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Un papá soltero aprendió a hacerle geniales peinados a su hija y ahora les enseña a otros padres en apuros a hacer lo mismo

La paternidad no es una tarea sencilla, más aún cuando se es papá soltero y toda la labor que normalmente hacen dos personas recae en una sola. Sin embargo, el amor de un padre por un hijo puede movernos a hacer cosas que ni siquiera sabíamos que éramos capaces de lograr con tal de que su infancia sea más feliz.

Genial.guru cree que el afecto puede sacar lo mejor de nosotros, y es por eso por lo que te trae la historia de Greg Wickherst, un padre soltero que estuvo dispuesto a mucho para aprender a peinar a su hija, un pequeño gesto que implicó grandes cambios en sus vidas.

Después de su separación, Greg tuvo que adaptarse a nuevos cambios

Greg Wickherst es un padre de familia que vive en Colorado. Al momento de su separación y al obtener la custodia primaria de su hija, Izzy, quien en aquel entonces tenía dos años, tuvo que adaptarse a nuevas costumbres y exigencias en su rutina para poder cuidarla. Pero uno de sus mayores desafíos se presentó en un detalle impensado: peinar a su hija.

Podía desenredar su cabello, y eso bastaba cuando Izzy era pequeña y no necesitaba más que una cepillada. Pero conforme fue creciendo, la complejidad del asunto fue aumentando, y Greg vio que atarlo de una manera bonita, o aunque sea aceptable, se presentaba como un desafío difícil de superar: “Un día comencé a tratar de atarle el cabello y, por alguna razón, no pude resolverlo”. Probó de muchas maneras, e incluso intentó buscar trucos en Internet, pero ninguno funcionaba. Sin embargo, no se rindió: “Vi un área que me faltaba como padre y quise solucionarlo, así que pedí ayuda”.

Sin importarle las miradas de los demás, pidió ayuda para aprender a peinar

Greg trabaja en la oficina de admisiones de una universidad, y recordó que allí había un departamento de cosmetología, por lo que recurrió a los estudiantes de la institución para pedirles ayuda. Ellos comprendieron su situación y se ofrecieron a darle clases. Fue así como, durante sus descansos del trabajo, en vez de distenderse, Greg iba al salón a practicarle peinados a un maniquí.

A menudo, los clientes del salón lo veían sorprendidos y con cierta extrañeza, pero él no hizo caso a los prejuicios. Que los demás pensaran que la labor que estaba haciendo era muy “femenina” para un padre le importaba muy poco, ya que él quería que su hija no sintiera ninguna diferencia con otras niñas; así que, si podía contribuir con algo tan simple como aprender a peinar, lo haría con gusto por más difícil que fuese para él.

Afortunadamente, su esfuerzo dio frutos: “Después de reunirme con un estudiante aprendí un montón de estilos diferentes. También descubrí que fue una experiencia de unión entre mi hija y yo”, contó. A medida que iba enfrentándose a los desafíos descubría que, en realidad, no eran tan difíciles como parecían ser a simple vista: “Me sorprendió lo fácil que era hacer un moño con cabello. Creía que era algo muy complejo, pero cuando lo hice pensé: ‘Oh, Dios mío, eso es muy bonito para ser algo tan simple. No creo que muchos hombres sepan que es así de fácil’”.

Lo que comenzó como algo tan simple como peinar a su hija se convirtió en una experiencia que le cambió la vida

Greg comenzó a implementar en su hija lo que practicaba con el maniquí todos los días, y, lentamente, los peinados que solían tomarle horas comenzaron a llevarle pocos minutos. Estaba tan orgulloso de sus logros que decidió compartirlos en sus redes sociales y tuvo un gran impacto, descubriendo entonces que aquel gesto pequeño que creyó significativo solo para él también había sido valioso para los internautas, quienes, conmovidos por su accionar, comenzaron a darle consejos para aprender a peinar.

Tras adquirir los conocimientos básicos, Greg no asistió más a clases, pero no por ello dejó de aprender, sino que comenzó a seguir tutoriales en Internet por su cuenta, porque aquella actividad que le permitía hacer que su hija fuera a la guardería de manera presentable terminó convirtiéndose en una pasión que padre e hija compartían, la cual, a su vez, los unía. Fue adquiriendo tantos conocimientos que las personas dejaron de darle consejos y comenzaron a pedírselos a él. Fue entonces que adquirió el sobrenombre de “Papá cabello”, con el que se lo conoce hoy en día.

Ahora quiere enseñarles a otros padres que ellos también pueden aprender a peinar

“Es realmente una locura que haya recibido tanta atención, todo lo que hice fue interesarme en peinar a mi hija. Pero este gesto le mostró a la gente que los papás pueden hacer este tipo de cosas, y me encanta”. Es así que ahora él se preocupa por enseñarles a otros padres que están pasando por la misma situación lo que él enfrentó y aprendió. Se ha asociado con empresas de su región que dictan clases, y su objetivo es llegar a todo el país algún día. Para él, no se trata de vencer la timidez, o de hacer un peinado, sino del significado que eso tiene para la relación con las pequeñas: “No se trata de ser perfecto. Se trata de estar presente. Hablo de estar en la vida de los hijos. El dinero va y viene, pero los recuerdos son para siempre”, dijo.

Lo relevante del asunto es hacer feliz a la persona más importante

En la actualidad, a pesar del paso de los años, Greg sigue peinando a su hija, una actividad que disfruta y que fomenta su vínculo paternal. Pese a su popularidad, y al descubrimiento de habilidades que no conocía, lo que más le importó fue poder demostrarle con actos a su pequeña que aun siendo padre soltero, él no se rendiría, y que llenaría todos los huecos necesarios para hacerla feliz. “Todo lo que quiero es que Izzy sepa que su papá la ama y que hará cualquier cosa para asegurarse de que tenga la mejor infancia que pueda brindarle. Nadie es perfecto, pero como padre aprendí que todos hacemos lo que podemos para hacer felices a nuestros hijos”.

Padre e hija demuestran con su ejemplo que hasta el más pequeño acto adquiere valor cuando se hace con amor, y que ninguna actividad es muy “masculina” o “femenina” cuando se trata de hacer feliz a un hijo.

¿Te has enfrentado a esta clase de retos o conoces alguna historia similar a la de este padre y su hija? ¿Eres bueno peinando a tus pequeños? Nos gustaría saber más de ti en los comentarios.