8 Cosas que en el pasado eran cuestionadas y que nos hacen agradecer la época en que vivimos

El pantalón femenino, aunque es una prenda básica de vestir, llegó a considerarse inapropiado. Por algún tiempo, el tomate estuvo rodeado de falsos rumores y fue un alimento mal visto. Muchas de las costumbres y cosas que nos rodean no siempre han estado presentes, e incluso han llegado a ser cuestionadas.

Genial.guru exploró algunas de las actividades cotidianas que en el pasado no eran comunes y elaboró una lista con ellas.

1. Tatuarse era mal visto en el mundo de la moda

Podría decirse que la integración de los tatuajes en la cultura popular es reciente, aun cuando han estado presentes a lo largo de la historia. Antes de la década de los setenta, los tatuajes no tenían cabida en el mundo de la moda, pero fueron abriéndose camino en pasarelas y comerciales a través de la imagen de la persona rebelde, llegando a conquistar incluso las portadas de revistas especializadas.

A principios del nuevo milenio, con el apoyo de figuras como Britney Spears, fueron volviéndose un signo de “buen gusto” hasta convertirse en un medio de expresión comúnmente aceptado. Hoy día, desde los diseños temporales hasta los permanentes se mantienen como una imagen libre y artística del individuo.

2. Bañarse se consideraba poco saludable

Aunque actualmente bañarse, además de ser un gusto, es una medida de higiene personal, no siempre fue así. Se dice que en el siglo XVIII, las personas evitaban el uso del agua prefiriendo bañarse en seco, en gran parte porque existía la creencia de que era un elemento extraño y que la salud no dependía de él. También llegó a pensarse que mantener el cuerpo sucio servía para proteger la piel. En lugar de limpiar la suciedad, era preferible ocultarla con productos que blanquearan la epidermis, perfumes de limón o lavarse la cara con vinagre perfumado.

No fue sino hasta finales del siglo que ciertos hogares empezaron a equiparse con cuartos de baño. En aquel entonces también era un lugar de descanso, y podían recibirse amigos en la bañera, ya que se consideraba un sitio para la vida social.

3. Comer tomate era algo que muchos evitaban

Se dice que el uso de los tomates en comidas tuvo origen en México hace unos 2600 años, pero fue introducido en Europa en el siglo XVI, como una planta de adorno. Sin embargo, tenía una dudosa reputación al considerarse que era tóxica, según las palabras de estudiosos influyentes de la época. Además, llegó a pensarse que era la culpable del envenenamiento de personas pertenecientes a la aristocracia.

Un apodo para la fruta era la “manzana venenosa”. Pero detrás de los errados supuestos, lo que ocurría era que los europeos ricos usaban platos de peltre y, debido a la acidez de la plata, al colocarse el producto en esta vajilla, se lixiviaba el plomo del plato. De ahí la causa de envenenamiento que ocurrió en la época. Por suerte, luego se hicieron las conexiones reales y su consumo se extendió.

4. Vestir pantalón estaba restringido para las mujeres

En 1851 sucedieron las primeras reformas de vestimenta femenina con una prenda que tenía una falda hasta la rodilla sobre pantalones bombachos, pero la costumbre de que las mujeres usaran pantalones debió ver pasar el transcurso de casi un siglo más. Iconos femeninos como Katharine Hepburn (imagen a la izquierda) los llevaron a la cultura popular a través de la pantalla del cine, y con ello fomentaron una evolución de la ropa de mujer.

Hoy en día, se podría decir que continúa teniendo embajadoras de moda y del empoderamiento femenino, con actrices como Emma Watson, quien ha lucido la prenda con glamur incluso en la alfombra roja.

5. Comer palomitas de maíz en el cine estaba prohibido

Comer palomitas de maíz mientras vemos una película es otro de los hábitos actuales que no siempre lo fue. Se dice que antes los cines no querían tener nada que ver con el bocadillo, porque estaban tratando de mantener la majestuosidad del lugar con sus alfombras y tapetes. Además, querían atraer a una clientela intelectual.

Pero gracias a la llegada del sonido en 1927, la industria amplió su clientela, y luego de la gran depresión, las personas querían una diversión barata. Las palomitas de maíz llegaron así, como un lujo que la mayoría de la gente podía permitirse.

6. Andar en bicicleta se consideraba una actividad exclusiva de hombres

A principios del siglo XIX, las bicicletas que se fabricaban eran casi exclusivamente para hombres. Aunque comparativamente eran baratas, fáciles de usar y permitían que cualquier persona pudiese trasladarse a altas velocidades, se consideraba una actividad sospechosa especialmente para las mujeres de la clase alta que debían permanecer en su mayor parte en el interior del hogar.

Para que se considerara una actividad normal en las damas, hicieron falta muchas personas, como Tessie Reynolds (imagen a la izquierda), quien estableció un récord de ciclismo e incluso se atrevió a romper con los prejuicios de vestimenta femenina de la época. Por suerte, en la actualidad es una actividad común independientemente del género, haciendo que, por ejemplo, la ciclista profesional mexicana Antonieta Gaxiola (imagen a la derecha) pueda apostar por cumplir sus sueños en la disciplina deportiva.

7. Tomar café estuvo prohibido

Empezar la mañana con un café es una especie de ritual moderno para muchos, pero lo cierto es que en el pasado estuvo prohibido. Su característico sabor amargo hizo que se llegase a considerar como una bebida maligna y que se cuestionara su divulgación por el mundo. Afortunadamente, y a pesar de las controversias a su alrededor, rápidamente comenzó a formar parte de la actividad social en Europa y a desplazar las bebidas tomadas en el desayuno hasta convertirse en la opción predilecta de muchos.

8. El jazz y el tango fueron géneros musicales censurados

Aunque la música ha estado presente en la historia del mundo, algunos géneros han llegado a ser excluidos de la vida pública. Uno de ellos fue el jazz, que tras su prohibición llegó a convertirse en un “símbolo de libertad y mestizaje”. De igual forma, el tango llegó a ser rechazado e incluso prohibido por las clases altas de la sociedad.

¿Qué cosas hacían diferente tus padres o abuelos? ¿Te sorprendió algo de la lista?

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