15 Historias que demuestran que trabajar con el público requiere una barra libre de té de manzanilla

Estás en las tribunas de un campo de juego y tu equipo necesita de toda la suerte del mundo para lograr su objetivo. De pronto, el jugador estrella aparece, la pelota está frente a él y cuando se prepara a hacer realidad lo imposible, el tiempo se detiene. Todo sucede en cámara lenta y, si no estuvieras alentando a tu equipo, quizás te preguntarías qué está sucediendo. Pues Genial también se pregunta lo mismo y en este peculiar artículo nos aventuramos a descubrir cómo es que el mundo deja de girar por los atletas.
Era febrero de 1988 cuando Michael Jordan logró coronarse como maestro del baloncesto y del tiempo. En una ronda de clavadas, Michael se enfrentaba a Dominique Wilkins y necesitaba 49 puntos para obtener el título de la temporada. Fue entonces que se dirigió al otro extremo del campo, esperó unos segundos y luego inició una de las más grandes hazañas del baloncesto. Unos rápidos movimientos y un salto que lo suspendió en el aire por 0,9 segundos hicieron que encestara y obtuviera un puntaje perfecto. Pero quienes estuvieron ahí, afirman que aquellas veloces maniobras duraron mucho más que unos cuantos segundos.
Este fenómeno no solo es parte de los grandes juegos de la NBA. Muchas otras hazañas han logrado detener el mundo:
En hazañas deportivas, como las que hemos mencionado, las leyes del tiempo parecen alterarse. Usualmente, este fenómeno se describe como una sensación extraña en la que un segundo podría sentirse unas cuarenta veces más largo. Además, solo sucede cuando alguna situación clave o de intensas emociones se está desarrollando.
En los deportes, no tienes que ser necesariamente una leyenda para experimentar este tipo de eventos. El psicólogo Steve Taylor recopiló los testimonios de algunos deportistas que a menudo experimentan este fenómeno, lo que ayuda a comprender mejor las peculiaridades del mismo:
Algunos investigadores han deslizado la posibilidad de que solo sea una ilusión que surge al recordar aquellos momentos llenos de emoción, pero otros sugieren que podría haber mucho más detrás de este fenómeno.
Steve Taylor habla de un estado alterado de la conciencia. Básicamente, plantea que nuestra percepción del tiempo habitual está ligada a un estado normal de conciencia —el día a día—, pero cuando algo altera nuestra rutina de una manera radical, entonces la forma en la que percibimos el tiempo también cambia.
No obstante, si hablamos de deportes, quizás la situación cambia un poco. Aquí, Taylor agrega el elemento de la concentración. En ocasiones, cuando nos concentramos mucho en una tarea, libro o pasatiempo, el tiempo parece volar. Para los deportistas, estar concentrados en el juego es esencial, mucho más cuando es necesario lograr lo imposible para triunfar. Es ahí cuando posiblemente la concentración se vuelve mucho más intensa —por las emociones del juego—, lo que podría hacer que el mundo realmente gire más lento o se detenga.
Cuando Albert Einstein planteó la teoría de la relatividad, propuso algo llamado dilatación del tiempo. Es decir, el paso del tiempo en un marco determinado puede ir a una velocidad distinta a la de otro marco. Esto puede entenderse mejor si escuchamos la anécdota que ayudó a construir este concepto: en uno de sus viajes, Einstein observó una torre de reloj y se preguntó qué pasaría si el tranvía en el que se ubicaba de pronto alcanzaba la velocidad de la luz. Llegó a la conclusión de que, desde su perspectiva, posiblemente su reloj seguiría funcionando, pero como ahora viaja a la velocidad de la luz, a sus ojos el reloj de la torre se habría detenido en el tiempo.
Si nos basamos en estas conjeturas, entonces podríamos deducir que el tiempo no está compuesto por números constantes e inamovibles, sino que cambia dependiendo del marco en el que uno se encuentre —lo que podría apoyar algunas ideas que se han planteado para explicar la ralentización del tiempo.
Las investigaciones científicas sobre el fenómeno podrían dar más pistas sobre lo que realmente está ocurriendo cuando el tiempo se detiene en el campo de juego. En estos estudios, se analizaron atletas y conocidas figuras, y los resultados parecen demostrar que existen cosas fascinantes detrás de esos momentos en cámara lenta:
Pero, ¿qué sucede con aquellos que no están en el campo? Como hemos descubierto a lo largo de este artículo, las condiciones básicas para la ralentización del tiempo son situaciones intensas y altos niveles de concentración. Por ello, podría ser normal que un aficionado sienta que el tiempo se ha detenido cuando ve a uno de sus jugadores favoritos hacer una hazaña —y muchos tendrán esos momentos grabados en su memoria.
Sin embargo, una percepción alterada del tiempo no siempre está ligada a eventos deportivos. Diversas situaciones de la vida han hecho que varias personas reporten haber experimentado la famosa cámara lenta y, curiosamente, a pesar de la intensidad del hecho, muchos afirman que la sensación es parecida a la de los atletas: una calma inusual, sentidos refinados y la idea de que se es uno con el universo.
Sin duda, existen muchos fenómenos sin explicación en este universo, pero entre más avancen las investigaciones y más personas estén dispuestas a compartir sus experiencias, la respuesta estará más cerca. ¿Alguna vez te ha ocurrido algo similar? ¿Cuál crees que podría ser la razón de este inusual fenómeno? Comparte con Genial tus opiniones y resolvamos juntos los misterios del mundo.