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Un caballo salvaje reconoce a su novia al instante después de estar separados durante mucho tiempo

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El amor no es un sentimiento exclusivo de los seres humanos, sabemos eso. Lo que sentimos por los animales también puede ser infinito; y ellos nos muestran día a día su incondicionalidad, su lealtad y su generosidad profunda. Sin embargo, quizás no sean tantas las historias que nos llegan del amor que sienten entre ellos, cuando se reconocen como parte de una misma familia y también cuando conforman una pareja. Incondicionales, fieles, leales... así son ellos. La máxima expresión de cada una de estas cualidades.

Genial.guru quiere presentarte a Phoenix y Ghost, un caballo y una yegua salvajes que fueron separados durante dos años y que, sin embargo, no pudieron olvidarse. Ahora que su final fue feliz, te contamos la historia.

El escape fallido de Phoenix

La historia de Phoenix comienza cuando el santuario Skydog vio una foto suya publicada para American Wild Horse Campaign durante el rodeo de Warm Springs, realizado en octubre de 2018. La foto mostraba al caballo en el momento exacto en el que saltaba una pared de dos metros para escapar de una trampa. Él y su familia habían sido perseguidos por un helicóptero y capturados allí durante una redada. Phoenix saltó y, aunque pudo haber huido, el hecho de que su manada hubiera quedado en la trampa no lo dejó seguir y finalmente fue recapturado y llevado a los corrales de la BLM.

En la familia de Phoenix quedaba Ghost, su compañera, que también fue recapturada. Unos días después de haber visto aquella foto que mostraba a Phoenix saltando, desde el santuario fueron a buscar a los corrales y encontraron a los dos, pero en lugares diferentes.

A ella se la veía perdida, parada en medio de un mar de otros caballos. Al verlos, Skydog quiso adoptar a toda la familia, pero no logró siquiera llevarse a Phoenix, porque le dijeron que pronto él sería liberado. Para comprobar que esto efectivamente fuera así, desde el santuario visitaron al caballo periódicamente durante un año. En esas visitas, descubrieron dos cosas: Phoenix no sería liberado y su compañera, a la que aún no le habían puesto el que luego sería su nombre, se había ido de allí.

La adopción de Phoenix y la búsqueda de Ghost

Phoenix fue adoptado y liberado. Esa es la misión y el sueño diario del santuario Skydog: ser el hogar de caballos y burros salvajes que han sido capturados y viven situaciones peligrosas y angustiantes. Skydog recorre mataderos, subastas y otros lugares en los que detecta que estos animales están siendo maltratados y los adopta para llevarlos a su rancho, donde pueden correr y vivir en absoluta libertad y acorde a su naturaleza salvaje.

Pero aunque Phoenix ya estaba a salvo y viviendo junto a otros ejemplares de su especie, aún parecía seguir esperando a su compañera. Por eso el santuario siguió buscándola obstinadamente durante dos años, de corral en corral, tomando fotos de las yeguas que veía para después compararlas con la única fotografía que hasta el momento tenían de ella. Y también la buscaban por Internet, abriendo cada imagen de corrales de matanza donde aparecía un caballo blanco, con la esperanza de que fuera la querida amiga de Phoenix.

El reencuentro

Un día, tal vez el que menos esperaban, la encontraron. La ofrecían en Internet Adoption. Finalmente allí estaba ella. Apareció con la misma magia con la que se había hecho humo dos años atrás; fue por eso que decidieron llamarla Ghost, que en español significa “fantasma”. Inmediatamente la fueron a buscar. Ahora, Ghost finalmente se reencontraría con Phoenix.

Mientras la trasladaban al que sería su nuevo hogar, le decían a Ghost que pronto estaría bien, que al fin iba a reencontrarse con su compañero, que ya estaba a salvo. Y parece que ella entendió perfectamente: apenas pisó el santuario, comenzó a trotar libre, segura y feliz.

Luego, con la certeza de que allí iba a encontrarlo, Ghost empezó a correr en la dirección en la que segundos después aparecería Phoenix, desde lo alto de la colina, como si fuera el actor de una película ensayada ya muchas veces.

Ahora están juntos y no se separan por nada. Quienes los cuidan aseguran que es muy difícil acercarse a la flamante pareja, que elige estar sola en la colina. Quizás es que tienen todavía mucho que contarse y quieren recuperar todo el tiempo que perdieron mientras estuvieron separados.

Comprensivos, empáticos, profundamente bondadosos... Almas gentiles y sabias que entienden mejor que nadie el milagro de haberse reencontrado y, en silencio, lo agradecen.

¿Qué opinas de la labor de este santuario? ¿Conoces historias de amor entre animales que quieras compartir ahora con nosotros? ¡Cuéntanos!

Imagen de portada Skydog Sanctuary / Facebook
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