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11 pueblos del mundo en peligro de extinción sobre los cuales no te hablan en las clases de geografía

En la Tierra habitan más de 7,5 mil millones de personas de diferentes orígenes. Conocemos algunas naciones desde la infancia, pero hay una gran cantidad de pueblos cuya cultura permanece en secreto. Por supuesto, la civilización moderna ha contribuido a que se produzca una asimilación inevitable, y algunas etnias han ido desapareciendo gradualmente. Pero, por fortuna, muchos de sus representantes intentan conservar sus propias tradiciones y costumbres centenarias.

Genial.guru decidió averiguar qué etnias poco conocidas viven ahora en la Tierra. Con asombro comprobamos que sobre algunas de ellas ni siquiera habíamos oído hablar.

1. Aleutas

Se trata de una población indígena de las Islas Aleutianas, que reside allí desde hace más de 9000 años. La mayoría de ellos hoy en día habitan en Alaska, pero también se pueden encontrar en Krai de Kamchatka, Rusia. Los viajeros destacan que el color del cuerpo y del rostro de los aleutas es caucásico, lo que los distingue de los chucotos morenos y de los esquimales.

En 2018 en Alaska había aproximadamente 6700 aleutas y en Rusia, menos de 500. Los aleutas pertenecen a la raza ártica y poseen su propio lenguaje, dividido en varios dialectos. En realidad este idioma está desapareciendo gradualmente; el año pasado, por ejemplo, se contaba con solo cuatro personas que hablaban alguno de los dialectos, ya que la mayoría comenzó a utilizar el ruso o el inglés. Desde tiempos inmemoriales, entre los aleutas se ha practicado el animismo, es decir, la creencia de que todos los fenómenos y elementos naturales poseen un espíritu.

Los aleutas modernos viven en pequeñas ciudades y asentamientos, y su actividad principal es la pesca. El abadejo de Alaska, por ejemplo, es un pez muy preciado para la pesca que incluso se vende en la cadena de restaurantes McDonald´s.

2. Atacameños

Los atacameños o atacamas son un pueblo indígena del norte de Chile y Argentina y del sur de Bolivia, que habita principalmente en los Andes, en el desierto de Atacama. Este desierto se considera el más seco y hostil de la Tierra, a tal punto que en algunas zonas llueve una vez cada varias décadas.

Según datos del censo de población argentino, en 2010 cerca de 13 mil personas se identificaban como atacameños con un primer grado de parentesco, mientras que Chile cuenta con unos 20 mil individuos. Anteriormente los atacamas poseían su propio idioma, el kunza, que desapareció a mediados del siglo XX. En la actualidad todos los representantes de esta etnia hablan español. Originalmente eran un pueblo nómada, pero más adelante aprendieron a criar llamas y a cultivar el maíz, por lo que comenzaron a llevar un estilo de vida sedentario. Los atacamas hoy en día se distribuyen en unos cuantos pueblos y también los podemos encontrar en la pequeña ciudad de San Pedro de Atacama. Ellos sobreviven principalmente a expensas de los turistas que acuden a ver las atracciones locales, como el volcán Licancabur y el lago Salado.

3. Baduy

Los baduy o badui viven en Indonesia, en las montañas de la provincia de Bantén, ubicada en la isla de Java. Actualmente su población es de cerca de 13 mil personas. Ellos llevan un estilo de vida muy reservado, posiblemente debido a su religión, Agama Sunda, que está estrechamente ligada con el animismo.

El pueblo baduy respeta numerosos tabúes. Algunos de ellos son completamente comprensibles: tienen prohibido matar, robar, mentir, engañar y beber. Sin embargo, entre otras prohibiciones, hay algunas realmente extrañas. En particular, no está permitido comer por las noches, utilizar el transporte público de cualquier tipo, cultivar arroz, usar diferentes fragancias, aceptar oro o plata y tocar dinero.

4. Bororos

Los bororos son una población indígena que habita en algunas regiones de Bolivia y Brasil. Quedan menos de 2 mil bororos nativos, que se autodenominan “orarimogodo”. Tienen su propio idioma, llamado Boe Wadáru, aunque la mayoría de la población habla portugués. Al mismo tiempo, el nivel de alfabetización es del 30 %. Los bororos principalmente se dedican al cultivo de maíz, yuca y arroz.

Una característica singular de este pueblo consiste en que todos los bororos tienen el mismo grupo de sangre. De esta manera, cada uno de ellos puede convertirse en donador de su propia tribu.

5. Shapsug

Hasta la Guerra del Cáucaso (1817 — 1864), los shapsug fueron una de las tribus circasianas más numerosas, pero en la actualidad quedan menos de 4000 representantes. Habitan principalmente en Rusia, en la región de Sochi, pero también en Turquía, Siria y Jordania. Hablan en el dialecto shapsug del idioma adigeo. Muchos investigadores han señalado la belleza especial de los hombres y las mujeres de este pueblo. Por cierto, en la novela de Lermontov, Un héroe de nuestro tiempo, el personaje de nombre Kazbitch era un shapsug. Además estaba inspirado en un prototipo real, un valiente jinete llamado Kazbech Sheretluko.

Actualmente los shapsug viven en aúles (villas fortificadas de piedra) e intentan preservar su identidad cultural. Honran rituales antiguos, entre los cuales el más popular es el rito para causar lluvias y así conservar las cosechas. Los shapsugs son verdaderos maestros de la danza y el bordado.

