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Personas que se encontraron en condiciones inhumanas y sobrevivieron a pesar de todo

Cuando vemos películas en las que los héroes en peligro luchan desesperadamente por su vida, pensamos que nosotros no necesitamos aprender las habilidades de supervivencia. Sin embargo, cualquiera de nosotros podría enfrentar un peligro mortal. Por ejemplo, la estudiante Juliane Kopcke, quien se puso de pie después de que el avión en el que viajaba se cayera desde una altura de 3 mil metros, tuvo que sobrevivir en una selva tropical. Y el marinero Poon Lim se perdió en una balsa solitaria en el océano durante varios meses, pero se le ocurrieron tantos trucos para salvarse que le envidiaría hasta el mismísimo Indiana Jones.

Genial.guru cree sinceramente en el poder de la fuerza de voluntad humana, por lo que queremos contarte historias sobre las personas que lograron decirle a la muerte “Hoy no”, aún cuando casi no quedaban chances de sobrevivir.

Juliane Kopcke: después de que el avión en el que viajaba se estrellara desde una altura de 3 mil metros, se levantó y caminó a través de la selva

Juliane Kopcke no solo sobrevivió a la caída de un avión desde una altura de 3 mil metros (siendo la única de los que estaban a bordo), sino que también se abrió paso a través de la jungla durante 9 días en busca de ayuda. La estudiante de 17 años de una escuela peruana viajaba en ese fatal vuelo del 24 de diciembre de 1971 con su madre, para pasar las vacaciones de Navidad con su padre. Aproximadamente media hora después del despegue, un rayo golpeó el avión y se produjo un incendio. El avión se estrelló contra la selva.

Juliane recobró el sentido al día siguiente y pudo levantarse después de aproximadamente 4 días. Encontró entre los escombros una reserva de chocolates, y atravesó la jungla cojeando y a paso lento. Recordando las lecciones de supervivencia de su padre, la joven pasajera se movía hacía abajo, siguiendo la corriente de un arroyo.

Al noveno día, Juliane encontró una lancha a motor en la que había un contenedor de combustible. La joven lo vertió sobre su brazo lleno de picaduras para deshacerse de las larvas y de los insectos. Y luego esperó a los dueños de la lancha, unos leñadores locales, que trataron sus heridas y la llevaron al hospital más cercano.

La historia de Juliane sirvió de base para la creación de la película Los milagros existen todavía, que ayudó a otra joven a salvarse en una situación similar. El 24 de agosto de 1981, Larisa Savitskaya, de 20 años, regresaba con su esposo de su viaje de luna de miel a Blagoveshchensk, cuando el avión An-24 en el que viajaba comenzó a caer.

Recordando la película, Larisa intentó tomar la posición más ventajosa en el asiento. Su marido murió. Pero la joven, aunque resultó gravemente herida, logró construirse un refugio temporal con los restos del avión. Después de 2 días, fue encontrada por los rescatistas.

Mauro Prosperi: pasó 9 días en el desierto sin un mapa, sin comida y con media botella de agua

Mauro Prosperi es un hombre italiano, que se perdió en el desierto, pero logró sobrevivir después de 9 días de vagar. Todo sucedió en 1994, cuando el hombre de 39 años decidió participar en una maratón de 6 días por el Sahara. Durante la carrera se levantó una tormenta de arena y Prosperi se desvió de la ruta. No había otros participantes de la maratón cerca en ese momento.

El corredor de la maratón continuó moviéndose y finalmente encontró la casa de un ermitaño. Durante algún tiempo se alimentó de los murciélagos que encontró allí. El hombre tenía media botella de agua con él, pero él la cuidaba para que le durara lo más que fuera posible, y tuvo que beber su propia orina durante 3 días. La situación parecía desesperada, y Prosperi ya se había preparado para la muerte; hasta le escribió una nota de despedida a su esposa. Pero la muerte no tenía prisa por llegar, y el italiano se dio cuenta de que tenía que luchar por su vida. Entonces decidió abandonar la casa y siguió su camino.

Prosperi recordó el consejo que recibió una vez: si te pierdes, sigue las nubes que veas en el horizonte por la mañana. Así lo hizo. Al octavo día sucedió un milagro: vio un oasis. El viajero disfrutó del agua durante 6 horas antes de continuar su camino por el desierto. Al noveno día, Prosperi vio unas cabras y a una joven pastora y supo que tenía que haber personas cerca, lo que significaba que se había salvado. La joven lo llevó a un asentamiento de bereberes. Las mujeres locales alimentaron al hombre y fueron a buscar a la policía.

