Genial
Genial

Soy gorda; pero no es una excusa para vivir postergando el mañana

Muchas mujeres, en algún momento de sus vidas, al estar paradas frente al espejo, han evaluado su apariencia y soñado con una figura ideal. Por alguna razón, consideramos que cumplir con los parámetros de la perfección física nos hace más felices. Pero la verdad es que, en la vida, lo más importante es otra cosa.

Genial.guru está completamente de acuerdo con Anush Manasyan, una chica que escribió una sincera publicación sobre este tema. Todas las chicas del mundo pueden identificarse con su publicación Soy tan gorda. Muchas bellas celebridades opinan lo mismo que Anush, incluyendo a la modelo de tallas grandes Khrystyana Kazakova, cuyas fotografías utilizamos para este artículo.

He notado que la autoestima en algunas mujeres depende de su peso. Es decir, entre menos pesan, mejor se sienten. Y viceversa. La controversia frecuentemente se encuentra en un rango de 10 a 15 kilogramos. Tal parece que con ese peso es imposible tener una vida privada normal. Tener vergüenza de conocer nuevas personas, rechazar comprar ropa adecuada y torturarse moralmente cada media hora.

Junto con esto comienza el síndrome de la vida aplazada, algo así como: “cuando adelgace, entonces cambiaré de trabajo, conoceré a un hombre, me iré de viaje y me alejaré de los hombres equivocados, seré feliz y me amaré a mí misma”. ¿Esto alguna vez ha funcionado?

Experiencia personal: mi romance más apasionado ocurrió cuando mi peso había superado el máximo histórico, 73 kilogramos con una altura de 160 centímetros; y pude haber alcanzado más, pero no tuve tanto tiempo. Sin embargo, mi gran trasero no impidió que un chico perfecto y atlético se enamorara con locura de mí.

Solamente que, en ese tiempo, yo estaba tan ocupada que no recordaba ni mi propio nombre. No tenía absolutamente nada de tiempo para obsesionarme con mi peso y pensar en él 10 veces al día, como lo había hecho toda mi vida. Pero una energía se encendió dentro de mí y esto atrajo a un hombre. De alguna manera, nos enamoramos espectacularmente y comenzamos a adorarnos el uno al otro.

¿Por qué cuento toda esta epopeya? Créeme tu peso no tiene nada que ver con tu personalidad, no influye en tus éxitos ni en tu vida privada. Lo que más puede hacer es arruinar tu salud. Toda tu vida adelgazarás y engordarás. En los “tiempos de gordura”, también mereces felicidad.

También tuve un mínimo histórico: 52 kilogramos. Sin pechos, ni trasero, ni energía. ¿Era feliz? Por supuesto que no. Simplemente me moría de frío todo el tiempo como un perrito chihuahua.

No pienses que tan pronto bajes de peso, el dinero, los hombres y la adoración llegarán a ti.

No pasa nada. La belleza no se trata de cómo te ves, sino de cómo te sientes; cómo disfrutas de ti mismo.

Echa un vistazo a Instagram. Está lleno de bellezas de las cuales estoy cansada. Pero estoy agradecida con ellas por haber desvalorizado la belleza externa. Ahora hay tanta, que esta no significa nada.

Hace un año entendí que las personas no necesitan que tengas una silueta perfecta. Necesitan de tu sed por la vida, de un buen sentido del humor, de empatía, de tu capacidad para reír a carcajadas sin tener vergüenza de tu risa.

Cuando tienes todo esto, no es importante cuánto peses. Y si una persona es guapa, pero no tiene nada más qué ofrecer, entonces solo tendrás ganas de pasar una noche con ella y nada más.

Así que haz a un lado todo esto. Deja de seguir a los blogueros del fitness y belleza. Y lo más importante: tú mereces amor incondicional. Sin importar cuánto peses.

¿Estás de acuerdo?

Genial/Historias/Soy gorda; pero no es una excusa para vivir postergando el mañana
Compartir este artículo
Te pueden gustar estos artículos