo para el ejército. Las cosas marchaban bien, pero después de 105 minutos en el aire, justo cuando estaba volviendo a la base, el motor empezó a fallar. Aunque él intentó aterrizar en un campo de golf, terminó estrellándose contra tres casas y todo terminó en una explosión.

Sufrió muchas lesiones y fracturas que le trajeron secuelas para toda su vida. Como era de esperarse, el amante de la mecánica pidió que adaptaran su cama mientras estuvo internado para tener la posibilidad de ajustarla por medio de botones, lo que se convirtió en la cama moderna de hospital.

Curiosamente, a partir de eso, se le vio con un bigote, el cual probablemente tenía la función de ocultar algunas cicatrices en su labio superior. Además de toda la tormenta que estaba viviendo, Howard fue acusado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos, ya que esta consideraba que el aviador había hecho algunas cosas mal y eso había ocasionado el caos. En el informe que se realizó en su contra incluso se señaló que el incidente sucedió porque él había perdido el control.

Un avión que hizo historia: Hughes H-4 Hercules

También conocido como Spruce Goose, este hidroavión hecho por la compañía de Hughes batió el récord por ser el de mayor envergadura (97,54 m). Originalmente se creó para usarse en la Segunda Guerra Mundial, pero debido a su gran magnitud no pudo ser terminado a tiempo, y fue finalizado cuando el conflicto bélico ya había cesado.

Por ello se desató una controversia y se acusó a Howard de desperdiciar el dinero. Ante esas acusaciones, él declaró que, si no podía hacerlo volar, abandonaría el país y no volvería. Para su fortuna, su creación (por la que firmó un contrato en 1942) logró despegar desde el mar y mantenerse en el aire en 1947, aunque solo a una altura de 30 metros. Actualmente, este avión se encuentra en un museo de McMinnville, Oregón.

El lado oscuro de Hughes

Desde pequeño, este hombre fue protegido por su madre, quien padecía de misofobia, un miedo patológico a los microbios, la suciedad o la contaminación. De alguna manera, eso influyó en la vida de Hughes. Todos los días, ella se encargaba de bañarlo para frotarle todo el cuerpo con un jabón potente de lejía. Si el niño se sentía mal, muchos médicos visitaban su casa para revisarlo.

De manera inevitable, fue desarrollando síntomas de trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), y esto fue creciendo con el paso del tiempo. En los años 30 comenzó a hablarse sobre su obsesión por el tamaño de los guisantes y su extraña manía de acomodarlos por tamaño antes de consumirlos.

De ser uno de los hombres más famosos y admirados en América, se convirtió en todo un misterio, pues debido a su trastorno, solía desaparecer y recluirse en habitaciones de hotel. En 1957 se casó con Jean Peters, aunque su matrimonio terminó en 1971, debido a sus manías obsesivas y a su costumbre de ocultarse. En 1976, mientras estaba recluido en un hotel de Acapulco (México), comenzó a agonizar. Aunque ya no había mucho que hacer, viajó a Houston para atenderse. Los médicos lo vieron en malas condiciones, las cuales, aparentemente, fueron causadas por su aislamiento. Murió a los 70 años, dejando un gran legado para la aviación y para el mundo detrás.

¿Crees que este hombre habría hecho cosas distintas si no hubiera padecido ese trastorno? Si hubieras sido Howard Hughes, ¿qué habrías hecho con tantos millones y con una inteligencia superior? Cuéntanos en los comentarios.

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