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Qué ha hecho que tu gato engorde y cómo ayudarlo a ponerse en forma

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Adoramos a nuestro gato, claro. Lo mimamos, le damos todo y dejamos que haga de nuestro departamento su reino. Sin embargo, el confort y las sedentarias comodidades de la vida de interior no siempre son lo más beneficioso para ellos. ¿Qué es lo que ocurre? En ocasiones, todo lo que les damos, simplemente, los engorda. A veces, menos es más.

En Genial.guru, investigamos y encontramos datos que nos ayudaron a dar con las causas del aumento excesivo de peso de nuestros gatos y con el modo de hacer que vuelvan a recuperar su peso (junto con su salud). Lee hasta el final y luego cuéntanos si te sirvió para pensar en una vida menos sedentaria y más saludable para tu mascota.

Qué puede hacer engordar a tu gato

La obesidad en los gatos está creciendo y esto quizás se deba a los hábitos propios de la vida sedentaria, en definitiva, lo mismo que les ocurre a los seres humanos. Y también, al igual que nosotros, ellos pueden sufrir las consecuencias que trae este trastorno.

El estilo de vida de los gatos acostumbrados al confort de un departamento no es comparable al de un gato salvaje o de granja, que debe ir en busca de su alimento día a día. El gato de interior, no. Él tiene comida a su disposición siempre, y a menudo no tiene que hacer ni el más mínimo esfuerzo para ir en su búsqueda.

Los expertos señalan varias causas que pueden llevar a un gato a subir de peso. La inactividad física, los largos períodos de sueño y la vida sedentaria se asocian con este trastorno. También la esterilización puede generar el mismo resultado, debido a que esto reduce la actividad física en general y se asocia a una mayor ingesta de alimentos. Menos actividad, más comida... parece ser la ecuación perfecta para la subida de peso.

Otro factor al que se le atribuye la responsabilidad de la obesidad felina es la práctica de la “alimentación libre”. ¿De qué se trata? Es simple: el gato tiene a su alcance un plato de comida seca disponible para su consumo todo el día, y puede comer a la hora que sea, cuantas veces quiera. El adulto no controla ni raciona sus porciones, ni fija horarios que pongan un poco de orden en la alimentación del minino.

Más allá de todos los indicadores y las causas que han llevado a que nuestro gato esté excedido de peso, siempre es mejor que, apenas notemos que se está poniendo gordo, comencemos a pensar en un plan para hacerlo bajar de peso. Consultar con un veterinario antes de implementar cualquier medida es la mejor opción. Una vez más, lo mismo nos ocurre con nosotros: ante la duda, mejor ir al médico.

Cuándo se considera que un gato está obeso

Se dice que un gato está obeso cuando pesa un 20% más de lo que sería tomado como su peso normal. No debes sentirte extraño si tu gato entra en esta escala, se trata de un trastorno nutricional muy común en los gatos domésticos. La falta de actividad puede ser la causa y a la vez la consecuencia del exceso de peso: cuanto más pesado se sienta el gato, menos tenderá a moverse, y es muy probable que esto lo lleve a ganar más kilos.

Hay veterinarios que usan un sistema de puntuación de 9 puntos. La mitad (4,5 a 5 puntos) indica que el gato está en su peso ideal; 9, que el gato está obeso, y uno, que está muy por debajo de su peso. Una puntuación superior a seis y medio o siete es suficiente para confirmar que el gato tiene sobrepeso.

Por qué algunos gatos engordan y otros no

Así como los seres humanos, algunos gatos son más propensos que otros a subir de peso. No todos lo hacen, aunque tengan una vida sedentaria, comida a su alcance o hayan sido castrados. Hay algunas variables que predisponen más a algunos gatitos que a otros a desarrollar este trastorno, y ellas son muy diversas: desde el género, la edad y la raza hasta la ingesta de algunos medicamentos, como los corticosteroides.

Por ejemplo, se dice que los gatos machos castrados tienen más predisposición a aumentar de peso que las hembras; que es más común encontrar gatos con sobrepeso a partir de los seis años que cuando son jóvenes y que podría existir una predisposición genética que incidiría en el peso de los gatos: los de raza pura, como los siameses, suelen ser más delgados que los de razas mixtas.

