10 Alimentos que tienen otras versiones que no necesariamente son más saludables

A la hora de alimentarnos, todos podemos hacerlo de diferentes maneras según nuestras necesidades, preferencias y limitaciones. Y para tanta diversidad de gustos, la industria alimentaria tiene una opción para todos al crear variantes de los productos originales. Los más osados incluso prefieren hacerlas en casa. Pero la gran pregunta es: ¿los artículos sucedáneos realmente contienen el mismo valor nutricional que los comunes? ¿Cuáles son buenos para la salud y cuáles es mejor evitar o consumir menos?

Genial.guru se propuso contestar estas preguntar para clarificar un poco los aciertos y mentiras sobre los alimentos de consumo diario y sus reversiones.

1. Chocolate

El chocolate puede ser un elixir para algunos y también algo desagradable para otros, pero la discusión importante no es esa, sino que la es identificar cuál es un chocolate verdadero y cuál no.

Reglamentariamente, el chocolate debe tener 18 % de manteca de cacao, pero según informa la nutricionista Beatriz Robles: “Hay muchos alimentos que no cumplen con los requisitos en cuanto a los porcentajes obligatorios de composición o incorporan ingredientes que no están permitidos en el chocolate y no puede considerarse como tal”. Es decir, en la composición de algunos chocolates, aunque tengan el aspecto y gusto tradicional, la manteca de cacao fue sustituida total o parcialmente por grasas vegetales, ya que son más baratas para la producción. De todas formas, los aceites que se utilizan no son perjudiciales para la salud.

2. Carne

La carne vegetal suele asemejarse demasiado a la convencional en cuanto a aspecto y sabor, pero está producida a base de legumbres o cereales como soja, trigo, guisantes, tofu, seitán, entre otros. Aun así, también contienen conservantes y colorantes que no siempre son de origen natural.

La diferencia entre ambas carnes es que la vegetal suele tener menos contenido de grasas saturadas, colesterol, calorías y, a menudo, también mayor cantidad de micronutrientes como el zinc, el calcio y el hierro que la carne común. La producción de esta opción también puede estar sujeta a menos riesgos biológicos causados por la contaminación o enfermedades, algo que suele suceder en la ganadería industrial.

3. Miel

La miel que compramos en los mercados no es realmente miel como tal, ya que es pasteurizada industrialmente para extender su vida útil. En ese proceso se eliminan nutrientes beneficiosos del producto. En cambio, la miel pura recién cosechada del panal solamente es filtrada para sacarle residuos innecesarios de las abejas y es envasada.

Estas diferencias no solo están en lo estético, sino también en su valor nutricional, ya que la pura tiene mayor cantidad de aminoácidos, minerales, enzimas y vitaminas buenos para la salud y que reducen el riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas. En cambio, la miel procesada puede contener menos antioxidantes, ya que se pierden en su industrialización, e incluso puede tener agregados de azúcar.

4. Queso

Los sustitutos del queso son productos no lácteos y de origen vegetal que reemplazan parcial o totalmente la grasa y proteína de leche que originalmente contiene este producto.

Una investigación en la que se creó un queso a base de semillas de sésamo arrojó el resultado de que 100 g del alimento contenían 20,91 g de hidratos de carbono, 9,25 g de proteínas, 21,8 g de lípidos y 100 mg de calcio, valores que cubren el 10 % del aporte dietético recomendado para un adulto de 19 a 50 años. Por lo tanto, este reemplazante del queso normal es saludable para la población que, por distintas razones, como intolerancia a la lactosa o veganismo, no puede consumir el común.

5. Mantequilla

Un gran sustituto de la mantequilla es la margarina, porque, según la dietóloga Katherine Zeratsky, la mantequilla está hecha de grasa animal y contiene gran cantidad de grasa saturada, mientras que la margarina tiene grasas del tipo poliinsaturadas y monoinsaturadas que ayudan a reducir el colesterol.

Aun así, no todas las margarinas son iguales, y algunas (especialmente las que son en barra) contienen grasas trans, o sea que aumentan el nivel de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades cardíacas. Sin embargo, el nivel es menor en las que vienen en formato más blando o líquido.

