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Por qué Arthur Conan Doyle empezó a odiar a Sherlock y decidió deshacerse de él en su mejor momento

Encuestas recientes han demostrado que uno de cada cinco británicos cree que Sherlock Holmes fue una persona real. Los libros sobre las aventuras del detective y su asistente, el doctor Watson, siguen siendo muy populares incluso 130 años después de su lanzamiento. Sin embargo, los científicos descubrieron recientemente cartas de Arthur Conan Doyle en las que confesaba que sentía una profunda repulsión por el nombre de Sherlock. Al final, parece que la relación del autor y su personaje no era sencilla en lo absoluto.

Genial.guru descubrió por qué el autor mató al legendario detective y cuáles fueron las consecuencias de esa decisión.

Infancia y adolescencia del autor

Arthur (de 6 años) con su padre, Charles Doyle.

El futuro escritor nació en una familia disfuncional (aunque respetada): su padre era alcohólico, por lo que rápidamente gastó su fortuna en ese vicio. Cuando Arthur tenía 9 años, unos parientes adinerados se compadecieron de él y lo llevaron a un internado jesuita, para luego permitirle continuar sus estudios en la Escuela de Medicina de la Universidad de Edimburgo. Arthur no era el estudiante más diligente, ya que su principal pasión era la literatura. El joven incluso publicó un par de novelas cortas en la revista de esta institución.

En 1881, el joven recibió una licenciatura en medicina y abrió un consultorio privado. Sin embargo, los pacientes no hacían fila afuera de su puerta para hacerse atender por un doctor tan joven, porque había cientos de personas como él. Y, cuando no hay gente a la cual tratar, no hay dinero.

Arthur se dedicó a ese trabajo que no le gustaba por 5 años. Durante este tiempo logró casarse, escribió una novela y muchos relatos cortos, pero estos no le trajeron fama.

Cómo nació Sherlock Holmes

En 1886, en solo tres semanas, Arthur Conan Doyle escribió una novela llamada Estudio en escarlata. En ella, los protagonistas, el detective Sheridan Hope y el doctor Ormond Sacker se encargan de investigar dos asesinatos a la vez. Probablemente ya lo hayas adivinado: estos caballeros luego recibieron los nombres de Sherlock Holmes y John Watson. Una editorial londinense compró los derechos de esta obra por un monto ridículo de 25 libras. Sin embargo, Sherlock repentinamente se convirtió en un éxito, y su autor dejó la medicina para sentarse a escribir libros.

El prototipo de Holmes fue un colega de Doyle, el doctor Joseph Bell, quien podía adivinar la ocupación y los hábitos de los pacientes prestándoles atención a detalles mínimos. Pero, a pesar del éxito, no todo marchaba bien. Los críticos pomposos despreciaron el libro y lo llamaron “literatura chabacana”. Al mismo escritor no le gustaba la pareja de Holmes y Watson, y solo utilizaba a los personajes para ganar dinero.

Sin embargo, este hombre hizo una revolución en la literatura sin siquiera pensarlo. Hoy tenemos a Superman y a Batman, quienes pueden salir de cualquier problema, pero, ​​para la Inglaterra victoriana, tal personaje fue un verdadero hallazgo. Los lectores amaban a Sherlock por su capacidad sobrenatural de resolver casos complejos, y porque ni siquiera su carácter difícil podía afectarlo.

Además, incluso las personas de bajos recursos podrían comprar una revista con historias sobre Holmes. Estas se han convertido en literatura verdaderamente popular, y, aunque este personaje le dio fama y dinero a su creador, lo partió por la mitad.

El escritor comenzó a odiar a su creación

Doyle escribió una serie de historias sobre Holmes para la revista The Strand. Como resultado, los números de esta se vendían como pan caliente, y el autor recibió mucho dinero a cambio. Por 4 o 5 páginas se le pagaba el monto que los empleados comunes recibían por un año de trabajo arduo.

Pero Conan Doyle quería ser un autor “serio”. Escribía obras históricas y novelas, y Sherlock Holmes robaba descaradamente la atención de los lectores. Lo más probable es que él estuviera dolido, ya que consideraba que su mejor trabajo era la novela caballeresca La compañía blanca, la cual no había recibido ni la décima parte de la fama de Sherlock.

Durante dos años, el autor escribió las historias y novelas cortas sobre el detective de Baker Street. Pero, al final, él mismo comenzó a cansarse de su personaje. Sherlock fue un proyecto puramente comercial que le daba al escritor un ingreso estable, pero que no le brindaba ninguna satisfacción moral. El personaje casi “se comió” a su creador, y la mera mención del nombre del detective provocaba ira en Conan Doyle.