Ricky Megee: pasó 10 semanas en el desierto australiano, cazando ranas y saltamontes

El australiano Ricky Megee es llamado el Robinson Crusoe moderno. En enero de 2006, terminó en el desierto australiano y pasó allí 10 semanas, sin comida ni agua. Según sus propias palabras, todo sucedió después de que accedió a llevar a un extraño y perdió el conocimiento, cuando recobró los sentidos, estaba en una especie de hoyo. Según otra versión, su auto se había averiado.

Con una camiseta sobre la cabeza para protegerse del sol, el hombre se movía en una dirección aleatoria por las mañanas y por las noches, cuando el calor disminuía. Para salvarse de la deshidratación, bebió su propia orina. Al décimo día, Ricky llegó a un río. Sin embargo, en lugar de ir corriente abajo, caminó en la dirección opuesta. Al ver que no había gente en su camino, Ricky se construyó un refugio de piedras y ramas. Tuvo que comer sanguijuelas, ranas, hormigas y saltamontes. Comía las sanguijuelas crudas y secaba los saltamontes al sol. El hombre solo “cocinaba” a las ranas.

Como resultado de esta “dieta”, el australiano se volvió parecido a un esqueleto viviente. Reuniendo las fuerzas que le quedaban, decidió continuar su camino y pronto fue encontrado por un granjero que lo llevó a un hospital. Un tiempo después, Ricky Megee escribió un libro sobre sus aventuras. Por cierto, su auto nunca fue encontrado.

Ada Blackjack: durante varios meses sobrevivió sola en el Ártico, entre los osos polares

Ada Blackjack logró sobrevivir sola en el Ártico, donde estuvo peligrosamente cerca de los osos polares durante varios meses. Tenía 23 años cuando, en agosto de 1921, partió como costurera, junto a unos exploradores polares, en una expedición a la isla de Wrangel.

Se suponía que un barco con comida y cartas llegaría el verano siguiente, pero nunca apareció. En enero de 1923, tres exploradores polares fueron al continente en busca de ayuda, mientras que Ada y el cuarto explorador polar, que tenía problemas de salud, se quedaron. Ahora ella también tenía que cuidar a un enfermo, que descargaba su ira sobre ella. El explorador murió a principios de verano, y Ada se quedó sola. Ella ni siquiera tenía las fuerzas para enterrarlo.

Para que los osos polares no pudieran entrar a la vivienda, Ada bloqueó la puerta con unas cajas. Vivía en una despensa. La joven ponía trampas en las que caían los zorros, además de cazar pájaros. En su obligado cautiverio en el Ártico, llevó un diario, y hasta aprendió a tomar fotografías. El 19 de agosto de 1923 fue salvada por un barco que por fin llegó a la isla de Wrangel.

Juana María: pasó más de 18 años sola en una isla

La historia de Juana María, la última de la tribu india nicoleña, no fue menos difícil: tuvo que vivir sola en una isla vacía durante más de 18 años. Por cierto, era su isla nativa, San Nicolás, de donde en 1835 los estadounidenses decidieron sacar a todos los indios para llevarlos a la civilización. La “operación de rescate” no tuvo éxito: una vez en el continente, todos los aborígenes murieron sin haber sobrevivido durante siquiera un año. Sus organismos simplemente no estaban preparados para las enfermedades locales.

Juana María se quedó sola en su isla natal. Según algunos informes, fue olvidada, según otros, saltó del barco y nadó de regreso a la isla. Al principio vivía en una cueva, escondiéndose de los cazadores del “mundo civilizado”. Recogía huevos de aves y pescaba. Cuando los cazadores se fueron, Juana María se construyó un refugio de huesos de ballenas y pieles de focas. Así vivió hasta que en 1853 la descubrió un cazador de nutrias marinas.

La mujer recibió el nombre con el que entró en la historia después de su salvación. Curiosamente, a pesar de un aislamiento tan largo, la última de la tribu nicoleña conservó la claridad mental. Aunque solo podía comunicarse con su salvador mediante gestos: él no conocía el idioma en el que ella hablaba. El cazador la llevó a su casa en el continente, tratando de ayudarla. Pero después de 7 semanas de estar allí, la mujer murió de una disentería bacteriana, la misma enfermedad que se había llevado la vida de sus compañeros de tribu.

Tami Ashcraft: sobrevivió 40 días en un yate roto en el océano, tras escuchar la voz fantasmal de su novio

Tami Oldham Ashcraft es una estadounidense que pasó 40 días en un yate en medio del Océano Pacífico y logró sobrevivir. La historia sucedió en 1983 cuando la joven navegaba con su novio, Richard Sharp, en el yate “Hazana” desde Tahití a San Diego. Los enamorados, que iban a casarse, habían superado esta distancia más de una vez. Pero en esa oportunidad hubo un fuerte huracán. La nave se dio vuelta, el hombre literalmente fue arrancado de su chaleco salvavidas y la joven le golpeó con fuerza la cabeza y ​​se desmayó.

