10 Mitos sobre el “ballet” que los cineastas inventaron para sorprendernos y les creímos

Curiosidades
hace 1 año

La cultura popular ha dado lugar a muchas leyendas sobre la vida entre bambalinas de los artistas de ballet. Por ejemplo, que las bailarinas mantienen dietas muy estrictas. La trama de la película El cisne negro se basa completamente en el mito de la rivalidad feroz entre los bailarines. Sin embargo, la mayoría de estas historias son solo un invento.

En Genial.guru decidimos desmentir algunos mitos y averiguar qué historias sobre el ballet están lejos de ser verdad.

Mito 1. Todas las bailarinas mantienen dietas estrictas y casi pasan hambre

Las bailarinas son esbeltas. En este sentido, se cree que constantemente se mueren de hambre. Sin embargo, de ser así, no podrían ser resistentes, mantener su masa muscular y energía para bailar. Por lo tanto, su dieta es equilibrada e incluye los 3 componentes principales: grasas, proteínas y carbohidratos.

De este modo, las bailarinas comen carbohidratos complejos (cereales integrales, frutas), proteínas magras (pechuga de pavo, pescado) y grasas no saturadas (aceite de oliva, nueces). Además, pueden comer durante todo el día.

Para tener energía todo el día, suelen desayunar una gran cantidad de proteínas. Por ejemplo, huevos y un licuado proteico. La comida puede incluir verduras o ensaladas, pescado e incluso pollo frito. Para la cena, prefieren algo que recupere los músculos. Por ejemplo, fruta fresca.

Mito 2. Hay que dedicarse a esto desde temprana edad; de lo contrario, no habrá buenos resultados

No solo a los niños les ofrecen clases para principiantes, sino también a los adolescentes e incluso a los adultos. Otro detalle es que el cuerpo de los niños es mucho más flexible, y a la edad de 2 a 6 años los músculos todavía se están desarrollando. Por lo tanto, los movimientos que fueron aprendidos en este momento permanecerán en la memoria muscular durante mucho tiempo.

No obstante, esto solo significa que a los adultos se les dificulta un poco más que a los niños. Ha habido casos de bailarines famosos que llegaron al ballet a una edad más avanzada. Por ejemplo, Misty Copeland comenzó a estudiar a los 13 años, y Dwight Rhoden a los 17.

Mito 3. Los artistas de ballet entrenan constantemente, por eso no tienen tiempo para estudiar

El programa educativo de los bailarines es bastante específico y lleva un carácter especializado. Sin embargo, esto no significa que no tengan una formación superior. Estrellas mundiales de ballet tales como Maya Plisétskaya, Rudolf Nuréyev y otros egresaron de escuelas coreográficas superiores.

Además del entrenamiento físico, los bailarines también estudian asignaturas académicas relacionadas con su profesión. Por ejemplo, historia de la danza, la base del análisis de la danza, entre otras.

Existen instituciones de educación superior que ofrecen una formación clásica que incluye programas de danza. Aquí, los futuros bailarines estudian las artes y al final de sus estudios reciben una licenciatura o una maestría.

Mito 4. Los bailarines son enemigos y no pierden la oportunidad de hacer trampa

En cierta medida, el ballet se puede llamar un deporte. Es bien sabido que en el deporte realmente hay competencia. No obstante, los bailarines dicen que no suelen hacer maldades a sus colegas: no les ponen vidrio en las zapatillas y tampoco rompen los tutús.

El bailarín Hugo Marchand dijo que en la vida real, las personas del mundo del ballet son mucho más tranquilas de lo que se suele creer en la cultura popular. A su vez, los estudiantes de danza aseguran que siempre sienten la solidaridad por parte de sus colegas. De lo contrario, sería difícil, ya que te comunicas con las mismas personas todos los días y juntos pasan por agotadores entrenamientos.

Mito 5. Los bailarines no tienen tiempo libre, siempre están ensayando o actuando

Ensayo en el Teatro Bolshói.

