10+ Cosas un poco locas a las que tuve que acostumbrarme al vivir en Japón durante 9 años

Cuando una persona vive en otro país durante mucho tiempo, ya no puede seguir siendo la misma. Adopta involuntariamente la forma de hablar característica de los residentes locales, sus preferencias gustativas y hábitos. Y las costumbres ajenas, que alguna vez resultaron incomprensibles, se vuelven bastante comunes e incluso familiares. Después de todo, el ser humano termina acostumbrándose a muchas cosas.

Así sucedió con Diana, quien vive en Japón desde hace 9 años. Genial.guru quiere contarte sobre las cosas inusuales a las que la joven pudo acostumbrarse sin siquiera darse cuenta.

Te acostumbras rápidamente a la inmensidad de Japón

Antes de venir a Japón, leí mucho sobre la “Tierra del Sol Naciente”, vi muchos programas y pensé que estaba casi preparada. Pero ya a la salida del aeropuerto hubo una ruptura de estereotipos: me sorprendió la inmensidad, la vegetación y el aire fresco. Y esto ocurre incluso en las grandes ciudades con muchos coches y gente.

Hay muchos bosques y montañas, parques y jardines, campos y prados, lagos y ríos. Al ver todo eso, me di cuenta de que no sabía nada sobre este increíble país y que lo que había leído sobre él no era del todo cierto. Y también había insectos enormes. Los lugareños dicen que esto se debe a la gran cantidad de oxígeno en el aire.

En el primer mes bajé 3 kg, aunque lo único que hacía era comer, porque mi esposo, Taro, me llevaba a restaurantes y solía cocinarme él mismo. Mi familia y amigos, que luego vinieron a visitarnos a Japón, también perdieron entre 1,5 y 2 kg en un mes, y se veían cada vez más frescos y bonitos. Al parecer, tiene algo que ver con el aire limpio. Me acostumbré mucho a él y ahora lo extraño enormemente cuando salgo del país.

Los japoneses tienen una relación especial entre sí

En Japón es costumbre agradecer por todo, por cada pequeña cosa. También comencé a decir “gracias” más a menudo, a disculparme y a inclinarme involuntariamente. Y empecé a observar aizuchi, “mostrarse de acuerdo” cuando alguien habla. ¡No hay forma de vivir en Japón sin eso! Es de mala educación simplemente escuchar en silencio; tienes que reaccionar, asentir.

Una característica especial de los japoneses es no hacer alarde de sus habilidades, conocimientos y riqueza. Se les inculca la modestia desde la infancia. La jactancia y la autoconfianza excesiva son condenadas aquí, se consideran vergonzosas, y la arrogancia y la soberbia se equiparan con la estupidez.

En Japón hay muchos refranes y dichos sobre la modestia y la arrogancia. Por ejemplo, “El magnífico halcón esconde sus garras”, lo que significa que incluso el halcón perfecto no demuestra sus habilidades. O el siguiente proverbio: “Una estaca que sobresale es clavada en el suelo”. Esto significa que alguien que es vanidoso y se considera más que los demás es condenado aquí.

Cuando hablan, los habitantes de la “Tierra del Sol Naciente” pueden usar expresiones como “Tu honorable nombre” o “tu honorable cónyuge”, y sobre sí mismos dicen: “Mi miserable morada”, “Mi tonto hijo”. Por supuesto que en realidad los japoneses no consideran que su hogar sea miserable y que sus hijos sean bobos, pero estas declaraciones son la norma. Se hacen para mostrar que la persona trata al interlocutor con cuidado y respeto, enfatizando su superioridad sobre sí misma.

Japonesa: “¡Estos son mis tontos hijos!”.

Mis preferencias gustativas han cambiado

Los cafés y restaurantes japoneses suelen servir hielo con agua o jugo, y ahora bebo tranquilamente estos líquidos helados. Noté que mi garganta ya no me duele tan seguido y, en general, comencé a tener resfriados con menos frecuencia.

Aquí hay buena agua potable, que se puede beber directamente del grifo. Por supuesto que la mayoría de los japoneses tienen un filtro instalado. Mucha gente recolecta agua de manantial y rica en minerales, pero la del grifo también es de alta calidad.

También me acostumbré a beber té verde y a comer yogures. ¡No es cierto que los japoneses no consumen productos lácteos! Hay muchos de estos en el país. Son deliciosos, variados y muy populares entre los lugareños.

