Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

17 Comidas típicas de España que forman parte de sus tradiciones

Si planeas pasar tus vacaciones en España, la mejor forma de conocer sus tradiciones es probando sus deliciosos platillos. Desde el norte hasta el sur del país, encontrarás una variada gastronomía tradicional que destaca por su riqueza de ingredientes y métodos de elaboración, reflejando la identidad cultural de determinada región en cada platillo.

Genial.guru recopiló imágenes de emblemáticas comidas típicas españolas junto con su origen y método de preparación, información ideal para los interesados en experimentar el sabor de la cocina del país.

1. Pulpo a la gallega, Galicia

Este popular platillo típico de Galicia surgió cuando los españoles descubrieron que el pimentón podía ser utilizado para conservar las carnes. Es así como se procedió a la caravana de los alimentos, donde los gallegos transportaban pulpos hacia la meseta y los cortaban en rodajas para sazonarlos con pimentón. El lugar más conocido para saborear este platillo es en Carballino, Orense, donde también se lo conoce como polbo a Feira.

El ingrediente principal es el pulpo, el cual se cuece en una olla con agua hirviendo. Se debe repetir el proceso tres veces para conservar la piel y ablandarlo. Luego se corta en rodajas sobre una tabla de madera y se le añade aceite de oliva, sal y pimentón dulce para condimentarlo. Aunque no es obligatorio, también se le pueden añadir patatas cocidas con piel o dientes de ajo.

2. Fabada asturiana, Asturias

La fabada asturiana se encuentra dentro de las diez recetas típicas de la cocina española. Sus ingredientes son alubias, chorizo, morcilla asturiana y cerdo. Actualmente es posible hallarla en los supermercados en forma enlatada, pero su preparación tradicional es lenta y puede llevar varias horas, dado que las alubias se cuecen lentamente hasta aumentar su tamaño. Al final se les añade el resto de ingredientes y se remueve todo con una cuchara.

Según algunos registros, la fabada asturiana era consumida en el siglo XVI, en Asturias, debido a que en esa región se cultivaban dichas legumbres. Pero recién en el siglo XIX se la presentó como una comida típica del país. Algunas variaciones de este platillo admiten las fabes con almejas, y, en ocasiones, es presentado en una gran pota (olla), la cual permite que los comensales se sirvan a gusto.

3. Quesada pasiega, Cantabria

Para los amantes de los postres, existe un platillo típico dulce originario de Cantabria que seguro amarán: la quesada pasiega. Este es muy popular en localidades como Vega de Pas, Selaya, Villacarriedo y Ontaneda. Sus ingredientes son leche de vaca cuajada, mantequilla, harina de trigo, huevos y azúcar. Para aromatizarlo se puede usar limón rallado y canela en polvo.

Para prepararlo se mezcla azúcar con mantequilla y se le añade leche, limón y canela. Una vez obtenida una masa homogénea, se añaden los huevos batidos y la harina. Se deposita en moldes y se cocina en el horno durante una hora a 180 °C hasta que la superficie se dore. Tiene la consistencia de un budín y se puede servir caliente o frío.

4. Bacalao al pil pil, País Vasco

Si mezclas bacalao con aceite de oliva, ajo y pimiento guindilla obtendrás balacao al pil pil, platillo proveniente del País Vasco. La preparación se realiza en una cazuela de barro y debe ser servida caliente. Según algunas fuentes, el nombre “pil pil” surgió debido al sonido del confitado del bacalao, el cual, al estallar, hace “pil”. Aunque también hay gente que asegura que es una palabra originaria del portugués.

La cocción del bacalao se realiza a una temperatura de 53-60 °C, junto con el aceite de oliva. Y, mientras se cocina, hay que mover la cazuela para que el aceite emulsione y genere una salsa de color dorado. Hoy en día existen máquinas que realizan dicho movimiento, facilitando así su producción.

5. Alcachofas con almejas, Navarra

Las alcachofas con almejas son uno de los platillos típicos de Navarra. Para prepararlo se deben limpiar las alcachofas y cocerlas con agua y sal a fuego fuerte. Una vez que hiervan, deben dejarse al menos 15 minutos y, pasado dicho tiempo, deben secarse y cortarse en dos. Luego de eso, se pica el ajo y se lo echa junto con el aceite a una cazuela ancha para freírlo. Una vez iniciado el proceso, se le añade la harina y vino blanco. Cuando se rompe el hervor, se colocan las alcachofas con cuidado y se dejan cocer durante dos minutos, para luego sumergir las almejas.

