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15+ Señales de nuestro cuerpo que todavía nos hacen caer en situaciones vergonzosas

Si apagas el sonido al ver una película, puedes notar la forma activa en que utilizamos el lenguaje corporal y las expresiones faciales. Esto es percibido fácilmente por el interlocutor y da un contexto emocional a nuestras palabras y acciones. Joe Navarro, especialista en comunicación no verbal, menciona en sus libros y presentaciones cómo sacar a una persona de su cascarón y manipularla para obtener un resultado predecible de cualquiera de sus acciones.

Al conocer sus consejos, Genial.guru comprendió cómo leer correctamente a una persona y por qué nuestras palabras no influyen en los demás tanto como nuestro comportamiento.

Por qué el detector de mentiras no funciona e, incluso para los especialistas, es difícil identificar a un mentiroso en la vida real

El comportamiento de una persona puede darnos una idea sobre lo que está pensando, pero no revelará una mentira. Podemos sospechar que una persona está tratando de ocultar algo solo si vemos que no se está comportando de la manera en que lo hace habitualmente. Así es como funciona el polígrafo: trata de detectar durante qué pregunta la persona se pone nerviosa, pero no determina la razón. Por lo tanto, sus resultados no se reconocen como evidencia en las cortes, pero ayudan a la policía durante los interrogatorios.

También percibimos las señales de otra persona, pero generalmente lo hacemos discretamente para nosotros mismos. Por ejemplo, alguien puede hablarnos en un tono agradable y se comporta de manera amigable, pero hay algo que no nos convence y tenemos una sensación interna que nos hace estar alerta. Esto no está relacionado con nuestra experiencia de vida, sino que desde la infancia, un niño determina fácilmente la diferencia entre una sonrisa real y una fingida y las usa inconscientemente, según las circunstancias.

Esto es gracias al sistema límbico del cerebro, que es responsable de nuestros sentimientos y emociones, pensamiento visual, reacciones inconscientes y adaptación a las condiciones de vida cambiantes.

La habilidad de leer a las personas y manipularlas con ayuda de la comunicación no verbal aparece desde una temprana edad, cuando un niño controla a su mamá, algo que es claramente visible en el experimento de la “cara inexpresiva”.

Al no tener una amplia experiencia en la comunicación con personas, el bebé lee muy rápidamente las emociones del rostro de su madre, sabe cómo interactuar con ella sin la necesidad de usar palabras y puede controlar su comportamiento.

El uso del habla no siempre ha estado disponible para los humanos y se convirtió en un regalo accidental de la evolución, mientras que la capacidad de comprender el comportamiento no verbal y manipularnos mutuamente con su ayuda siempre ha sido parte de nuestra naturaleza.