En Japón, unos “distribuidores” van de casa en casa. Tocan el timbre con bolsas refrigeradas sobre el hombro y preguntan: “¿Vas al baño normalmente o cómo?”. Luego te dan una conferencia sobre cómo debería ser esto idealmente y te hablan sobre sus productos: los yogures. Los “distribuidores” te dejan varios frascos de muestras. Y si aceptas comprar sus productos, llevarán yogures deliciosos y saludables directamente a tu casa varias veces a la semana.

En Japón, los residentes rara vez compran productos congelados. Así que yo también me acostumbré a todo lo fresco. La comida en las tiendas y en los restaurantes generalmente está recién sacada del mar, de una granja o de un jardín, cultivada y capturada cerca. Por ejemplo, en un restaurante de la isla de Kyūshū, una camarera atrapó una trucha justo frente a nosotros y la llevó a la cocina para que el chef pudiera preparar los platos que habíamos pedido. Y tal fenómeno es bastante común en los restaurantes japoneses.

Los japoneses tienen una relación especial con el arroz; no compran el importado, sino que prefieren el producto nacional, japonés. Yo también comencé a cocinar arroz para casi todos los platos, y ahora solo como pan y panecillos para el desayuno. En general, el arroz al que estamos acostumbrados aquí sabe diferente.

También me enamoré mucho de los camarones y mariscos frescos. ¡Ahora, para mí, el pescado y los mariscos frescos son la comida más deliciosa! Si alguien me hubiera dicho hace unos 8 años que comería así, ¡no lo habría creído!

Empecé a comer despacio. Una comida para los habitantes de la “Tierra del Sol Naciente” es similar a una especie de ritual: todo sucede lentamente y durante mucho tiempo.

En Japón también descubrí el tofu. Cuando vivía en mi país, no me gustaba este producto, me parecía algo insípido. Pero ahora lo saboreé y cambié de opinión. Hoy en día, lo como con solo rociarlo con salsa de soya.

Pero comencé a consumir menos azúcar, compro principalmente azúcar de caña. Por supuesto que nunca dejaré de comer dulces, así que me alegro de que aquí no sean demasiado dulces, que no contengan tanta azúcar y que las porciones de los postres sean generalmente pequeñas.

Los japoneses comen muchas algas, y también me gustaron estos frutos del mar. Ahora las como todos los días. Las más comunes son wakame, norikombu. Se venden tanto secas como frescas, y se puede decir que ningún plato está completo sin ellas.

Los japoneses aman la limpieza y la comodidad

En Japón, tuve que acostumbrarme a clasificar la basura. Por ejemplo, los cartones de leche deben lavarse, secarse y cortarse correctamente. Y la eliminación de diferentes tipos de basura se lleva a cabo en días estrictamente definidos.

También adquirí el hábito de poner los zapatos con las puntas hacia la salida. En Japón es costumbre quitarse el calzado en casi todas partes en la entrada, y la tradición de dar vuelta los zapatos es muy común. Si un invitado o visitante deja su calzado en el suelo de otra manera, el anfitrión de la casa o un empleado del establecimiento definitivamente lo dará vuelta y lo pondrá como debe estar. De esta manera, es más cómodo ponerse los zapatos al salir.

Los japoneses están seguros de que es imperativo sentarse correctamente para no provocar una curvatura de la pelvis. Se cree que la posición sentada tradicional, seiza, tiene un buen efecto sobre la postura y estabiliza más fácilmente el cuerpo en la posición correcta. A algunos lugareños les gusta sentarse en casa o en un café de la misma manera que lo harían en un tatami. Es un hábito.

Japonesas en un café y en la playa.

Las vacaciones en la playa no son como en otras partes

Las mujeres japonesas tienen su propio estilo especial de ropa de playa. Muchas llevan el cuerpo completamente cubierto, leggings negros y mucho maquillaje en la cara. Las jóvenes a veces van en pantalones cortos, pero la mayoría de las mujeres no están vestidas con ropa de playa en el mar. Al mismo tiempo, suelen ponerse algo negro y nadar con esa misma ropa.

Las vacaciones en la playa japonesa son diferentes a las que estamos acostumbrados. Pocas personas nadan y se zambullen en el mar cálido y transparente, y casi nadie se broncea. Los niños se meten en las olas cerca de la orilla, mientras que los adultos simplemente se paran en el agua o practican deportes acuáticos.

Particularidades de la moda en la calle

La gente en Japón logró hacer algunos ajustes al estilo europeo de ropa y creó su propio estilo original. Las mujeres japonesas prefieren los colores sobrios, y los hombros abiertos o el escote son muy raros aquí, incluso en verano. El estilo infantil y demasiado kawaii (tierno), que a menudo se atribuye a las mujeres japonesas, en realidad no está de moda aquí. Una joven que finge ser una niña bonita nunca será contratada por una buena empresa.