6. Huevos

Si existe un aliado tanto para la cocina dulce como salada es el huevo, y también tiene un sustituto que no proviene de las gallinas. Hay opciones caseras mayormente preparadas con harina de linaza o semilla de chía, pero en el mercado también hay opciones más refinadas con frijoles o leche de soja en polvo mezcladas con otros productos químicos.

Pero que los productos estén hechos con plantas no significa que sean más sanos, ya que son ultraprocesados. Además, según la nutricionista Sarah Garone, contienen menos proteínas y más cantidad de sodio que los huevos convencionales. Lo único positivo es que al no estar hechos de animales, no contienen colesterol, pero la profesional afirma que el que se encuentra presente en los huevos no es del tipo malo para la salud.

7. Sal

En los estantes del mercado o tiendas naturales podemos ver muchos productos que tienen la finalidad de sustituir a la sal sin renunciar a su función culinaria. La promesa del 0 % de sodio en sus empaques puede cumplirse, pero en realidad, lo que suelen hacer es intercambiar el cloruro de sodio por cloruro de potasio, lo que no la convierte en algo totalmente sano.

Según explica la dietóloga Maxine Smith: “Pueden ser una alternativa saludable para algunas personas porque el potasio es un mineral importante que ayuda a reducir la presión arterial. Pero los sustitutos de la sal pueden ser peligrosos cuando se padecen afecciones como enfermedad renal, enfermedad cardíaca, presión arterial alta, enfermedad hepática o diabetes”.

Pero para no renunciar a las comidas con sabor, recomienda que, en vez de condimentar con sal, lo hagas usando más hierbas, especias, condimentos y vinagres saborizados.

8. Cereales por avena

Un buen tazón de cereales por la mañana siempre es una buena opción, especialmente cuando queremos un desayuno rápido y solo tenemos que poner leche y el cereal de caja en un recipiente y listo. Pero aunque tengan un alto valor nutricional como proteínas, carbohidratos, grasa natural y fibras, no dejan de ser un producto procesado con azúcar, aditivos, colorantes y edulcorantes artificiales.

Un sucedáneo más sano es la avena, que también proporciona energía, proteínas y numerosas vitaminas, más calcio y hierro, elementos que son beneficiosos para el sistema inmune sin agregados de azúcar. Por lo tanto, ayuda a bajar los niveles del colesterol, y al no ser un alimento refinado, sus nutrientes no se pierden.

9. Azúcar

La vida solo es dulce con un poco de azúcar, pero es de público conocimiento que su consumo excesivo es malo. Sin embargo, para no renunciar al dulzor, existen sustitutos en forma de diferentes edulcorantes:

  • Edulcorantes artificiales: se encuentran en refrescos, dulces, postres, alimentos enlatados, lácteos y mermeladas. Ayudan a controlar el peso por su bajo contenido calórico y no son propensos a generar diabetes, ya que no elevan el nivel de azúcar en la sangre.
  • Edulcorantes naturales: son sustitutos del azúcar que se promocionan como opciones más saludables, como la miel, los jugos y la melaza. Pero en realidad no varían su contenido con el azúcar convencional, por lo que su consumo excesivo puede generar caries, aumento de peso y mala alimentación.

10. Leche

Uno de los productos de la dieta diaria que más versiones tiene es la leche. La proveniente de la vaca ya no es la única opción, pues existen variantes hechas de soja, almendras, coco, avena, arroz, entre muchas otras. Pero no todas son iguales, ya que difieren en cuanto a proteínas, carbohidratos y nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Por eso es importante elegir la adecuada para el fin que la necesitemos.

La que puede suplantar muy bien el alto porcentaje de proteínas, vitaminas y minerales que tiene la leche de vaca (y además tiene la mitad de calorías, grasas y carbohidratos) es la de soja, según cuenta la nutricionista Daisy Cole. También agrega: “Es una de las pocas fuentes vegetales de proteínas ’completas’ de alta calidad, ya que proporciona todos los aminoácidos esenciales. Estos son los que el cuerpo no puede producir y deben obtenerse de la dieta”.

¿Consumes productos alternativos? ¿Sabías de sus efectos en la salud? ¿Te gustaría tener una mejor dieta?

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