“Creo que, si no tuviera nada que ver con Holmes, quien eclipsa mis mejores trabajos, mi posición en la literatura sería mucho más impresionante”.

La muerte de un detective de Baker Street

En 1891, Conan Doyle decidió terminar con Sherlock Holmes. La hostilidad hacia el personaje era tan fuerte que el escritor compartió sus experiencias con su madre. “Quiero matar a Holmes... exterminarlo para siempre. Me distrae de cosas mucho mejores”.

En una ocasión, el escritor, junto con su esposa, visitó los Alpes y vio una atracción turística local: las cataratas de Reichenbach. Ese se convirtió en el lugar perfecto para la muerte del favorito del público.

Sin embargo, además del lugar del asesinato, el escritor tuvo que idear un villano adecuado. Este punto permite entender el odio de Conan Doyle hacia Holmes: la mente criminal más grande en la historia de la literatura, el profesor Moriarty, apareció en el relato solo para terminar con el famoso detective. Este cumplió el objetivo, y, en la historia El problema final, los enemigos desaparecen en las aguas de las cataratas.

“Tomé una dosis tan grande [de Sherlock Holmes] que siento los mismos sentimientos por él que por un fuagrás: comí demasiado, incluso su nombre me provoca náuseas”.

El escape del escritor a la guerra y la resurrección de Sherlock Holmes

Los lectores se quedaron paralizados: creían que el autor había hecho algún tipo de movida inteligente y estaba trabajando en una nueva novela. Nadie podía creer que el magnífico Sherlock Holmes estuviera realmente muerto. Conan Doyle sintió el poder de la indignación popular: comenzó a recibir cartas con ruegos y amenazas de gente que exigía que el héroe resucitara. Los editores, quienes perdieron una impresionante cantidad de ganancias debido a esa decisión, bombardearon al autor con telegramas. La leyenda dice que los “fanáticos” del detective se pusieron vendas de luto y salieron a la calle en defensa de su héroe favorito.

Sin embargo, nadie pudo cambiar la postura del escritor. Se dedicó por completo a los trabajos “serios” e incluso regresó a la práctica médica. Como cirujano de campo de batalla, estuvo en la Segunda Guerra Bóer. Luego participó en las elecciones, recibió un título de caballero e hizo muchas cosas importantes. Pero como fantasma, Sherlock constantemente perseguía a su creador.

Agotado por todo eso, el testarudo Arthur escribió El sabueso de los Baskerville, relato que lleva al lector a los tiempos cuando Sherlock estaba vivo. La novela resultó ser muy exitosa, y Arthur Conan Doyle se convirtió en el escritor mejor pagado en la historia de la literatura mundial. Si hace 120 años hubiera existido la palabra bestseller, los libros e historias sobre Sherlock merecerían ese título.

Sherlock Holmes se convierte en una leyenda

Sherlock Holmes regresó solo porque, al final de su vida, Conan Doyle se entusiasmó con el espiritismo. El escritor perdió a su hermano e hijo en la Primera Guerra Mundial, y comenzó a creer que era posible comunicarse con las almas de los muertos con la ayuda de médiums.

Esto le salía muy caro: era necesario organizar reuniones de miembros del grupo, invitar a los videntes allí e imprimir literatura especial. Entonces, Sherlock resultó ser muy útil: por las historias sobre el detective, los editores estaban dispuestos a pagar 1,5 millones de dólares (al cambio actual).

En toda su carrera, Conan Doyle escribió 4 historias y 56 novelas cortas sobre el detective y su amigo leal. Consideraba sinceramente que estos libros no eran serios y, hasta el final de su vida, no podía entender por qué el público los admiraba.

Irónicamente, Sherlock Holmes sigue siendo uno de los personajes más populares en la literatura mundial, aun después de 100 años de su creación. Incluso está mencionado en el Libro Guinness de récords mundiales: la cantidad de películas, series y dibujos animados sobre el dúo Holmes/Watson ya ha superado los doscientos.

Lamentablemente, muchos libros dignos del autor quedaron a la sombra de Sherlock Holmes. ¿Has leído alguna otra novela de Arthur Conan Doyle que no tenga como protagonista al famoso detective? Cuéntanos en la sección de comentarios.

Imagen de portada Sherlock / BBC One
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