Algunos consejos de los expertos para ayudar a nuestro gato a bajar de peso y mejorar su salud

Darle de comer. Evitar que lo haga en cualquier momento, en cualquier lugar y a cualquier hora del día

Como adultos responsables de los mininos, es mejor si regulamos sus horarios de comida. Esto implica que no haya un plato disponible para ellos a cualquier hora del día, sino que seamos nosotros quienes les demos de comer y que esa ingesta sea a horas determinadas, no en cualquier momento. Así, ellos sabrán cuándo es la hora de la comida (y cuándo no).

Llevar un registro diario de lo que come

Llevar un registro de cada cosa que el gatito ingiere durante todo el día (incluidas golosinas y comidas para humanos) nos ayudará a darnos cuenta de cuánto de más realmente está comiendo. Como nos sucede a las personas, es muy probable que no tomemos conciencia de todo lo que comemos o picamos durante el día hasta que nos tomamos el trabajo de registrarlo. Ahí es cuando la causa que no creíamos encontrar de nuestro exceso de peso se muestra en todo su esplendor.

Reemplazar el cuenco por un “alimentador de rompecabezas”

El comer del típico recipiente de plástico le implica a nuestro gato un mínimo esfuerzo, esto, sumado a su vida sedentaria y a que puede hacerlo todas las veces que lo desee, da como resultado esos kilitos de más que con el paso del tiempo se van acumulando. Si lo comparamos con sus antepasados, que necesitaban cazar para comer, entendemos por qué los gatos de antes no eran obesos...

Pero ocurre que, más allá de las comodidades del gato moderno, el instinto de caza de nuestras mascotas sigue existiendo y nosotros podemos colaborar para estimulárselo. Una manera es reemplazar el cuenco por un alimentador de rompecabezas.

Un alimentador de este estilo puede fomentar la actividad y, como consecuencia, ayudar a la pérdida de peso. Aunque se consiguen en el mercado, también se pueden armar fácilmente en casa, por ejemplo, haciendo agujeros en una huevera de cartón o con botellas de agua.

Como es probable que en principio al gatito le cueste acostumbrarse a esta nueva forma de comer, aquí van algunas sugerencias:

  • Conviene comenzar echando mucho alimento en el rompecabezas para que, al comienzo, le resulte más fácil tomarlo y luego, a medida que va ganando experiencia, ir quitándolo gradualmente.

  • Si hay más de un gato en casa, es mejor que cada uno tenga su propio alimentador.

  • En un principio, es mejor que el alimentador sea transparente, así el gato puede ver la comida que hay dentro.

  • Es mejor no quitarle desde un comienzo su recipiente habitual, sino comenzar alternando entre uno y otro y luego quitarle el cuenco poco a poco.

Hacerlo jugar

Moverse los ayudará a bajar de peso; ¿y qué mejor manera de incentivarlos que dándoles un juguete? Juguetes de pesca, pelotas, ovillos de lana o bolas de hilo, ratones a cuerda, punteros láser... todo lo que aumente la producción de energía es bienvenido. Quienes saben dicen que el juego activo durante 10 minutos diarios es tan efectivo como la restricción de calorías para lograr que los gatos obesos pierdan peso.

Visitar al veterinario

Para que el plan de pérdida de peso sea eficaz, la dieta, junto a los métodos de alimentación y la actividad física, debe combinarse con la visita regular al veterinario. Identificar el aumento de peso en una etapa temprana es ideal para evitar que nuestra mascota llegue a ser un adulto mayor obeso.

La pérdida de peso debe ser gradual, nunca debe someterse a un gato a una dieta de hambre o radical, esto puede traerle serios problemas de salud. Además, cada uno tiene sus particularidades, y su dieta debe adecuarse a ellas. Por eso, cualquier programa de reducción de peso felino debe llevarse a cabo bajo la dirección de un veterinario.

Utilizar una balanza para pesarlo regularmente

Los controles de peso deben ser regulares, en un principio, cada 15 días y, luego, una vez por mes, aunque lo ideal es que puedas hacerlo una vez por semana. Por eso es mejor conseguir una balanza y poder usarla para controlar que la baja de kilos sea efectiva y, a la vez gradual, nunca abrupta.

¿Has notado que tu gato está subiendo de peso? ¿Ya estás poniendo en práctica algunos de estos consejos? Puedes comenzar ya mismo a mejorar su salud y hacer que hoy sea el día en el que empiece a recuperar su original figura gatuna.

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