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4 Casos en los que los psicólogos pueden romper la confidencialidad de sus pacientes

Una de las personas en la que podemos llegar a confiar a ciegas es nuestro terapeuta. Los psicólogos tratan de ayudarnos a superar dificultades y a poder llevar una vida más completa, y para ello debemos confiarles, en un ambiente seguro y sin prejuicios, nuestros más profundos deseos y miedos. Es verdad que ellos juran bajo un código de ética mantener en secreto nuestras confidencias, pero, aunque suene contradictorio, hay ciertas ocasiones en las que no solo pueden, sino que deben compartirlas aun sin tu consentimiento, siendo estos motivos similares en diferentes países.

Genial.guru quiere contarte cuáles son las circunstancias en las que un psicólogo puede revelar lo conversado con su paciente.

1. Cuando el paciente es un peligro potencial para los demás

A pesar de que se deben apegar a una confidencialidad profesional, los psicoterapeutas tienen que reportar a aquellos pacientes en los que perciben un comportamiento o pensamientos que pueden afectar la integridad física de otras personas, o que incluso hayan cometido crímenes graves. Alertar a las autoridades pertinentes puede evitar tragedias, por lo que, en ese caso, el profesional debe romper la confidencialidad.

Esto aplica a personas que confiesen haber intentado usar la violencia contra desconocidos o que revelen ya haberlo hecho. También incluye a pacientes que declaren estar planeando lastimar a seres cercanos a ellos, como en casos de violencia doméstica, abuso o negligencia de menores, así como de ancianos o personas con discapacidades.

2. Cuando el paciente es un peligro potencial para él mismo

Los pacientes que asisten a terapia están pasando por momentos difíciles, por lo que, en numerosos casos, pueden tratar de descargar su frustración con sus propios cuerpos. Pueden confesarle a su psicólogo que están intentando o que ya practican algún tipo de violencia contra sí mismos. Debido a que esta puede resultar letal, los profesionales están obligados a reportar los casos más urgentes.

Esto sucedería, por ejemplo, si una persona revelara que desea quitarse la vida, por lo que el psicoterapeuta se vería obligado a compartir lo que el paciente confesó durante la sesión.

3. Cuando el paciente está sufriendo algún tipo de injusticia o abuso

Si la persona ha sufrido de algún tipo de abuso y el perpetuador puede seguir actuando, el terapeuta debe compartir la información acerca de su paciente. El riesgo de que el delincuente pueda seguir abusando de otros sujetos y niños es suficiente para que un psicólogo se vea forzado a ir a las autoridades y denunciar lo escuchado en su sesión.

4. Cuando un caso legal lo requiere

Los terapeutas pueden compartir información si reciben una orden judicial para hacerlo. Esto sucede cuando se duda de la salud mental de un paciente durante un procedimiento legal, por lo que se requiere de la confirmación del psicólogo para resolver interrogantes relacionadas con el caso.

Bono: cuando el terapeuta comparte información sobre un menor de edad a sus padres

Los psicólogos quieren que los más jóvenes se sientan cómodos a la hora de compartir sus sentimientos, y seguros de que se respete su privacidad. Sin embargo, cuando se trata de un menor de edad, es usual que los terapeutas tengan una primera sesión en las que conversen junto con los padres y el paciente, dejando en claro qué cosas el profesional puede y qué otras no puede decirles a los adultos.

Así, con el consentimiento del niño, todas las partes sabrán qué hacer. El único caso en el cual esto no se aplica es si el paciente se ve involucrado en alguna de las circunstancias mencionadas anteriormente.

¿Sabías que los psicólogos pueden revelar las confidencias de sus pacientes en estas situaciones? ¿En tu trabajo también tienes que cumplir con algún tipo de confidencialidad? Cuéntanos en la sección de comentarios.