17 Mensajes de texto de padres que se comunican con sus hijos en el idioma del sarcasmo

Las suscripciones a plataformas de entretenimiento, el gimnasio, el café de la tarde, el supermercado... Todos estos son gastos cotidianos que sumamos sin pensar demasiado. Creemos tener el control de nuestras finanzas, pero ¿alguna vez te has detenido a calcular cuánto cuesta realmente un día de tu vida? Si no lo has hecho, será mejor que vayas asimilando la cruda realidad: tienes fugas de dinero que pasan desapercibidas. La buena noticia es que siempre hay formas de optimizar tus gastos y empezar a ahorrar para ese viaje soñado o el coche de lujo que tanto deseas. Aquí te mostramos 9 maneras en las que el dinero se escurre de tus manos y cómo evitarlas.
El tiempo es dinero: Esos momentos en los que no haces nada más que esperar, son una de las maneras más simples de perder dinero. ¿Cómo es esto posible? Estudios han demostrado que el tiempo perdido en congestión vehicular en EE. UU. genera pérdidas económicas millonarias cada año debido al aumento en costos de transporte y a que mientras esperan, las personas no pueden producir.
A esto también se le conoce como “El costo de la oportunidad”, que en pocas palabras, es el resultado de elegir una oportunidad sobre otra, perdiendo la ganancia potencial de otras alternativas. Esto aplica para cuando te quedas en un atasco de tránsito o en una fila, ya que estás eligiendo estar ahí sin hacer nada más que esperar, en vez de producir dinero. Esto también nos hace más propensos a gastar más dinero haciendo compras en línea, por ejemplo.
¿Qué hacer para minimizar los efectos de estas situaciones?
Sales con colegas del trabajo a un bar e invitas la primera ronda, vas a almorzar y dejas una generosa propina, en el cumpleaños de un amigo eliges un perfume costoso en lugar de un simple par de medias, y cuando llega la Navidad, endeudarte para comprar regalos a todos parece inevitable. Mantener la apariencia de que la tacañería no es uno de tus rasgos y que estás a la par del nivel financiero de tu círculo social puede ser importante para ti.
Sin embargo, esta es una de las fugas de dinero más comunes y, según estudios, también una de las principales causas de estrés para el 64 % de los adultos en Estados Unidos. Pero la realidad es que no eres lo que tienes ni lo que gastas. Usar más dinero del que deberías no te hace mejor persona. Aquí te dejamos algunos consejos para manejar esta situación de manera más inteligente:
Ese café de media tarde que compras casi todos los días, esa compra impulsiva cada vez que vas al centro comercial solo para usar el cajero automático, o esas monedas que dejas en la tienda porque crees que son insignificantes. Todo suma. Según estudios liderados por David Bench, si ahorraras durante un año el dinero que gastas en un cappuccino diario, podrías acumular aproximadamente 1450 euros, lo suficiente para unas vacaciones y si lo hicieses durante 15 años, podrías comprarte un coche nuevo.
Así como las hormigas encuentran su fuerza en la unión, los gastos hormiga son esas pequeñas compras cotidianas que, al final del mes, representan una suma considerable en tu presupuesto. En este caso, el problema no es el costo de cada gasto, sino su frecuencia. Por suerte, hay formas de controlarlo:
Los gastos fantasma son aquellos que existen y, a diferencia de los anteriores, no recibes ningún beneficio a cambio. Estos pueden ser pagos a suscripciones, seguros o servicios que no usas. También pueden ser esas tasas bancarias que no sabes que existen pero que mes a mes debitan dinero de tu cuenta, dándote tremendo susto. Para controlar o evitar la aparición de estos tenebrosos gastos puedes intentar lo siguiente:
A veces no basta con recortar gastos hormiga haciendo la compra del mes en el supermercado si algunos de esos productos terminan olvidados en el refrigerador hasta descomponerse, lo que, en otras palabras, es tirar dinero a la basura. De hecho, según la FAO, más de 1300 millones de toneladas de comida se desperdician cada año en todo el mundo.