En algunas recetas se menciona que las alcachofas deben ser almacenadas en agua con limón luego de su limpieza para evitar que se oxiden. También es importante evitar las cocciones largas y que superen las altas temperaturas. De esa forma se conservará la textura delicada de las almejas. Y, para darle un toque de sabor, no olvides maridarlas con vino blanco.

6. Patatas a la riojana, La Rioja

Entre los platos típicos más característicos de La Rioja se encuentran las patatas a la riojana. Este guiso surgió cuando la patata fue introducida en España para alimentar a los jornaleros, quienes, a su vez, comenzaron a mezclarla con el chorizo riojano. Es muy común verla en los bares de la región, aunque también es posible hallar variantes del menú donde se añade carne de conejo, cerdo y cordero.

Sin embargo, el platillo tradicional se realiza mezclando las patatas guisadas con chorizo, cebolla, ajo y pimiento. También se le puede añadir pimientos choriceros, pimentón y laurel. Para un mejor resultado es recomendable que las papas se casquen, para que suelten la fécula y engorden la salsa.

7. Lechazo asado, Castilla y León

Al hablar de lechazo nos referimos a un cordero joven y cuya carne es muy popular en Castilla y León. Desde los tiempos del Imperio romano, el lechazo asado formaba parte de la cocina castellana y se ha extendido, especialmente, en la cultura pastoril de las comunidades de Valladolid, Sepúlveda, Palencia, entre otras.

Para cocinarlo, se coloca un cuarto de lechazo sazonado dentro de una cazuela de barro, untándolo con manteca y agua. Se mete al horno para cocerlo durante una hora a 180 °C. Durante la cocción, cuando pasen 30 minutos, debes darle la vuelta a la carne y pincharla con un tenedor para ver si está tierna. Aunque este platillo cuenta con pocos ingredientes, lo difícil es conseguir que quede en su punto exacto.

8. Pisto manchego, Castilla-La Mancha

Elaborado con productos de la huerta como el tomate o el pimiento, este plato proviene de los campesinos manchegos que lo preparaban con sus propias cosechas y que, dependiendo de la región, podían añadirle más ingredientes como el calabacín o la berenjena. En ciertos lugares de La Mancha se le agrega ajo con comino y lomo de cerdo cortado en trocitos, logrando así una comida bien completa.

Para preparar el pisto manchego se cortan todas las verduras y se ponchan en una sartén con aceite de oliva. Se puede servir frío o caliente, acompañado de un huevo o alguna longaniza en una cazuela de barro. Por lo general, es más común consumirlo en verano que en invierno, debido a sus ingredientes estacionarios.

9. Ternasco de Aragón, Aragón

Entre los platillos tradicionales más representativos de Aragón se encuentra el ternasco. El mismo consiste en la carne de un cordero joven. Una de sus principales características es que se puede variar de cortes y admite diferentes tipos de preparación, desde el clásico asado hasta el guisado al chilindrón.

La carne de cordero ha sido un símbolo emblemático de la cocina aragonesa a lo largo de la historia. Actualmente, su preparación habitual es asado, donde la carne es marinada en vino tinto durante toda la noche.

10. Crema catalana, Cataluña

Otra opción de postre que puedes probar es la crema catalana, el cual es considerado uno de los platillos dulces más antiguos que existen según registros históricos hallados en el siglo XIV. Actualmente es consumida en todo el país, aunque cada 19 de marzo se populariza su venta por el Día de San José, por lo cual es considerado un postre de fiestas.

Sus ingredientes son yema de huevo, harina, azúcar y leche. Para prepararlo, se mezcla todo y se cuece dentro de una cazuela de barro al fuego hasta lograr una masa bien espesa. Para aromatizarlo, se usa piel de limón o naranja y canela.

11. Cocido madrileño, Madrid

Si viajas a Madrid, no puedes olvidarte de probar el cocido madrileño. Este platillo típico está compuesto por un guiso de garbanzos, verduras, carnes y tocino. En el pasado era consumido por las personas de clase baja, hasta que fue incluido en el menú de restaurantes para formar parte de la dieta de los burgueses.

Para prepararlo, hay que separar los ingredientes ya cocidos en tres vuelcos. En el primero se coloca el caldo, en el segundo se añaden los garbanzos junto con las verduras, mientras que en el tercero se colocan las carnes. Actualmente, muchos establecimientos lo redujeron a dos vuelcos, donde en el primero se coloca la sopa, y en el segundo, las verduras y carnes.