Expresiones faciales y señales no verbales del rostro

  • Durante una conversación, a veces entrecerramos los ojos y esto no indica cansancio, sino que ocurre cuando algo no nos gusta, literalmente no queremos verlo e intentamos ignorarlo. Es interesante que aun las personas que han sido no videntes desde la infancia, y utilizan principalmente el oído, también se cubren los ojos y no las orejas en tales momentos.
  • La piel arrugada en la zona de la entreceja nos habla de una reacción de desaprobación o la existencia de algún problema oculto. Una persona puede estar insatisfecha con algo o simplemente no entender lo que pasa a su alrededor.
  • Un levantamiento de cejas rápido es un método simple de darle la bienvenida a alguien, expresar felicidad o señalar algún tipo aprobación en situaciones cuando no tenemos tiempo o posibilidad de hablar de forma normal, por ejemplo, al tener puesta una mascarilla médica.
  • Las arrugas “de conejo” son pliegues que aparecen en la nariz cuando la arrugamos; es una fuerte señal de aversión y desaprobación. También, frecuentemente, se observa un efecto secundario de las inyecciones de bótox: la eliminación de las “patas de gallo” en los ojos puede conducir al hecho de que las funciones mímicas de estos músculos sean desempeñadas por otros músculos adyacentes, resultando en una mirada de apariencia joven, pero fría y poco amigable.
  • Una persona entrecierra los ojos cuando intenta ver mejor o reacciona a la luz solar. Pero, al hablar, especialmente cuando las comisuras de la boca bajan y la frente se tensa, puede indicarnos que a una persona no le gusta lo que está viendo o escuchando. La luz solar no borra una sonrisa de la cara.
  • Nuestros ojos parpadean con mayor frecuencia cuando caemos en una situación desagradable o estresante. Esto no significa que una persona oculte algo, sino que es una reacción al estrés. Por ejemplo, puede sentirse incómodo en compañía de alguien o puede estar tratando de recordar algo importante sin éxito.
  • Entre más estrés sentimos, más escondemos nuestros labios y tensamos los músculos alrededor de la boca. Muchos políticos se ven así cuando los representantes de los medios de comunicación hacen preguntas inesperadas. Pero en esto no hay ningún contexto negativo: un plomero experimentado también morderá sus labios de forma nerviosa si experimenta problemas para reparar una sencilla tubería.
  • La asimetría en la mímica frecuentemente es un indicador de que los pensamientos de una persona difieren de sus palabras o acciones. Por ejemplo, si una persona sonríe pero los músculos de sus ojos no se tensan o en ese mismo proceso solo participa la mitad de su rostro. Imagina la frase “te amo” dicha con una ligera sonrisa, la expresión facial inmediatamente cambia el contexto de las palabras.
  • Gracias a las películas, tocarse la nariz, taparse la boca o toser ligeramente se consideran comportamientos de una persona mentirosa y son conocidos como señales del “efecto Pinocho”. En realidad, nos comportamos así cuando intentamos tranquilizarnos. Que una persona demuestre signos de estrés puede no deberse a que esté mintiendo, sino al entorno del interrogatorio.
  • Si una persona dirige su lengua hacia la superficie interna de la mejilla, es un signo de ansiedad. Tal reacción se puede ver cuando un estudiante resuelve un ejercicio complicado o cuando un hombre de negocios firma un contrato importante.

Lenguaje corporal, movimientos por casualidad y apariencia

  • Estamos acostumbrados a pensar que cruzar los brazos es una pose cerrada que una persona adopta al intentar aislarse de algo desagradable para ella. En realidad, este es un hecho de autocomplacencia, ya que así nos abrazamos para sentir seguridad en nosotros mismos o simplemente para relajarnos.
  • Cuando una conversación es interesante o atrae nuestra atención, inclinamos la cabeza hacia un lado. Si a esto se agrega asentir sutilmente, entonces nos habla de una aceptación de lo escuchado. Y por el contrario, si el interlocutor solo endereza el cuello y echa un poco la cabeza hacia atrás, es un claro ejemplo de que ha perdido la confianza en tus palabras.
  • La posición en la cual una persona coloca sus manos frente a ella de tal manera que los dedos se tocan entre sí pero hay un espacio entre sus palmas transmite un claro mensaje para los demás: “Yo estoy seguro de mí mismo, de lo que pienso y digo”. Esta posición de las manos da peso e importancia a cada palabra hablada.
  • Cuando una persona toca su horquilla esternal nos indica que se siente perdida o indefensa. Si observas tal comportamiento en tu interlocutor, intenta mostrar más empatía al hablar para hacer el entorno más agradable y romper el hielo.
  • Si una persona coloca su palma en la parte superior del pecho y la frota con su mano, indica una sensación de ansiedad. Tal reacción puede manifestarse cuando hablas del estado de salud de un familiar enfermo.
  • Cuando algo nos preocupa, parece que todo a nuestro alrededor se pone caliente y nos falta el aire. Entonces, no solo tocamos nuestro cuello, sino que también lo aflojamos como si estuviéramos dándole aire.
  • Al estar sentados a la mesa, si escuchamos o vemos algo con lo que no estamos de acuerdo, escondemos o retraemos las manos. Y, al contrario, si el interlocutor se sienta colocando sus manos sobre la mesa, indica simpatía o interés en hablar contigo.
  • La pose en la cual las manos se colocan en la cintura puede interpretarse de diferentes formas. Si los pulgares ven hacia el frente y el resto hacia atrás, se trata de un signo de interés. Pero cuando, al momento de una discusión, una persona coloca sus manos en sus caderas, trata de limitar el territorio con su interlocutor, diciendo: “No te acerques, es mejor dar un paso atrás”.
  • Percibimos el espacio físico a nuestro alrededor como una extensión de nuestro cuerpo, por eso reaccionamos de forma aguda ante cualquier acción en él. Una gesticulación activa al hablar puede percibirse como un gesto agresivo si la persona que lo está haciendo se encuentra lo suficientemente cerca de nosotros. La cercanía aceptable se determina por la conexión emocional. Ante su ausencia, una persona intentará guardar distancia o esconderse.