La jornada laboral de los bailarines es casi la misma que la de todo el mundo. Comienza a las 10:00 y termina a las 18:00. Además, tienen recesos entre clases. En los días de espectáculos, el entrenamiento puede comenzar más tarde. Aunque es necesario dedicar de 3 a 4 horas para el ensayo.

Esta jornada la tienen por 6 días a la semana. Además de un día libre, los bailarines también tienen vacaciones, que normalmente duran unas 2 semanas al año.

Mito 6. Las bailarinas bailan de puntas

La expresión “de puntas” no refleja toda la esencia de la técnica de danza en zapatillas de ballet. Es verdad que el pie de la bailarina debería estar completamente extendido. Pero la punta de sus zapatillas está diseñada de modo que los dedos se coloquen en una especie de “cajita” aplanada. Esta forma les ayuda a los bailarines a pararse de punta.

Además, el ballet clásico se caracteriza por movimientos constantes hacia arriba y hacia abajo, por eso las bailarinas rara vez están de puntas durante mucho tiempo. Algunos artistas usan zapatos planos o incluso con tacones. Actualmente, las bailarinas pueden no usar zapatillas de ballet, sino punteras.

Mito 7. El ballet ha pasado de moda y es aburrido

El ballet moderno no consiste solo en los espectáculos El cascanuecesEl lago de los cisnes, basados en música clásica e interpretados con un tutú. Los creadores de estos eventos tratan de atraer al gran público.

Hay una gran variedad de historias para hacer espectáculos, y se está volviendo más común mezclar diferentes estilos de baile y usar tecnologías modernas, como proyecciones de fondo. Incluso los disfraces han cambiado, ya que a menudo los bailarines se ponen atuendos al estilo callejero. Por ejemplo, usan overoles y leggings.

Los géneros musicales también han ido más allá de lo clásico. Por ejemplo, ahora puedes ver un ballet de rock. Uno de estos espectáculos, cuya toma puedes ver en el collage de arriba a la derecha, estuvo dedicado a David Bowie y contó con la música de este popular músico.

Mito 8. El ballet es un entretenimiento para unos cuantos

Desde hace mucho tiempo, el ballet no solo es un espectáculo para personas de la alta sociedad. Ahora incluso no es necesario vestirte de manera adecuada, como antes. Los elencos también están tratando de ampliar su repertorio para atraer a personas de diferentes edades, culturas y clases socioeconómicas.

El Ballet Real de Birmingham, uno de los grupos de ballet más grandes del Reino Unido, incluso crea espectáculos para personas con discapacidades.

Mito 9. Las bailarinas tienen maquilladores

La mayoría de las bailarinas se maquillan por su cuenta. Por lo tanto, deben conocer todos los trucos que harán que sus labios y ojos se vean tan llamativos, para que el público los pueda ver incluso desde el balcón.

Por ejemplo, las bailarinas del Ballet de la Ciudad de Nueva York llegan 1 o 2 horas antes del espectáculo. Si bien tienen asistentes para hacerles peinado y maquillaje, se encargan de todo, desde hacerse el contorno del rostro hasta aplicarse largas pestañas postizas.

Mito 10. Todos los hombres en el ballet se parecen a las mujeres

Encuestas sociológicas arrojaron como resultado que los bailarines se enfrentan constantemente a prejuicios y burlas sobre su profesión. En la sociedad les dicen que son debiluchos y femeninos. Hasta hoy en día estos estereotipos siguen existiendo.

Sin embargo, la técnica de la danza masculina difiere mucho de la femenina. Es más atlética y centrada en los saltos. Asimismo, se requieren movimientos más masculinos y fuertes. No suelen manifestar la ligereza y la gracia inherentes a las mujeres.

Incluso algunos hombres famosos y muy fuertes se dedicaron a este tipo de arte. Por ejemplo, Arnold Schwarzenegger y Jean-Claude Van Damme tomaron clases de ballet.

¿En qué mitos mencionados anteriormente nunca creíste? ¿Cuáles te parecían verosímiles?

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