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5 Usos que le puedes dar al bicarbonato de sodio para cuidar tu jardín

El bicarbonato de sodio es uno de esos grandes aliados del hogar: lo utilizamos para la limpieza, para desinfectar los alimentos y hasta con fines estéticos, pero también podemos usarlo para cuidar nuestro huerto o jardín.

En Genial.guru buscamos y encontramos datos útiles sobre cómo este mineral nos puede ayudar a proteger la salud de nuestras plantas, y aquí los compartimos contigo.

1. Combate los hongos de forma ecológica

Combinado con jabón, el bicarbonato de sodio te ayuda a prevenir la infestación de ciertos tipos de hongos que se alojan en plantas ornamentales, arbustos y árboles frutales. Basta con pulverizar la planta para frenar la propagación, pero ten en cuenta que, como es un compuesto natural, los efectos pueden tardar más en notarse. Otra recomendación: observa con atención la reacción de cada planta, porque el exceso de pulverización puede dañarla.

2. Disminuye la presencia de los molestos pulgones

Los pulgones son de esos animalitos que no queremos en nuestro jardín. A los pulgones les encanta comer los tallos tiernos de las plantas, y en ese proceso excretan una sustancia pegajosa y dulce que atrae a las hormigas y produce la aparición de un hongo negruzco que afecta el proceso de fotosíntesis. Mientras esto ocurre, los brotes nuevos se deforman y la planta pierde fuerza. Al pulverizar o fumigar el huerto o jardín con bicarbonato de sodio y jabón, es más probable que mantengamos a raya a estos insectos y nos evitemos el dolor de ver a nuestras plantas arruinadas.

3. Repele a las hormigas

Como ya hemos dicho, el bicarbonato de sodio combinado con jabón ayuda a mantener los pulgones a raya y a evitar la aparición de ciertos tipos de hongos. Si a este remedio le añadimos otros caldos minerales más fuertes, como el caldo visosa (agua con sulfato de cobre, sulfato de zinc, sulfato de magnesio, ácido bórico y cal hidratada) o bordeles (agua, sulfato de cobre y cal hidratada), podemos reducir también la presencia de hormigas, que ya no encontrarán mayor atractivo en invadir nuestro jardín o huerto porque no podrán hallar la anhelada melaza que producen los pulgones.

4. Sirve para medir la salud de la tierra

Los expertos saben que una tierra sana es aquella que no es ni muy ácida ni muy alcalina, porque cuanto más neutro sea el pH del suelo, más fuertes y libres de plagas crecerán las plantas.

Para saber qué tipo de suelo tiene tu huerto o jardín, haz lo siguiente:

  • Consigue repollo morado, pícalo y viértelo en agua destilada hirviendo.

  • Déjalo remojar 10 minutos y cuélalo. El agua violeta resultante es de pH neutro.

  • En dos tazas separadas, coloca un poco del agua del repollo: a una de las tazas le añades vinagre (el agua se pondrá rosa oscuro por la acidez) y, a la otra, bicarbonato de sodio (se pondrá azul o verde, por la alcalinidad). Estos son los colores de “control”.

  • En envases separados, coloca un poco del agua del repollo y una o dos cucharadas de la tierra que quieres probar. Espera 30 minutos.

Si el agua se pone rosa, el suelo es ácido. Si se pone azul o verde, es alcalino. Si se mantiene violeta, ¡tienes la tierra perfecta!

5. Ayuda a obtener una mejor composta

Ya sabes que un pH neutro es lo mejor para las plantas, así que ¡manos a la obra con tu compostera! Nútrela con todos los restos orgánicos de tu cocina, cartón, piedras molidas, huesos, restos de poda desmenuzados... Y asegúrate de mantenerla bien aireada. Recuerda cómo te explicamos, en el punto anterior, la manera de saber la condición de la tierra resultante, una herramienta que sin duda te servirá para empezar un jardín o huerto sano.

¿Sabes de algún otro uso del bicarbonato de sodio en el jardín? ¡Nos encantaría conocerlo!