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15 Historias reales que pueden causarles escalofríos a quienes las lean

Todos conocemos a alguien que ha vivido muchas cosas o a quien le gusta contar historias. Desde las anécdotas más sensibles hasta las más divertidas, los relatos siempre son una excelente forma de entretenimiento. Si creemos en su veracidad o no, ese es otro tema. Pero la verdad es que una hermosa trama es capaz de convertir un almuerzo familiar o una reunión de amigos en un encuentro que realmente vale la pena.

Por esta razón, en Genial.guru estamos ansiosos por compartir contigo una recopilación de algunas historias reales e impresionantes que fueron contadas por nuestros lectores. ¡Échales un vistazo!

1.

Cuando se cumplió un año de la muerte de mi madre, descubrí que estaba embarazada. Fue justo en esa fecha, en el día en que hacía un año que ella se había ido. Al mes siguiente soñé con ella, quien dijo: “No llores, ahora vas a tener un pedacito de mí contigo”. Estaba con una chica y gritaba fuerte: “Nathaly, Nathaly, ven con la abuela”. La niña, enojada, decía: “No... ¡no voy a ir!”. Y ella alzaba a la niña y le tomaba la mano mientras decía: “Ven, Nathaly, ven con la abuela”. Justo en ese momento me desperté, e inmediatamente fui a buscar el significado de “Nathaly”. En Google decía: “Nathaly viene de la resurrección, significa una nueva vida después del renacimiento”. Todavía no sabía el sexo de mi bebé, pero sentía que era una niña. Cuando me hice el ultrasonido, realmente era una niña, así que la llamé Nathaly. A los 13 días, un lunar apareció en su hombro, en el mismo lugar en el que mi madre tenía uno. Ella pasó exactamente 13 días en la UCI antes de fallecer. Pero mi hija es mi madre, la veo en ella. @Janaina Brito / Facebook

2.

Cuando mi abuela falleció, yo vivía en el extranjero, así que no pude ir a su funeral. Hablaba de ella y siempre lloraba mucho cuando recordaba que yo había sido la única que no había ido a despedirme. En una de esas crisis de llanto, comencé a oler un perfume muy fuerte que ella tenía, mientras una energía muy poderosa envolvía mi cuerpo. Desde ese día, nunca volví a sufrir. No fui a despedirme de ella, ¡pero ella vino a despedirse de mí! @Nat Costa Cruz / Facebook

3.

Cuando era niña, las maestras del kínder le decían a mi madre que me llevara al psiquiatra. La razón era que tenía amigos que eran invisibles para ellas. Pero eran visibles para mí. Dije que nací en Croacia, que era pariente de la princesa y que no sabía lo que estaba haciendo en Brasil. En ocasiones, me encontraba hablando normalmente cuando, de la nada, me salían palabras en un idioma desconocido, como si lo hablara de forma fluida. Esto me sucedió hasta los 18 años, cuando mi madre finalmente dijo que me había visto salir hacia la parada del autobús, abrazar el aire y regresar abatida. Me preguntó: “¿Qué pasa?”. Cité los nombres de los amigos invisibles y dije que se habían ido. Luego dijo que eran invisibles para ella, aunque siempre ponía un plato y cubiertos en la mesa para ellos. En la actualidad sigo enamorada de Croacia, y cuando estoy muy feliz, mi esposo dice que empiezo a hablar en otro idioma con fluidez. Pero es una lengua que no he estudiado. Tan pronto como nos casamos, hace nueve años, tuve un momento difícil: estaba arreglando mi guardarropa con él cuando, de la nada, comencé a hablar en ese idioma que no sabía cuál era. La fluidez duró horas, y pensé que nunca volvería a hablar en mi lengua. Fue difícil tener que escribirle a mi esposo y explicarle que no podía hablar en portugués, aunque seguía pensando en ese idioma. @RD Ecole Martins / Facebook

4.

Cuando me hice la prueba de farmacia para saber si estaba embarazada (y, de hecho, lo estaba), le dije a mi primogénita. “Hija, Dios nos envió un ángel, un pequeño hermano o una pequeña hermana para ti”. Ella contestó: “Sí, sí, uno para ti, y otro para papá”. En ese momento me congelé y pensé: ¡son gemelos! Cuando me hice el primer ultrasonido, ¡eran gemelos bivitelinos! Nunca olvidaré ese hermoso episodio de nuestras vidas. @Patrícia Tessmann / Facebook

5.