Curiosamente, aquí no es costumbre usar ropa fuera de temporada. Si al final de la primavera hacen 30 grados de calor, muchas mujeres no saldrán vestidas con ropa de verano: usarán tenis, botines, chaquetas. Mi esposo incluso me dijo una vez: “¿Por qué te pones sandalias? ¡Todavía estamos en mayo!”.

Debajo de un vestido de verano, las mujeres en Japón usan camisetas y leggings, y hasta pueden vestir una túnica encima. Así, las damas japonesas se protegen del sol. Y estas capas múltiples, como me dijeron en secreto, también sirven para esconder la espalda o las axilas mojadas si sudas sin darte cuenta.

En Japón, en cada temporada salen interesantes colecciones de calcetería. Aquí me he convertido en una auténtica maníaca de los calcetines, como me llama mi marido. Los calcetines y las medias hasta la rodilla pueden usarse tanto en invierno como en verano, con zapatos y con sandalias. Son muy cómodos y nunca tendrás ampollas o callos al usar calzado nuevo.

En climas cálidos, las mujeres japonesas a menudo usan guantes largos, sombreros y viseras para el sol y bufandas, en las que insertan paquetes de gel congelado para enfriamiento. Adopté este estilo y comencé a usar viseras solares, por ridículas que me hubieran parecido antes. Son muy cómodas en la playa.

Qué se puede comprar en una farmacia japonesa

No es costumbre que los japoneses se automediquen. El caso es que en una farmacia japonesa no puedes simplemente comprar medicamentos. Para hacer esto, primero debes ir a una cita con un médico y luego comprar medicina estrictamente de acuerdo con una receta en una farmacia de prescripción especial.

En las farmacias de venta libre ubicadas en los supermercados puedes comprar varios suplementos dietéticos, vitaminas, antipiréticos, remedios para la pesadez en el abdomen, ungüentos antiinflamatorios no esteroideos, cosméticos medicinales, gotas nasales y muchos otros productos. Y, por supuesto, gotas para los ojos: ¡se les asignan estantes enteros!

Los japoneses pueden ponerse estas gotas en sus ojos en cada oportunidad y en cualquier lugar, incluso en la calle, mientras caminan. También comencé a usarlas todo el tiempo. Quitan el malestar. Y además, después de escuchar los consejos de las mujeres japonesas, tomo regularmente algún tipo de suplementos, vitaminas y colágeno.

Todas las noches en Japón tomo un baño mineral caliente. Para los japoneses, una ducha no es suficiente para lavarse. Es imperativo remojarse durante 20 o 30 minutos en agua caliente y relajarse. Yo también me acostumbré a hacerlo.

Cuando recién comencé a vivir aquí, me sorprendió que muchas mujeres japonesas se pusieran leggings negros ajustados hasta la rodilla para trabajar, que durmieran con medias especiales y que no solo las damas con sobrepeso usaran cinturones de cadera ajustados y fajas. Los japoneses también usan desde la infancia el haramaki: un cinturón elástico suave, delgado o cálido. Se cree que el estómago debe mantenerse caliente.

Con el tiempo, me di cuenta de los beneficios de estos hábitos. Ahora duermo con medias de compresión especiales, y a veces uso cinturones y medias de compresión hasta la rodilla.

Vivir en Japón es fácil y agradable

Durante 9 años de vivir en Japón, me he acostumbrado especialmente a la sensación de seguridad: puedes salir a correr tarde por la noche y no tener miedo por tu vida.

Los japoneses son un pueblo especial. Siempre prestan atención a las pequeñas cosas, no dejan ninguna mirada o suspiro desapercibido. Son como unas antenas que recogen, leen información y predicen mucho sin palabras. Solía ​​sorprenderme de sus habilidades y en broma le preguntaba a Taro: “¿Todos los japoneses son psíquicos? ¿Les enseñan a leer la mente en la escuela?”. Ahora es algo que me parece bastante normal.

También me acostumbré al hecho de que aquí soy una oveja negra, una gaijin (extranjera), y es poco probable que haga amigos de verdad, como los que tengo en mi país. No obstante, Japón es el lugar perfecto para vivir. Aquí todo es seguro, limpio, cómodo y confiable. El respeto mutuo y la benevolencia reinan en las relaciones humanas, y es fácil y agradable vivir aquí.

¿Qué parte de la historia de Diana sobre Japón fue un verdadero descubrimiento para ti? ¿Qué hábitos de los japoneses podrías adoptar y cuáles te parecen completamente extraños?

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