6. Votios

Los votios son un pueblo finoúgrio en declive que habita en Rusia y Estonia. Actualmente quedan menos de 100 personas. Las principales pérdidas que sufrió el pueblo ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos etnógrafos destacaron la belleza particular de las mujeres de origen votio: “Todas las mujeres son hermosas, tienen una mirada alegre, agradable y atractiva, ojos grandes y azules”. El historiador Henrik Porthan relató que las mujeres locales se consideraban más hermosas que las rusas y las finlandesas. Según él, los votios eran el pueblo más rubio del mundo, “el 80 % de los hombres y el 76 % de las mujeres tenían un cabello blanco como la nieve o dorado-amarillo como la arena”.

Actualmente se están llevando a cabo grandes esfuerzos para conservar la cultura de este pequeño pueblo: se crean museos, se realizan festivales y se ha reanudado la enseñanza del idioma vótico, que es muy similar al dialecto especial estonio.

7. Samaritanos

Muchos conocen la expresión bíblica “buen samaritano”, que entró en nuestra habla gracias a la parábola del viajero que fue robado y el hombre que lo salvó. Ese salvador desinteresado era un samaritano.

En realidad los samaritanos son un grupo étnico-religioso que tiene una rica historia. Actualmente viven en el territorio de Israel. En determinado momento, la población de los samaritanos comenzó a descender catastróficamente, y a principios del siglo XX solo quedaban 146 personas. Pero, por fortuna, la etnia logró conservarse. Para evitar que los samaritanos se “perdieran” entre los judíos, en 1954 el gobierno de Israel decidió reunirlos en la ciudad de Jolón. Hoy en día su población es de aproximadamente 800 personas.

Por cierto, una conocida actriz que también fue reina de belleza de Israel, Sofi Tsedaka, es de origen samaritano.

Este pueblo tiene su propio calendario, pero al mismo tiempo reconoce el sabbat y los hábitos alimentarios tradicionales judíos. Hasta hace poco tiempo, los samaritanos se casaban únicamente dentro de su comunidad, pero ahora los líderes han permitido el matrimonio con judías, karaítas y cristianas, después de pasar por un ritual.

8. Moriori

Es un pueblo indígena que vive en los archipiélagos de Nueva Zelanda. Se suele considerar que la última moriori “pura sangre” murió en 1933, así que los representantes actuales son el resultado de matrimonios mixtos. Sin embargo, ellos continúan defendiendo su cultura, su idioma y sus tradiciones. De acuerdo con los datos del último censo, en el mundo quedan menos de 800 morioris.

Es posible que sean descendientes de la tribu maorí, ya que los morioris poseen un idioma y unas tradiciones parecidas. En particular, en este pueblo se introdujo la prohibición a las guerras y a la violencia. Su tradición oral dice: “Cuando las personas se enojan y sienten que pueden golpear a otra persona, pueden hacerlo, pero solo con un palo menos grueso que un pulgar y menos largo que una mano. La lucha termina con la aparición del primer daño a la piel o la primera gota de sangre, y entonces todos deben considerar que su honor está satisfecho”.

Precisamente esta ideología logró evitar una gran cantidad de devastadoras guerras internas y les permitió tener una vida tranquila durante 24 generaciones. Por cierto, una de las líneas de la trama de la famosa novela de David Mitchell El atlas de las nubes habla de la historia del pueblo moriori.

9. Semang

Los semang o sakai viven en el territorio de Birmania, Tailandia y Malasia y actualmente su población no supera las 5000 personas. Durante un largo tiempo llevaron un estilo de vida nómada, y recién se volvieron sedentarios en el siglo XX. Los semang desde entonces tienen una definida división del trabajo: los hombres se ocupan de la caza y las mujeres de la recolección, la comida y la elaboración de souvenirs. El jefe de la tribu solo puede ser un hombre, frecuentemente un chamán. La leyenda dice que los chamanes tienen la capacidad de convertirse en tigres y comunicarse con los espíritus. Y este pueblo experimenta un miedo supersticioso hacia las tormentas.

Los semang poseen su propiа idea de la belleza: cortar sus dientes, pinchar su nariz y cicatrizar su cuerpo son prácticas muy comunes para ellos.

10. Hadzas

Los hadzas son un grupo étnico de Tanzania cuya población no supera las 1300 personas. Sus representantes hablan en su propia y aislada lengua. Para la cultura europea este pueblo se descubrió en el siglo XIX, pero su origen aún no está claro. Lo más probable es que estén relacionados de alguna forma con los pigmeos.

Actualmente los hadzas se ocupan principalmente de la caza y la recolección. Por lo general cazan con ayuda de un arco y flecha de piedra o de metal envenenado. Todas las decisiones importantes las toman exclusivamente los hombres. Por desgracia, la población de los hadzas gradualmente está disminuyendo debido a la presión de otros pueblos. Se cree que durante las últimas décadas han perdido más de 3/4 de su tierra. Sin embargo, algunos de ellos se han dirigido al gobierno de Tanzania para solicitar la protección de su territorio ancestral, haciendo hincapié en su forma ecológica de vida.

11. Chulym

Los chulym viven en el norte de Rusia y se consideran el pueblo turco más pequeño, ya que solo quedan cerca de 355 personas. Su nombre proviene del río Chulym, que es una corriente del río Obi, y se traduce como “nieve que corre”. La peculiaridad del dialecto chulym consiste en que en un principio no era escrito, es decir que se utilizaba solo al hablar. Recién en 2006, y con un gran esfuerzo, fue elaborado el alfabeto.

A decir verdad, cada año la población que utiliza el idioma local se reduce. Los lingüistas sostienen que actualmente sus hablantes son menos de 12. Al mismo tiempo, 30 chulymes entienden su lengua natal, pero no la hablan. Es curioso que en este idioma nunca ha existido la palabra “pecado”, por lo cual se tiene que utilizar un sinónimo.

¿Piensas que en el mundo moderno es importante conservar la identidad de los pueblos o es un esfuerzo que no tiene sentido, ya que la globalización y la asimilación son inevitables?