Cuando era pequeño, mi sobrino, quien actualmente tiene 12 años, comía de todo. Cuando tenía más o menos 2 años, le pidió a mi hermana que hiciera carne y ella le preguntó por qué le gustaba tanto ese platillo. Él dijo: “Cuando vivía en el Morro de los Santos (descubrimos que hay una colina en Río de Janeiro con ese nombre, pero somos de São Paulo, y ninguno de nosotros estuvo en Río nunca), tenía cinco hijos y no comía carne porque no tenía dinero para comprarla”. Repitió esta historia varias veces. @Selmi Lima / Facebook

6.

Cuando mi hija tenía 2 años, casi todos los días me pedía que volviera a la casa verde, ya que echaba de menos a su hermano, a quien llamaba Gilope. Le pregunté: “¿Quién es tu madre?”. Ella dijo: “Tú siempre fuiste mi madre y la de Gilope”. A los 4 años dejó de pedir que volviera a esa casa. Cuando quedé embarazada después de cuatro abortos sucesivos, fui a hacerme una ecografía para averiguar el sexo del bebé y ella dijo: “¡Mi hermano volverá!”. Eso sucedió cuando ella tenía 8 años. Pensé que lo había olvidado. @Kinha Dias / Facebook

7.

En abril de 2014 empecé a sentirme mal, mareada. Estaba sentada en una alfombra, y mi hijo de 8 años apoyó la cabeza contra mi vientre y se levantó asustado: “Mamá, hay un bebé en tu barriga, ¡y es una niña!”. “Vaya, es que estoy gorda”, jugué con él, jajajaja. Pero para mi sorpresa, en mayo descubrí que estaba embarazada, y sí, era una niña. ¡Antonia tiene 4 años ahora! @Kit Festas Fabi / Facebook

8.

En esa época, mi hijo tenía 5 años, y desde que tenía 3, decía que había venido de Japón, que su casa era enorme y que había conocido muchas cosas allí, incluyendo comida. Un día fuimos a una farmacia y en el local encontramos a una señora japonesa, a quien no dejaba de mirar. Ella se acercó a hablar con él, y mi hijo se llenó de alegría, como si hubiera visto a una amiga de muchos años. @Jakeline Bittner / Facebook

9.

Cuando tenía 3 años, mi hija se quedaba sentada en la ventana de mi habitación hablando con el árbol que estaba frente a ella. Este era pequeño y no daba frutos, era uno de esos que se puede podar para quedar con diferentes formas. Me parecía divertido porque ella tenía interminables charlas con ese arbolito. Un día le pregunté: “Melissa, ¿de qué hablas con ese árbol?”. Se volvió y dijo: “Hablo mucho con mi amigo, Pedro Madera. Él vive allí, adentro del árbol”. Chicos, en ese momento me reí para disimular, pero después de algunos días, solicité que lo podaran bastante. Luego dijo que Pedro Madera se había ido. @Biancca Garrido / Facebook

10.

Cuando quedé embarazada, tuve muchos problemas con mi pareja. Un día soñé con su padre pidiéndome que fuera paciente, porque era una buena persona. Estaba con tres meses de embarazo. En el sueño dije que nadie me creería, así que me dijo que mostrara las verrugas en su cuello y las señaló. Me desperté y le dije a mi ex, pero él dijo que su papá no tenía verrugas. Incluso le preguntó a su madre, ya que podría habérselas quitado. Pero finalmente nos olvidamos de eso. El día del parto, el médico le mostró a mi hijo, quien nació con dos verrugas en el cuello. Estoy agradecida por las palabras de mi suegro, ya que él me consoló desde otra dimensión. Hoy no estoy con el padre de mi niño, pero tengo paciencia con él y no lo juzgo. @Raniery Meneses / Facebook

11.

