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La misteriosa identidad del Chevalier d’Eon, o Mademoiselle Beaumont

En la historia han existido muchos personajes famosos por sus hazañas o proezas; sin embargo, también han existido otros que, casi en el anonimato, hicieron lo mismo. Ese es el caso del enigmático espía, militar y diplomático Charles de Beaumont. Condecorado con la Cruz de San Luis por servir en la guerra de los Siete Años como capitán, no solo gozó de una vida longeva, sino que también despertó la curiosidad de la gente de su época por la misteriosa identidad de su verdadero sexo.

Genial.guru investigó entre los anaqueles de la historia y quiere compartir contigo esta peculiar biografía de uno de los personajes más interesantes y enigmáticos que existió en la corte francesa del siglo XVIII.

La historia de su nacimiento

El 5 de octubre de 1728, en Tonnerre, Francia, nació el hijo del jurista Louis d’Éon de Beaumont. Desde entonces, su historia se vio marcada por la serie de nombres que le otorgaron: Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Timothée d’Éon de Beaumont; es decir, tres nombres masculinos y tres femeninos.

El muchacho estudió en el colegio Mazarino de París y luego continuó sus estudios en Derecho. Durante esos primeros años de juventud se distinguió por dos cosas: por ser un excelente esgrimista y por la curiosidad que causaba por no haber desarrollado barba y tener algunos rasgos femeninos. Sin embargo, para sus conocidos, no cabía duda de que se trataba de un chico.

Espía al servicio de Luis XV

Luego de convertirse en el abogado más joven de la región y de graduarse a los veinte años, entró al servicio de Luis XV, el famoso rey “bien amado”. Pero es bien sabido por la historia que a este hombre no le interesaba la política y solía desdeñar a sus ministros, por lo que su verdadero interés era construir una red de espionaje a través de diplomáticos. Charles, como era conocido, formó parte de esa red secreta, la cual fue llamada Le Secret du roi.

Su primera misión fue en 1755, cuando fue enviado a Rusia para contactar con la zarina Isabel I. Su trabajo, básicamente, fue el de fingir ser una cortesana. Disfrazado de mujer y portando documentos falsos a nombre de Lía de Beaumont, Charles logró entrar en la corte de San Petersburgo. Su apariencia era la de una hermosa joven, quien se ganó inmediatamente a la zarina, hasta tal punto que incluso terminó convirtiéndose en su lectora personal. Así, las relaciones entre Rusia y Francia se establecieron de manera amistosa y diplomática.

Una identidad tanto masculina como femenina

En su trabajo como espía, Charles realizó otras misiones para la corona francesa, aprovechando esa “doble identidad”. Pues, con gran destreza, el joven podía hacerse pasar por hombre en algunas ocasiones, y en otras, por mujer. Para entonces, ya habían comenzado muchos rumores, y para algunos no cabía duda de que era una mujer. En 1762 fue secretario de la embajada en Londres, y fue entonces cuando comenzó a aparecer vestido como hombre y, a veces, como mujer, sin motivo alguno. Se crearon especulaciones y apuestas hasta por 300 000 libras esterlinas sobre cuál era su verdadero sexo.

La relación con los personajes de su época

En medio de esta controversia, el famoso Giacomo Casanova, aventurero, escritor, diplomático, entre otros tantos motes más, visitó a Charles, quien entonces se hacía llamar “Mademoiselle d’Éon”, y afirmó que era una mujer. La polémica no disminuía, y el rey Luis XV, influenciado por Madame de Pompadour, y presionado por la mala publicidad que unos panfletos le habían hecho a Charles, le retiró la pensión a quien fue su mejor espía.

Furioso, Charles escribió una obra llamada Divertimentos del caballero d’Éon sobre varios asuntos del gobierno. Entonces, la corona entró en pánico, por lo que, en 1774, el dramaturgo Beaumarchais fue enviado como conciliador y negociador.

Beaumarchais logró que Charles firmara una declaración en la que se reconocía como mujer, constatada incluso por médicos. Así, a los cuarenta y seis años, renunció a su carrera militar, aunque no a sus medallas. Mantuvo el nombre de Mademoiselle de Beaumont y comenzó a vestirse de forma femenina de manera determinante. Las apuestas se terminaron, y poco a poco la gente olvidó el asunto.

Últimos días

Cuando Luis XV murió y lo sucedió Luis XVI, su nieto, Beaumont volvió a aparecer en Versalles vestido como capitán, dispuesto a que se le pagaran todas las libras atrasadas y que, además, se le volviera a reconocer como hombre. Sin embargo, Luis XVI se negó y le prohibió vestir de manera masculina mientras estuviera en Francia.

Charles, desairado, se retiró a Tonnerre vestido como mujer para vivir como tal. Sin embargo, en 1785, se mudó a Londres, donde le tomó por sorpresa las consecuencias de la Revolución Francesa, pues cuatro años más tarde, cuando la corona cayó, le fue retirada su pensión. Charles intentó recuperarla mostrando simpatía hacia los revolucionarios, pero todo le fue negado.

Mademoiselle de Beaumont tuvo que ganarse la vida como esgrimista, retando a adversarios en duelos de exhibición, y siempre vestida de mujer. Sin embargo, pasó una mala racha económica e incluso fue a prisión.

El descubrimiento luego de su muerte

Luego de salir de la cárcel, Mademoiselle de Beaumont tuvo una caída grave que la obligó a estar postrada en cama hasta sus últimos días. A los 81 años de edad, el 21 de mayo de 1810, murió. Dos días después de su muerte se le realizó una autopsia en la cual, sorprendentemente, los médicos constataron que se trataba de un hombre, dando fin al misterio que le había acompañado toda su vida: el Chevalier d’Eón era hermafrodita.

La historia de Chevalier d’Éon o Mademoiselle Beaumont fue clave para muchos historiadores y médicos posteriores, como el doctor Havelock Ellis, quien incluso nombró “eonismo” a la tendencia de vestirse como mujer y hombre.

¿Conocías a este personaje histórico? ¿Qué te pareció más interesante de su vida? ¡Queremos saber qué opinas! Cuéntanos en los comentarios.