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15 Paradojas de la vida que enfrentamos a diario y que autores de literatura supieron retratar

Mientras más sentido intentemos encontrarle a la vida misma, menos lo hallaremos. Esto lo han expresado diferentes autores del mundo a través de paradojas literarias que desafían toda lógica, pero que cobran mucha importancia por ser fieles retratos de la realidad.

Genial.guru le genera mucha curiosidad este tipo de contradicciones, por lo que hizo una selección de algunas de las paradojas más curiosas escritas por diferentes autores.

1. “El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve”

Creemos que nosotros somos los que les damos sentido a las cosas cuando, en realidad, las cosas tienen su propia esencia. En este caso, la función del ojo es ver, no ser visto, por lo cual, su existencia no depende de quién lo vea, sino de lo que él haga. Un ejemplo de esto es una persona que es generosa y ayuda a los demás no solo porque recibe las “gracias”, sino porque le nace del corazón.

2. “Lo esencial es invisible a los ojos. Solo se ve con el corazón”

En un mundo donde tenemos que ver, tener y confirmar todo (que hayan leído nuestro mensaje, que recibamos un mejor sueldo por nuestro trabajo, que nos aplaudan por nuestros logros, etc.), olvidamos que lo esencial, como el inmenso amor de una madre, solo puede “verse” con el corazón.

3. “Murió mi eternidad y estoy velándola”

Cuando somos niños y adolescentes, la eternidad es un concepto que atesoramos. Creemos que tendremos tiempo para todo, que el mundo no tiene fin. Pero al crecer nos damos cuenta de que la vida no es así, y es entonces cuando enterramos nuestra eternidad.

4. “No sé qué tiene la aldea donde vivo y donde muero que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos”

Jamás terminaremos de conocernos a nosotros mismos. Nuestros pensamientos son como una aldea que creemos hemos conquistado, pero que conforme vamos creciendo, nos damos cuenta de que somos muy diferentes de lo que alguna vez creímos ser: una aldea que siempre permanece lejana, lista para que uno se aventure a conocerla.

5. “¡Oh, soledad, que a fuerza de andar sola se siente de sí misma compañera!”

La soledad no es una mala compañera. Nos permite reencontrarnos, conocernos, y hacer un ejercicio de introspección que, con el paso de los años, nos permite descubrir muchas cosas de nosotros mismos.

6. “La mejor manera de librarse de la tentación es ceder ante ella”

¡Cuántas veces nos hemos encontrado frente a una tentación! Por más que nos resistamos a comer ese delicioso pastel de chocolate con betún de fresa porque estamos a dieta, muchos caemos y nos volvemos presas de sus delicias.

7. “Cuatro mil millones mis vecinos de la Tierra, cuatro mil millones y yo sola en mi azotea”

Una paradoja que no podría retratar mejor lo que pasa en la actualidad, por ejemplo, en las redes sociales. Tenemos cientos de amigos virtuales y de nexos a quienes observamos, pero lejanamente, desde nuestro celular, nuestra “azotea”.

8. “Y, siendo ciego, me alumbró y adestró en la carrera de vivir”

Esta paradoja nos muestra que las mejores enseñanzas no siempre vienen de las personas que creemos que nos las darán, sino de aquellos que conocen la vida, que la han forjado, y que gustosamente quieren compartir con el mundo lo que han aprendido.

9. “Solo se puede perdonar lo imperdonable”

Perdonar es un acto que ennoblece, y esta paradoja lo demuestra. Perdonar algo que a la vista de todos es imperdonable nos humaniza; es un regalo que se brinda a quien nos ofendió y nos lastimó. Además, al hacerlo, nos liberamos de cierto peso, y eso es invaluable.

10. “Al avaro, las riquezas lo hacen más pobre”

Por irónico que parezca, acumular riquezas no siempre engrandece. Idealmente son para compartirlas, disfrutarlas con quienes más queremos y dar alivio a las carencias. Sin embargo, el avaro piensa un poco diferente, y eso lo hace estar solo en su abundancia.

11. “Yo te amo para comenzar a amarte, para recomenzar el infinito y para no dejar de amarte nunca: por eso no te amo todavía”

Amar es algo profundo, es entrega total. En todo inicio de un amor, se busca llegar al infinito, a que la relación dure. Sin embargo, todos sabemos que tarde o temprano tendrá un fin. Por ello, lo mejor es no comenzar a amar todavía.

12. “Doy consejo, a fuer de viejo: nunca sigas mi consejo”

A las personas mayores se las considera sabias, poseedoras de grandes conocimientos. Pero ellas mismas saben que, a pesar de que los consejos son buenos, cada uno debe seguir lo que le dicte su intuición y experiencia.

13. “Oh, cara perdición; oh, dulce engaño; ¡suave mal, sabroso descontento!”

A veces, los errores tienen una historia detrás que esconde engaños, pero también situaciones felices. Al final, como dice esta paradoja, todo queda en el recuerdo, tanto lo bueno como lo malo.

14. “El futuro ya no es lo que era”

El mundo está en constante cambio, por lo que todo es incierto. Hasta el futuro que en algún momento imaginamos cambia cuando se convierte en presente.

15. “Y abatime tanto, tanto, que fui tan alto, tan alto”

Para poder volar alto, hay que pisar el suelo, salir de abajo, esforzarse y ofrecer resistencia ante cualquier comentario que quiera abatirnos, pues gracias a esa tenacidad es que se logra llegar lejos.

La vida misma es una completa contradicción, pues desafía toda lógica. ¿En tu lenguaje diario incorporas paradojas que han pasado de boca en boca gracias a la sabiduría popular?