12. Paella valenciana, Comunidad Valenciana

De todos los platillos tradicionales mencionados en esta lista, la paella es el más popular de todos debido a su fama internacional. Se originó en la Comunidad Valenciana, y está compuesto por arroz y otros ingredientes cocidos en una sartén. Su fama radica en las diferentes variaciones que existen, por lo cual podemos mencionar la paella marinera, la mixta y la de montaña.

Aunque la paella valenciana es motivo de discusión por los tipos de ingredientes que llevaba originalmente, se piensa que surgió cuando el arroz fue importado al país desde Asia. Sin embargo, la Consejería de Agricultura y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia establecieron los diez ingredientes básicos para preparar este platillo: pollo, conejo, judía verde, tomate, garrofón, aceite de oliva, arroz, azafrán, agua y sal.

13. Migas extremeñas, Extremadura

En Extremadura podrás probar las migas extremeñas, las cuales se realizan a base de gramos de pan, ajo, panceta de cerdo, pimiento rojo, aceite de oliva y sal. Un día antes se debe cortar el pan en rodajas finas y remojarlo con agua y sal en un colador de metal. Después de eso, debe cubrirse todo con un paño húmedo y dejarlo reposar hasta el día siguiente.

Al momento del consumo, se fríe la panceta dentro de una olla y se le añade el ajo. Una vez que esté bien dorada, se la extrae con una espumadera y se la escurre para sacar el exceso de aceite. Más adelante se trocea el pimiento rojo en tiras para freírlo. Una vez retirado del fuego, se pica el pan y se coloca sobre el aceite utilizado, añadiéndole los ajos, la panceta y el pimiento rojo. La preparación debe ser removida constantemente.

14. Gazpacho andaluz, Andalucía

Esta sopa fría cuenta con orígenes antiguos, aunque no se sabe bien en qué siglo surgió. Su receta fue variando con el paso del tiempo, debido a las diversas importaciones de productos de otros continentes en épocas de conquistas. Es así como los ingredientes básicos del gazpacho andaluz pasaron a ser el pan, el vinagre y el aceite. También se le suelen añadir almendras y piñones.

Hoy en día, el gazpacho incluye tomates, pepinos, ajo y cebolla. También están los que incluyen huevo duro. Lo que sí es cierto es que, como platillo típico tradicional, se presta a variar de ingredientes, pero siempre manteniendo la costumbre de servirlo en cazuela de barro para mantener su frescura.

15. Caldero del Mar Menor, Murcia

En la tradición de Murcia, el caldero del Mar Menor se preparaba en una olla de fundición, la cual era colgada en una estructura de tres cañas anudadas en la parte superior y situada sobre el fuego. Para el caldo, los pescadores utilizaban varios tipos de pescados. Generalmente se sirve separando el arroz del pescado, aunque algunas variantes admiten mezclar arroz con mújol, dorado y gallina.

Este platillo tradicional cuenta con varias etapas de preparación y, por lo general, se le añaden otros ingredientes como ajo, perejil, tomate y sal. Actualmente es uno de los platos más demandados en los restaurantes de Santiago de la Ribera, Cartagena, Cabo de Palos, San Pedro del Pinatar y Los Alcázares.

16. Sobrasada, Islas Baleares

La sobrasada surgió durante el siglo XVI, cuando se buscaban métodos de conservación de alimentos por largas temporadas. En aquel entonces se utilizaba la técnica del salado para embutir la carne picada de cerdo. Con el tiempo, se introdujo el pimentón para que pudiese adquirir un tono rojizo, añadiéndole también pimienta negra y sal.

En la cocina tradicional española, la sobrasada se utiliza para untarla sobre el pan tostado, aunque también se lo incluye en diversas recetas mallorquinas. Se puede consumir crudo o cocinado, y, debido a las técnicas de conservación perfeccionadas con el tiempo, puede durar por varios años si se lo almacena en un lugar seco.

17. Papas arrugadas, Islas Canarias

Y no podían faltar las papas arrugadas oriundas de las Islas Canarias. Este sencillo plato típico del pueblo canario se caracteriza por el uso de la papa bonita, la cual es hervida sin pelar y condimentada con sal marina. Antiguamente se la cocinaba con agua de mar, y se puede consumir con pescado o carne vacuna.

En 2016 fue declarada como una maravilla gastronómica de España en un concurso celebrado por la Allianz Global Assistance mediante voto popular por Internet. De esa forma, se convirtió en un símbolo gastronómico cultural del archipiélago, y puede ser consumido en cualquier establecimiento.

¿Conoces algún otro platillo típico de España? ¿Cuál de estas comidas te resultó más apetitosa? Cuéntanos en los comentarios.