Características culturales y psicológicas

Muchas personas consideran que una persona dirige la mirada de lado cuando intenta ocultar una mentira. En realidad, un contacto visual débil puede estar relacionado con características culturales, sociales o psicológicas. En algunos países, se permite lanzar una corta mirada al hablar con una persona, pero en otros se considera arrogante. Tal vez la persona sea introvertida y, en un principio, evite cualquier tipo de contacto con los demás.

Es muy útil observar los músculos alrededor de los ojos: cualquier persona los tensará en cuestión de segundos al sentir ira, incomodidad o estrés, incluso si intenta verse tranquila.

Es importante tener en cuenta no un gesto específico, sino la diferencia entre el comportamiento habitual de una persona y lo que no es característico para ella; de lo contrario, se podría cometer errores en las interpretaciones.

Por ejemplo, lo que se considera un signo de ansiedad puede ser la norma para una persona activa. Y viceversa: si una persona no es capaz de empatizar, aprende rápidamente a recrear las emociones necesarias en su rostro para manipular las reacciones de los demás, por lo tanto, solo los buenos psicólogos pueden descubrir sus pensamientos secretos.

La empatía es un lenguaje universal para todas las personas en el mundo. Depende de las sensaciones táctiles en tiempo presente, en esto radica su increíble fuerza. El mundo cambió su actitud hacia las personas VIH positivas cuando la princesa Diana tomó en sus brazos a un niño con este diagnóstico. Su comportamiento llevó incluso a los médicos a dejar de usar mascarillas cuando trabajaban con pacientes VIH positivos.

En mayor medida, influimos en las personas a través de nuestro comportamiento, y las señales más poderosas que transmitimos son a través de un contacto físico cercano cuando otra persona nos deja entrar en su espacio personal.

Cómo cambiar tu comportamiento para que las demás personas te entiendan correctamente y tomen tus palabras con seriedad

  • Presta atención al rostro. Las personas evitan a aquellos que tienen un rostro tranquilo y expresiones pronunciadas en la zona de la frente y puente nasal. Esto puede decir que la persona se enoja mucho o experimenta estrés con frecuencia.
  • Mantén distancia. Cuando una persona ve que estás interesada en tener una conversación con ella y, al mismo tiempo, respetas los límites dentro de los cuales se siente cómoda, entonces simpatizará contigo.
  • Mantén tu cabello y manos en orden. Esto es lo primero a lo que muchas personas prestan atención al comunicarse. Un cabello limpio, sano y bien cortado atrae más la atención que cualquier peinado complicado; y unas manos bonitas y bien cuidadas hablan indirectamente sobre la atención al detalle.
  • Aprende a sonreír. Parece simple, pero no todas las personas saben hacerlo. Ponte frente al espejo, mira hacia él y sonríe al mismo tiempo mientras grabas con tu cámara. Una linda y gentil sonrisa es el método más seguro para entrar en confianza y agradarle a otra persona.

¿Qué trucos te ayudan a determinar a primera vista qué tipo de persona se encuentra frente a ti?

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