Cuando era niño, teníamos una vecina, no muy cercana, que era viuda. La gente del vecindario comentaba que estaba loca porque, a veces, su casita tan simple amanecía con todos los muebles destruidos. Pensaban que era ella quien destruía las cosas; después de todo, era una viuda reciente, y vivía sola. En ocasiones, mi madre tenía que dejarme en la casa de un vecino. Trabajaba en una industria de procesamiento de carne por la noche y yo no tenía padre. Esa noche, la persona que me cuidaba normalmente no estaba disponible, por lo que mi madre decidió dejarme con la vecina viuda.

Bueno, mi madre fue a trabajar y la vecina me recibió muy bien, me trató excelentemente, me dio de comer y luego me acostó junto a ella en la cama. Me abrazó y nos quedamos así, mirando la televisión. Pronto se durmió y yo seguí mirando la tele. De repente, la cabaña comenzó a temblar, como si estuviéramos pasando por un terremoto. Las cosas en la cocina comenzaron a caerse, y escuché que se rompían cristales, además de mucho ruido.

Sorprendentemente, sentía que estaba protegido, ya que alguien me abrazaba con fuerza y me cubría de la cabeza a los pies, y ese alguien era ella. La viuda que la gente decía que estaba loca. Ella me abrazó todo el tiempo mientras todo en su casita se rompía, y no había nadie más en lugar, solamente nosotros. Después de unos largos minutos, el temblor disminuyó y comencé a escuchar a la gente gritar: “¡Ella va a lastimar a Ivan!”.

Entonces alguien, después de muchos intentos, logró derribar la puerta de la cabaña. Entraron en la habitación y me sacaron de sus brazos. Recuerdo claramente que el armario tenía las puertas abiertas y no había ropa adentro, ya que todo estaba en el piso. Al pasar por la cocina, mientras me encontraba en los brazos de alguien que no conocía, vi que todos los muebles se habían caído y roto. Todo de porcelana blanca con detalles azules. Era pobre, pero muy cuidadosa con su hogar. @Ivanildo Antunes Macedo / Facebook

12.

Estábamos llegando a casa. Era muy tarde, casi la medianoche, y teníamos mucho miedo de detener el auto para abrir la puerta de casa y entrar, porque el garaje estaba a un lado con una puerta, y la casa estaba del otro lado. No había nadie en la calle, pero tenía demasiado miedo de salir. De repente, mi hijo de 4 años me miró y dijo: “Mamá, no tengas miedo. Hay un hombre allí, mirándonos”. Me congelé y dije: “¿Dónde, hijo? No hay nadie aquí”. Miró y agregó: “Sí, ¿no lo ves? Él está allí, en la puerta, mirándonos”. Respondí: “Sin bromas, muchacho, no hay nadie”. Su padre y yo miramos, pero no vimos nada. Estaba simplemente aterrorizada de bajar para abrir la puerta, pero era lo que me tocaba hacer. Casi lloraba de miedo, mientras mi niño se reía y decía que el hombre estaba allí. Después de ese día, nunca más quise llegar tarde a casa. @Suellen Kiendl / Facebook

13.

Un día, mi hija de 3 años me preguntó: “Mamá, cuando yo era bebé, no sabía cómo caminar y me cargabas, ¿verdad?”. Le dije que sí, a lo que ella agregó: “Cuando eras pequeña, yo también te llevaba en mi regazo, y tampoco sabías hablar”. @Dinha Amanda / Facebook

14.

Una vez, mi hijo (quien tenía 4 años por aquel entonces) me dijo lo siguiente. Estábamos caminando por el condominio al cual acabábamos de mudarnos. De repente, se detuvo debajo de un árbol y dijo: “¡Mamá, hemos estado aquí antes!”. Le pregunté: “¿Sí, hijo mío?”. Él contestó: “Sí, ¡pero yo era un hombre viejo!”. ¡Me congelé en ese momento! Pensé: “Dios mío, ¿quién es esta persona que estoy criando?”. @Fernanda Veiga / Facebook

15.

Mi hijo de 6 años estaba cantando perfectamente una canción que yo nunca había escuchado. Le pregunté: “¿Qué tema es ese?”. Él dijo: “Es de 1806. No lo conoces porque aún no habías nacido”. @Aline Torres / Facebook

Historias escalofriantes y emocionantes, ¿no? ¿Conoces alguna otra como estas? Nos encantaría que la compartieras con nosotros en los comentarios.