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“Mi esposa ha dejado de desarrollarse”, un texto mordaz sobre el hecho de que solo gente poco sensible cuelga la etiqueta de “vaga” a las mujeres

Aunque vivimos en el siglo XXI y muchos estereotipos y prejuicios han quedado en el pasado, a veces sigue habiendo presión psicológica y social sobre las mujeres. Por increíble que parezca, los “debe”, “tiene que” y “necesita hacer” resurgen sin cesar incluso en el mundo moderno.

Genial.guru publica un sentido texto de la autora y bloguera Morena Morana sobre el tema.

Comencé a notar que en el arsenal de los reclamos habituales a las esposas (“engordó”, “me cansó”, “envejeció” y “gasta dinero en nadie sabe qué”) apareció uno nuevo: “Mi esposa ha dejado de desarrollarse”. Esta afirmación tiene varios matices, según la entonación con la que la pronuncie el cónyuge indignado. Por ejemplo, la siguiente situación.

El niño tiene casi un año, pero la esposa todavía tiene sobrepeso, se ve siempre cansada y tiene ojeras debajo de los ojos. Lee poco, mira programas tontos en lugar de los cognitivos, casi no se cuida. El círculo de sus intereses se redujo a los foros de “madres”, donde discuten absolutamente en serio el tratamiento de los mocos con jugo de aloe y el color de las heces de los bebés. Ya no tiene tiempo para sus viejos pasatiempos e intereses, para el ejercicio y la natación. Esta esposa está rota, trae una nueva.

Mira qué interesante. O sea que en la opinión del marido, quien degradó y congeló su desarrollo es la esposa. Sin embargo, si miras un poco más de cerca, muchas veces resulta que es precisamente ella quien resuelve la mayoría de los problemas asociados con el bebé.

Con la llegada de un niño ella maduró de golpe y aceptó el hecho de que muchos de sus entretenimientos y pasatiempos tendrían que ser abandonados durante algún tiempo. El cónyuge se mantuvo al mismo nivel que antes: siguió siendo un niño que no entiende por qué ahora hay menos recursos, tiempo y entretenimiento y por qué debería compartirlos “con ese pequeño”. La pregunta es: ¿cuál de los dos no se está desarrollando?

Segunda situación. El marido se queja: “Otras mujeres en baja por maternidad se pegan las pestañas, escriben textos para Internet o se hacen las uñas, se hacen extensiones el pelo; en una palabra, ganan dinero. Pero la mía no quiere, no se desarrolla, por eso hace un año que yo mantengo a mi familia solo, sin contar los pequeños beneficios”.

Esta es una tendencia de los últimos años, fuertemente mezclada con el deseo de las mujeres de permanecer independientes y la incapacidad de muchos hombres con salarios medios de seguir siendo el sostén de una familia con un hijo (y ni hablar si son dos). Por eso, aún dada la oportunidad formal de permanecer de baja por maternidad por hasta casi 3 años, en realidad, muchas mujeres se ven obligadas a regresar “al servicio” a los pocos meses de dar a luz. Y encontrar fuentes de ingresos, por pequeños que sean.

Por un lado, apoyo firmemente este deseo si el niño no es problemático, está sano y tiene buena inmunidad. Pero considero incorrecto exigir tales hazañas a todas las madres. Algunos niños se enferman mucho, otros necesitan una rehabilitación especial. La pregunta es: ¿por qué solo la esposa debería desarrollarse (leer, convertirse en una superchica que cuida a un niño y gana dinero)? ¿Acaso el marido no debería desarrollarse también y buscar un trabajo más remunerado si no hay suficiente dinero?

Situación tres. El esposo exitoso y de alto estatus social que llegó “desde abajo” ahora quiere divorciarse de su esposa, que estuvo a su lado desde el principio.

Por ejemplo, leí acerca de una persona muy famosa que estaba adquiriendo una profesión de moda mientras su esposa lavaba los pisos en los edificios. Ella realmente creía en la futura estrella. Y por una buena razón, su marido realmente lo logró. Y habiéndolo logrado, cambió urgentemente a su antigua esposa por una nueva: no era apropiado que apareciera en la alta sociedad con una limpiadora de pisos.

¿Qué pasó desde el punto de vista del marido? El esposo piensa que su mujer ha degradado, envejecido y no se desarrolla. No hay nada más que ella pueda hacer por él, no puede ayudarlo nada. Es decir que ahora es inútil, como unos zapatos viejos y gastados.

¿Qué sucedió realmente? Desde mi punto de vista, se violó un cierto acuerdo tácito entre los cónyuges, la mujer pensaba que si hacía el suficiente sacrificio en su juventud, tendría trato honorable y respeto en la vejez. El marido realmente era el que se estaba desarrollando. Pero, nuevamente, la pregunta es: ¿a costa de quién?

Me parece que en la frase “la esposa ha dejado de desarrollarse” es muy importante aclarar a costa de quién se le pide que lo haga. Si el hombre está dispuesto a gastar tiempo y dinero en eso, es una cosa. Y si simplemente patalea caprichosamente, como en el primer caso, hace trampa, como en el segundo, o simplemente hace comete un acto de maldad, como en el tercero, ya es una historia completamente diferente.

¿Qué piensas tú sobre los deberes y obligaciones dentro de la pareja? ¿Cómo es la situación en tu caso particular?

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