7 Problemas con el exceso de peso que no guardan relación alguna con la comida rápida y la pereza

Salud
hace 4 años

La dieta, el régimen, contar las calorías y las horas pasadas en máquinas del gimnasio. Probablemente conozcas esto por tu propia experiencia, pero los resultados nunca están a la altura de tus expectativas. No obstante, no te des por vencido en esa lucha por lograr una hermosa figura: existe una elevada posibilidad de que la causa de esos kilos de más sea más profunda de lo que pensabas.

Genial.guru preparó para ti una lista de esas posibles razones por las que te resulta difícil adelgazar y que sería bueno tomarlas de una vez por todas en serio.

1. Cambios hormonales

Durante toda la vida, el cuerpo femenino está en constante cambio: desde la pubertad, pasando por un embarazo, parto o la menopausia, todos estos procesos afectan al metabolismo y pueden causar problemas de exceso de peso. Es absolutamente natural, pero no es una cuestión agradable.

Paso 1. Aumenta gradualmente la cantidad y la intensidad de tu actividad física: unos cuantos ejercicios, que son más que suficientes para una chica joven, no siempre ayudan a mantenerse en forma a las mujeres mayores de 30, y sobre todo después de los 40. Cabe también aclarar que debe haber diversidad en la práctica deportiva: natación, yoga, fitness, juegos deportivos... En definitiva, la norma es la siguiente: cuanto mayor sea la edad, más movimientos deben realizarse.

Paso 2. No te olvides de consultar a los médicos. Los análisis y el asesoramiento profesional de especialistas son absolutamente necesarios para, al menos, saber a tiempo las posibles desviaciones que se producen durante alguno de tus cambios hormonales.

2. Pasión por la fruta

Uno puede pensar que no hay nada más saludable para el cuerpo que comer frutas. Sin embargo, aquí siempre encontraremos una trampa: a diferencia de las verduras, la fruta no es una comida ligera ni baja en calorías. Contiene una gran cantidad de azúcares (glucosa, fructosa, sacarosa) que, por supuesto, aumentan la cantidad de calorías consumidas. Así que, tal vez, la razón de tu exceso de peso radica en un consumo abundante de frutas.

Paso 1. Sustituye los dulces dañinos (pasteles, chocolate) por frutas; esto es saludable y sabroso. Simplemente, no te dejes llevar: una tira de plátanos o medio kilo de manzanas al día puede ser demasiado para tu cuerpo.

Paso 2. Recuerda que distintas frutas tienen un valor nutricional diferente. La menor cantidad de calorías se encuentra en las manzanas verdes, pomelos, granadas y piñas.

3. Problemas de salud

Una variedad de trastornos en el cuerpo pueden ser la causa de los problemas de sobrepeso. Desde un mal funcionamiento del tracto gastrointestinal, hasta un síndrome del ovario poliquístico, que puede causar que aumente el nivel de hormonas masculinas o una disfunción tiroidea, que se produce cuando encontramos muy pocas hormonas, o, por el contrario, demasiadas.

Paso 1. Reflexiona sobre los inconvenientes físicos que te molestan a diario además de pensar en esos kilos de más. Vigila tu cuerpo y prepara una lista de posibles síntomas alarmantes.

Paso 2. Dirígete a un especialista que analizará esos síntomas mucho mejor que Internet y comprenderá dónde está exactamente el problema. No te sometas al autodiagnóstico ni a tratamientos de aficionados.

4. Tomar medicinas

A menudo, la lista de efectos secundarios por tomar medicamentos es tan impresionante que muchos prefieren ignorarla por el bien de preservar sus propios nervios. Otros creen que los beneficios de los mismos, en cualquier caso, superan sus deficiencias hipotéticas. Sin embargo, los antidepresivos, anticonceptivos orales, antihistamínicos, antipsicóticos, esteroides y betabloqueadores recetados para tratar diversas enfermedades, entran en esa lista de medicamentos que, con frecuencia, provocan un aumento del peso.

Paso 1. No te irrites y estudia cuidadosamente la lista de efectos secundarios de cada medicamento nuevo antes de tomarlo. Observa tu estado después de iniciar un tratamiento.

Paso 2. Si sospechas que el medicamento no beneficia a tu figura, no dudes en ponerte en contacto con tu médico para pedirle otra alternativa diferente. La interrupción no autorizada o el cambio de un medicamento por otro puede perjudicarte mucho más de lo que crees.

5. Comer en exceso por motivos emocionales

A pesar de que este es más bien un proceso psicológico, afectará a tu forma física mucho más rápido de lo que te imaginas. La dependencia psico-emocional por la comida puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Recompensarte con comida por un trabajo duro.
  • La comida como forma de satisfacer necesidades que no están directamente relacionadas con la ingesta de alimentos (por ejemplo, el chocolate es un buen afrodisíaco).
  • La comida como antidepresivo: un sabor fuerte, rico (y a menudo artificial) nos aporta las emociones positivas necesarias.

Paso 1. Aprende a distinguir la "geografía" del hambre: ¿quién pide la comida, tu estómago o tu cabeza? Por norma, si tienes demasiadas ganas de algo especial, además en gran cantidad, desde luego, no se trata de la banal sensación de hambre.

Paso 2. Encuentra un sustituto adecuado para la comida. Un simple "no", dirigido a ti mismo no es suficiente: tarde o temprano, no aguantarás. Por eso, es importante entender lo siguiente: lo que realmente necesitas es tener un buen estado de ánimo y humor. Sal a pasear, disfruta de un baño caliente, dibuja o disfruta de unas películas. En general, cada vez que tengas ganas de "comerte" una mala experiencia, no te niegues a ti mismo disfrutar de un pasatiempo agradable.

6. Estrés

Por alguna razón, muchos no dudan en relacionar el estrés con las causas de la pérdida repentina de peso, olvidando que puede ocurrir justamente al revés. Con el estrés, el cuerpo comienza a producir cortisol, una hormona que aumenta el apetito. La naturaleza, sabia, en caso de un potencial peligro desencadena un mecanismo que nos obliga a abastecernos de calorías y de energía. Es cierto que los tiempos han cambiado, y el ver nuestro cuerpo con imperfecciones o tener problemas en el trabajo genera mayor estrés que esa necesidad de luchar por sobrevivir. Pero para el cuerpo, esta cuestión carece de explicación.

Paso 1. Aprende a relajarte y busca tus propias formas de alcanzar el nirvana: permítete un descanso diario y, al menos un poco, dedícate a aquello que realmente te tranquiliza.

Paso 2. Acude a un especialista. Tal vez, las verdaderas causas de tu estrés sean profundas y no podrás hacer frente a ellas tú solo por tu cuenta. Es hora de buscar ayuda de un psicólogo calificado.

7. Falta de sueño

Una gran variedad de estudios observa que existe una estrecha relación entre la obesidad y la falta de sueño. Así, según las estimaciones de la compañía estadounidense Mayo Clinic, las personas que duermen 6 horas al día o menos anualmente ganan, de media, cinco kilos más que aquellas que duermen un mínimo de siete horas. Como ves, ¡una hora de diferencia y obtendrás unos resultados espectaculares!

Paso 1. Revisa tus prioridades. Seguramente podrás encontrar una hora más al día para dormir si reduces el tiempo nocturno mirando Internet, tu teléfono, tirado en el sofá o viendo la televisión.

Paso 2. Sigue una rutina a rajatabla. Cuanto más tarde te acuestes a dormir, menos eficaz será tu sueño.

Ilustradora Alena Tsarkova para Genial.guru

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