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Por qué la época del glamour y las compras está desapareciendo y qué la está reemplazando

El lema de nuestro tiempo es “Vive rápido, compra incluso más rápido”. En cada paso, nos encontramos ofertas tentadoras: rebajas, artículos nuevos, colecciones limitadas. Las marcas están tratando de vender tanto como sea posible y lo más rápido posible. Pero, inesperadamente, encuentran resistencia. Una sociedad acostumbrada a consumir incontrolablemente y, por lo tanto, considerada sin esperanza, comenzó a oponerse a la idea de las compras interminables. La simplificación total viene a reemplazar el consumismo: compras, alimentos, ropa e incluso objetivos de vida.

Genial.guru decidió averiguar cómo surgió la tendencia de la simplificación, cómo se manifestó y, al mismo tiempo, discutirla con nuestros lectores.

Los consumidores están cansados de comprar

La moda está penetrando rápidamente en todas las áreas de la economía y está ganando impulso cada año. Las marcas de ropa producen varias colecciones por temporada, los fabricantes de teléfonos inteligentes lanzan el “mejor modelo”, “el asesino del mejor modelo” y “el asesino del asesino del mejor modelo”; hay tantos modelos en cada segmento de precios que hace tiempo que dejamos de distinguirlos. Anteriormente, esperábamos un nuevo modelo revolucionario y hacíamos fila para comprarlo, pero hoy en día son populares las búsquedas como “¿Qué iPhone es relevante en 2019?”. Ya hay demasiados.

La cultura del consumismo se basa en el placer de las compras a corto plazo. La economía estimula: “No lo pienses, cómpralo, tíralo y compra uno nuevo”. Pero ya estamos cansados. Cansados de nuevos productos, de la publicidad y del cambio constante de la moda. La sociedad dejó de mantenerse al día. Y, a pesar de que la moda se ha vuelto masiva, todas las marcas tienen el mismo sello.

El 2018 y la primera mitad de 2019 fueron muy importantes en este tema: por primera vez, las ventas de teléfonos no están incrementando, sino disminuyendo. El mercado de smartphones no se ha recuperado después de una caída récord en 2018 y en el nuevo año continúa buscando su “fondo”. El mercado de automóviles, que antes era dinámico, también está fracasando; incluso, por primera vez en 20 años, los fabricantes chinos han experimentado un fuerte descenso.

Las marcas tienen que buscar nuevas formas y esquemas, cómo vender y mantenerse a flote. Muchos ofrecen productos en alquiler, otros invierten en la producción de productos de alta calidad más costosos para el uso a largo plazo, algunos se dirigen a los productos por suscripción. Todos, sin excepción, invierten en nuevos tipos de publicidad, porque los viejos han dejado de funcionar.

La credibilidad de la publicidad pronto llegará a su fin

No solo estamos cansados de comprar, sino también de escuchar que debemos comprar algo. Todos los días, la persona promedio ve de 4 a10 mil anuncios. No es de extrañar que todos estén hartos de la publicidad. Los estudios modernos muestran que, cada año, disminuye la credibilidad de la publicidad y el trabajo de los mercadólogos, y la generación de mileniales muestra niveles récord de resistencia.

Hoy en día, solo la publicidad honesta funciona. Las marcas se están uniendo a esta tendencia: cada vez hay menos “retoques” a las fotografías con Photoshop, apuestan por personas que formarán una buena imagen de la empresa, intentan hacer sus productos y servicios más “humanos”. Aquí funciona el principio “el hombre necesita al hombre”: las personas creen más en los comentarios reales que en las campañas de mercadotecnia.

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P.D. Ser tú misma es sexy. Esta chica no ha sido retocada.

La empresa Aerie rechazó la edición de fotografías de modelos. En sus anuncios posan chicas de todas las tallas, hermosas en su naturalidad.