Recobró los sentidos recién al día siguiente. Tami se dio cuenta de que su prometido estaba muerto y que la radio y el motor estaban rotos. Además, no había mucha comida. Pasaron cerca de 2 días, y la joven decidió luchar por su vida. Puso toda la carga de un solo lado y usó la fuerza de olas, pudiendo dar vuelta el yate. Construyó una vela temporal con materiales que tenía a mano, ajustó el curso del yate con la ayuda de un sextante: una herramienta de medición de navegación. También logró hacer un recipiente para juntar el rocío y el agua de lluvia.

Tami se alimentó de los restos de suministros y de algunos peces que había logrado capturar. Según ella, la ayudó la voz fantasmal de su fallecido prometido. El yate “Hazana” entró en un puerto hawaiano 40 días después del desastre: el barco, desde luego, ya estaba considerado como hundido. Y la propia Tami, que había perdido 18 kg, más tarde pudo sobreponerse a una terrible depresión que había comenzado a atormentarla. Conoció a otro hombre, se casó con él y hasta encontró la fuerza para no dejar de navegar.

Poon Lim: vivió 133 días en el océano en una balsa, luchó con un tiburón e inventó muchos trucos para sobrevivir

Poon Lim (Pān Lián), es un marinero chino que estuvo en las aguas abiertas del océano incluso más tiempo que Tami: unos 133 días en una pequeña balsa. En 1942, navegaba a bordo del barco mercante británico, “Ben Lomond”, donde trabajaba como cocinero, desde la Ciudad del Cabo hacia América del Sur. Pero el barco fue atacado por un submarino alemán. Una vez en el agua, Poon Lim vio una balsa vacía que flotaba sola en el océano. Esa fue su salvación.

En la balsa había un suministro de agua fresca para unos 2 días, así como comida enlatada, leche condensada, chocolate. Para evitar la atrofia muscular, el marinero se ataba a la balsa con un delgado cable y nadaba en el mar. Aunque no podía hacer ese “ejercicio” durante mucho tiempo, porque podía atraer a los tiburones. Poon Lim recogía el agua de lluvia del techo de tela y pescaba. Él mismo hizo la caña de pescar: desmontó una linterna, sacó un resorte y lo torció en ganchos; un cable deshilachado se convirtió en la línea, y los restos de jamón de comida enlatada en el cebo.

Un vez atrapó una gaviota con una trampa que había hecho con una lata, algas y pescado seco. Y luego, usando a la gaviota como cebo, atrapó a un tiburón y lo arrastró arriba de la balsa. El marinero luchó contra el depredador marino con la ayuda de un cuchillo improvisado, que había hecho con un clavo. Cabe destacar que 2 barcos habían visto la balsa, pero no ayudaron al hombre. Finalmente, la balsa se acercó a la costa brasileña. El marinero fue llevado al hospital. Al final resultó que Poon Lim había salido prácticamente ileso: tenía quemaduras de sol en la piel y solo había perdido 9 kg.

Lisa Theris: pasó 28 días en el bosque sin habilidades de supervivencia

La estudiante de Alabama, Lisa Theris, pasó casi un mes sola en el bosque. Todo comenzó el 23 de julio de 2017: la joven estaba con dos de sus conocidos cuando decidieron robar un pabellón de caza. Lisa se escapó de ellos y se quedó completamente sola, sin agua, comida, ropa de abrigo y otras cosas necesarias.

La mujer de la ciudad de 25 años no tenía habilidades de orientación, y vagó por el bosque en círculos, incapaz de encontrar el camino. La joven ni siquiera tenía un conocimiento especial sobre lo que se podía y no se podía comer en los bosques de Alabama, por lo que comió lo que encontró bajo sus pies y que le parecía adecuado, como las bayas y los hongos. Bebía agua de un arroyo.

Durante ese tiempo, la joven perdió unos 23 kg. En algún momento, logró llegar a una carretera. Era un sitio bastante desierto, pero una mujer que pasaba accidentalmente la vio y se detuvo para ayudarla: Lisa estaba cubierta de picaduras de insectos, moretones y rasguños, y no tenía zapatos. La mujer llamó a la policía. La familia de Lisa se puso feliz al enterarse de que ella estaba viva.

¿Cómo crees que te comportarías tú en estas situaciones?

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