Las cifras en términos económicos son alarmantes: la familia estadounidense promedio gasta alrededor de 1866 USD al año en alimentos que nunca llegan a ser consumidos. Con esto en mente, piensa en cuántas veces has tenido que desechar comida que compraste, pero nunca comiste. La buena noticia es que puedes evitarlo. Aquí te dejamos algunas estrategias para lograrlo:
Los pequeños pagos que haces cotidianamente casi sin darte cuenta, pero que, al final del mes, dejan tu cuenta en números rojos, esos son los gastos vampiro. Pueden parecer inofensivos: la cafetera y el cargador que nunca desconectas de la electricidad, la gota de agua que sigue saliendo del grifo del lavabo o esa tarjeta de crédito que ya no usas, pero que sigues pagando.
Sabemos que es frustrante cuando llegan las facturas del mes y ves que la cuenta del agua y de la electricidad subieron y que le estás pagando al banco solo por existir. De ahí la importancia de identificar y eliminar estos gastos. Te tenemos la estaca con la que podrás eliminar estos gastos vampíricos de tu vida:
Los descuentos pueden parecer una gran oportunidad para ahorrar dinero, pero muchas veces nos hacen gastar más de lo planeado y esto es gracias a los genios del mercadeo. Por ejemplo, cuando vemos un precio tachado junto a una “oferta especial”, nuestro cerebro asume que estamos ahorrando.
Aunque en realidad no sabemos cuál es el precio original, terminamos comprando más de lo que realmente queríamos solo para no “perder” la oferta. Sigue estos consejos para no caer tan fácilmente en las estrategias de marketing:
Estudios han demostrado que la nostalgia pueden representar un riesgo financiero. Cuando sentimos conexión con recuerdos emocionales, nuestro cerebro percibe una especie de “colchón psicológico” que nos hace sentir seguridad y protección, lo cual reduce el miedo a gastar.
Los expertos en marketing lo saben y por eso usan la nostalgia para vender: desde ediciones retro de productos hasta relanzamientos de películas y videojuegos clásicos. Nos hacen sentir que estamos recuperando un pedazo de nuestro pasado, cuando en realidad solo estamos justificando gastos impulsivos en cosas que quizá no necesitamos. ¿Cómo zafarnos de esta peligrosa estrategia de mercado?
Los pagos digitales ahorran tiempo, pero cuestan más dinero. Además de las comisiones que suele conllevar manejar dinero digital, investigaciones han demostrado que, si bien esta modalidad ha tenido una gran aceptación, también está generando más gastos. Las compras impulsivas se vuelven más frecuentes, ya que no hay una percepción inmediata de la pérdida de dinero, como ocurre al pagar en efectivo.
Pero no te culpes, las plataformas de pago también hacen más sencillo gastar en promociones, descuentos exclusivos y pagos a plazos, lo que incentiva a los usuarios a consumir más de lo que tenían pensado. Esta combinación de factores, sin la precaución necesaria, puede generar en algunas personas una menor conciencia financiera y un mayor endeudamiento. La buena noticia es que puedes hacer lo siguiente para disminuir el riesgo:
Así como gastas cuando esperas, también lo haces cuando te aburres. En este momento, eres más vulnerable a todos los estímulos que mencionamos en los puntos anteriores. Mientras estás sin oficio en el sofá, con tu dinero digital a tu entera disposición, miles de tiendas online en tus dispositivos y el deseo de gratificación instantánea susurrándote al oído, estás al borde de una o más compras. Todos hemos estado ahí.
Pero si quieres seguir teniendo la oportunidad de optar por un fondo de retiro o, sin irnos tan lejos, poder pagar ese teléfono o coche nuevo en el que no dejas de pensar, será mejor que respires profundo la próxima vez que el aburrimiento llegue a ti y le haga un guiño a tu billetera. Sigue estos consejos para evitar gastos por aburrimiento:
Desde los gastos hormiga, el aburrimiento, hasta el precio de la aceptación social, cada pequeña decisión financiera moldea nuestra estabilidad económica. Después de todo, tu dinero debería trabajar para ti, no escurrirse como agua entre tus dedos. La clave para alcanzar estabilidad financiera está en gastar con intención y asegurarte de que cada peso, dólar o euro que salga de tu bolsillo realmente sume valor a tu vida.