Reflejo en la moda

La moda no es solo la ropa, sino el estado de ánimo de la sociedad. La tendencia a la simplificación se ha convertido en el estilo normcore (mezcla de las palabras “normal” y “hardcore”), cuya esencia es vestirse cómo sea, sin pensar demasiado al elegir la ropa y permitir un ligero descuido en el look. Es como si antes de salir de casa, te pusieras lo primero que tuviste a la mano.

El normcore se basa en torno a la comodidad, ya que permite no gastar mucho tiempo al elegir las prendas. Nació como una antimoda, pero se convirtió en una tendencia mayoritaria. Antes de la aparición de esta tendencia en la moda, muchas personas famosas usaban este estilo al vestirse: Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Nick Woodman, Keanu Reeves y Leonardo DiCaprio.

Las marcas de todos los tamaños han adoptado la idea del normcore y han comenzado a lanzar prendas de un solo color y corte simple. La popularidad del guardarropa básico está creciendo; cada vez más marcas incluyen en sus colecciones modelos fuera de tiempo y tendencias a la moda. Si anteriormente la moda nos exigía vestirnos en las últimas novedades, hoy en día se apuesta por las prendas que no pasan de moda y en la creación de una mayor cantidad de conjuntos con un mínimo de artículos.

El principio “menos es más” se incluye con seguridad en el tema del guardarropa. Sí, las últimas modas aún continúan lanzándose unas cuantas veces al año, pero ahora cada fabricante tiene una línea universal de productos de calidad, los cuales no salen por temporada, sino por unos cuantos años.

Consumo consciente

Todos llegan a la teoría del consumo consciente de diferentes maneras: uno quiere ahorrar dinero, el segundo no quiere llenar su casa de basura, el tercero está cansado de elegir ropa para ponerse por las mañanas y el cuarto sabe que hay toda una industria detrás de la producción de artículos simples para el hogar que consume muchos recursos.

¿Qué tan malo podría ser comprar una camiseta extra? El hecho es que su producción requiere 2 700 litros de agua (cantidad que una persona promedio consume en 900 días), y para hacer un par de jeans se necesitan 7 000 litros. Y esto sin tener en cuenta los residuos peligrosos y los productos químicos que se usan para teñir las telas. Estaría bien si usaras la prenda y no la botaras inmediatamente a la basura, como pasa con muchos artículos de moda "rápida", pero esto no siempre sucede: por ejemplo, en Hong Kong, se tiran 1 400 playeras por minuto.

El consumo consciente no propone renunciar a las compras, solo te pide que, antes de comprar, pienses en lo siguiente: "¿Realmente necesito esto?".

El consumo consciente tiene una forma extrema: el friganismo, una corriente que niega la filosofía del consumo. Los friganistas intentan participar lo menos posible en el sistema económico y prefieren el reciclaje: encuentran cosas e incluso alimentos en los botes de basura y en los vertederos.

A pesar de su naturaleza radical, el movimiento friganista está atrayendo la atención pública sobre cuántas cosas nuevas y productos frescos se están tiran.

Economía de intercambio

Otra forma de negativa de consumir es rechazar el consumo. La economía de compartir es considerada la economía del futuro. La sociedad activamente busca formas de aplicarla, reconsiderando la importancia de la propiedad: la acumulación de cosas y la riqueza no contada ya no son buenas. El alquiler y el intercambio han dejado de ser parte del pasado y se convierten en un atributo del futuro.

  • Los servicios estilo Airbnb permiten entregar en alquiler a corto plazo una vivienda para vacaciones o viajes de trabajo sin agencias inmobiliarias y hoteles.
  • Couchsurfing abre nuevas posibilidades para viajar y lo hace más accesible.
  • El uso compartido de vehículos adquiere popularidad no por día, sino por hora.
  • La Semana Mundial del Intercambio fue visitada por 100 millones de personas este año.
  • Las fiestas-swap (eventos para intercambiar ropa u otros artículos) entran a la moda, y muchas personas exitosas no compran, sino toman ropa de marca en alquiler.
  • Cada año aparecen más servicios compartidos: puedes alquilar un lugar para trabajar, un lugar para guardar cosas, estacionamiento e incluso un avión.

Redefinición del contenido: suscripción

El contenido también ha dejado de ser objetivo de posesión. Las personas cada vez almacenan menos en sus estanterías libros impresos, películas, música y juegos. En su lugar, utilizan las cuentas familiares activamente. Cada año crece la popularidad del contenido por suscripción, al igual que todo el negocio de suscripciones.

Hoy se puede suscribir a lo que sea: contenido, servicios, entregas de artículos e incluso comida. Esto nos libera de tomar decisiones complementarias, nos ahorra tiempo y, a menudo, dinero. El negocio de suscripciones se está ampliando y encontrando nuevos alcances.

Compra menos, vive más simple

El sharing (uso compartido de bienes y servicios) y el consumo consciente nos liberan las manos. Sin acumular cosas, sin estar vinculado a un solo lugar para vivir y costosos bienes, nos volvemos seres móviles, podemos trabajar desde cualquier parte del mundo. ¿Pero realmente tenemos que trabajar hasta sudar si la capacidad de alquilar algo deprecia el efecto de propiedad?

¿Cuál es el punto de gastar millones en una casa grande o en un auto genial, si alguien más puede alquilarlo, no por millones, sino por miles? Por un lado, no está claro quién es dueño y quién rentó, ambos poseen lo mismo. Así que el lema “¡Lo puedes todo!” ya no tiene el mismo efecto sobre nosotros, porque ahora tiene un significado diferente: “Puedes hacer más. Trabaja más y compra más”.

El rechazo a la posesión de bienes libera. Cuando no hay necesidad de dedicar toda tu vida a ganar dinero, puedes concentrarte en otra cosa: familia, descanso y experiencias. En lugar de la carrera por la eficiencia viene el minimalismo, la slow-life (del inglés “vida lenta”: un movimiento que se opone a la vanidad, la prisa, el estrés y la desaceleración del ritmo de la vida), el esencialismo.

Sara y Alex James son un claro ejemplo de una pareja moderna: ellos trabajan a distancia, y todas sus pertenencias las llevan en una furgoneta, en la cual viven y viajan.

¿A qué nos lleva esto?

La simplificación y la conciencia penetran en cada área de nuestras vidas. Ahora no es tan fácil persuadirnos con placeres rápidos, pensamos cada vez más en lo que realmente queremos y si necesitamos una centésima camiseta o un nuevo par de zapatos.

La tendencia a simplificar nos anima a pensar en nuestras decisiones y acciones. Cada vez más personas prefieren invertir no en objetos materiales, sino en su propia educación y en experiencias. Esta última se valora más que el modelo de teléfono inteligente más moderno.

Se habla poco sobre la simplificación y la conciencia, pero ya están cambiando el mundo. Si vemos la situación global, entonces nos esperan cambios:

  • De acuerdo con los pronósticos, para el 2025, el volumen de la economía compartida aumentará 20 veces y se establecerá en 335 mil millones USD.
  • El modelo “de negocio a cliente” está quedando obsoleto. En el nuevo esquema, cada nuevo comprador también puede ser un emprendedor.
  • No solo compartiremos valores materiales, sino también conocimiento, ayuda profesional y servicios.
  • La tendencia a la simplicidad borrará las marcadas fronteras entre las clases sociales. Será más difícil determinar a simple vista el nivel de ingresos de una persona.
  • Cambiarán las relaciones en la sociedad. Para abrir camino al sharing, tendremos que resolver el problema de la desconfianza, encontrar nuevas garantías de seguridad, aprender a buscar compromisos. La comunicación adquirirá un nuevo sentido.
  • El nuevo criterio podrá reducir los volúmenes de productos no vendidos, lo que beneficiará a la ecología. Por ejemplo, el servicio de foodsharing ya ha salvado cientos de toneladas de productos de ser tirados a los vertederos.

Sí, esto no ocurrirá mañana, pero si tratamos el consumo de manera consciente, entonces podremos hacer nuestra vida más fácil y el mundo mejor.

¿Tú también estás cansado de la publicidad, la moda y las compras?

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