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20+ Trucos geniales que aprendí en un costoso curso de cocina

Me gusta mucho cocinar y, aunque nunca he tenido la intención de ser una cocinera profesional, realmente quería aprender a preparar deliciosas y hermosas comidas, expandir mi arsenal culinario y aprender algunos trucos geniales de verdaderos maestros del cuchillo y la sartén. Leía libros, miraba videos de chefs famosos y, al final, terminé tomando costosos cursos de cocina.

¿Cuáles son los beneficios de los diversos talleres y clases de cocina? El hecho de que allí no solo te enseñen a cocinar ciertos alimentos o platos, sino que también te muestren cientos de trucos. Ahora puedo contarles a los lectores de Genial.guru un montón de secretos que aprendí durante las clases. Y al final revelaré el secreto de una cena con amigos exitosa.

  • Hacer un desayuno perezoso y saludable no solo es posible con avena. Si dejas un vaso de granos de trigo sarraceno lleno de dos vasos de agua por la noche, el trigo sarraceno se hinchará y se volverá comestible, incluso crudo. Solo queda agregar leche, bayas o nueces, canela, cardamomo, en general, todo lo que te guste.

  • El costoso vinagre de vino es fácil de hacer en casa a partir de los restos de un vino no consumido. Es suficiente verter alcohol en un frasco de boca ancha, taparlo con una gasa y dejarlo durante aproximadamente un mes a temperatura ambiente. El vinagre más delicioso que he hecho fue de jerez.

  • Si quieres hacer tus propios aceites aromáticos con hierbas frescas, antes de poner las hierbas en la botellita, remójalas durante varias horas en vinagre. Así, en ellas no quedarán bacterias y no se pudrirán con el tiempo.

  • Si necesitas un poco de cáscara de limón, pero no tienes planes especiales para el limón en sí, prepara un curd, una crema suave con jugo de limón, que es buena como complemento para tostadas, panqueques y tortitas, y como relleno para horneados.

  • Para que los buñuelos de requesón sean esponjosos, solo hay que frotar el requesón a través de un tamiz fino. Si deseas pasar a un nuevo nivel, reemplaza la harina de trigo por la de arroz para que los buñuelos de requesón mantengan una mejor forma, sean menos calóricos y obtengan una deliciosa corteza dorada.

  • Para que la carne en los ravioles sea jugosa, pon un poco de caldo picado y gelificado sobre la carne picada antes de armarlos. Esta es una costumbre de la cocina japonesa, por lo que funciona perfectamente no solo con nuestros ravioles, sino también con todas sus variedades orientales.

  • Uno de los mayores descubrimientos para mí fue la revelación de que no debes comenzar a cocinar carne para caldo en agua fría. El hecho es que los jugos de la carne pasarán al líquido cuando hierva (después de todo, es proteína animal) y flotarán en la superficie como una espuma poco apetitosa. Se obtiene un caldo transparente y saludable cuando la carne se coloca en agua a una temperatura de aproximadamente 60 °C, es decir, cuando en el líquido aparecen las primeras burbujas pequeñas.

  • Para empanizar carne, no solo sirven las migas de pan, sino también la avena, la sémola de maíz y las papitas. Es necesario triturar estos ingredientes antes de usarlos, pero no convertirlos en polvo.

  • Si planeas preparar pescado, carne o pollo, deja que las piezas cortadas descansen un poco para que las migajas se adhieran mejor a ellas. Luego, espera un poco más antes de comenzar a freír para que el recubrimiento se agarre bien.

  • Se obtienen albóndigas de pollo jugosas y dietéticas si reemplazas parte de la carne picada con buen requesón. No se agregan migas de pan a tales albóndigas.

  • Para no tener que quitar la ralladura de cítricos pegada de un rallador fino, coloca papel film encima y solo después de eso comienza a rallar. Cuando hayas terminado, simplemente retira el papel film y la cáscara sobrante. Además, este truco se puede usar cuando necesitas rallar queso.

  • El papel film ayuda a almacenar alimentos, pero a veces se arruga y se pega a las manos. Es suficiente mantener el rollo en el refrigerador para que este problema ya no te moleste.

  • Si necesitas medir productos pegajosos (miel, jarabe, mantequilla de maní), espolvorea una cuchara o una copa de medición con aceite vegetal. Así, todo lo pegajoso se suelta más rápido, el consumo del producto será menor y el lavado también será más fácil.

  • Para hacer unas albóndigas parejas, gorditas, pero sin una joroba en el centro, haz una pequeña abolladura en el medio con el dedo antes de ponerlas en la parrilla, el horno o la sartén.

  • Al sazonar un plato, no hay que usar cucharas, y mucho menos saleros y pimenteros, sino simplemente los dedos. Y debes mantener la mano bien alto sobre el plato, no para verse bien, sino para evitar que haya muchas especias en un lugar y pocas en otro.

  • Siempre hay que girar los mangos de las sartenes y ollas hacia un lado de la estufa, para no volcarlas accidentalmente durante la cocción y ensuciarse o, lo que es peor, quemarse con los alimentos calientes.

  • Al sazonar las hojas verdes de una ensalada, primero hay que ponerles sal y después agregar el aderezo. La sal extrae los aromas. Vierte el aderezo a los lados del tazón, y no en el centro, así tendrás vegetales brillantes por el aceite y no flotando en él.

  • Un análogo del costoso queso mascarpone, indispensable en muchos postres, se puede preparar fácilmente en casa con crema de leche grasa y jugo de limón. Es suficiente con acidificar la crema de leche, calentarla, pero sin hervir, y luego colarla y enfriarla.

  • La cebada perlada común y corriente puede convertirse en la base de una serie de platos llamados orzotto o perlotto. Se preparan según la tecnología del famoso risotto, pero en lugar de arroz se usa ese cereal.

  • La canela no solo se puede usar en postres. Con ella se puede guisar carne de res, cerdo y pollo, agregarla a la carne picada o usar la especia en un adobo de carne marinada. Les da a los platos un sabor ligeramente dulce, especialmente apropiado en la cocina china.

  • Para hacer una espuma de café espesa en casa sin mucho esfuerzo, toma leche entera y, después de batirla con el método que quieras, colócala de 10 a 15 segundos en el microondas. Gracias a este procedimiento, la espuma será más densa y esponjosa y no se asentará durante mucho tiempo. Yo pongo la leche en un jarrito porque así es más cómodo verterla en tazas. En el microondas, la caliento en un vaso de vidrio. Pero incluso la espuma vertida varias veces de un recipiente a otro no pierde volumen.

  • Para mantener afiladas las cuchillas de una licuadora o un molinillo de café, es suficiente con moler un poco de sal gruesa con ellos una vez al mes. La sal molida se puede usar para cocinar.

  • ¿Quieres tortitas esponjosos? La receta de la masa es importante, por supuesto, pero serán ideales si colocas en la sartén moldes de hierro para cortar galletas o anillos para hacer huevos fritos individuales.

  • Para que los champiñones queden dorados, comienza a freírlos en una sartén seca. Cuando el líquido de los hongos se evapora, agrega la manteca o el aceite. La sal se debe agregar al final.

  • Los huevos escalfados ideales se obtienen sin ningún problema si rompes el huevo en un colador pequeño, drenas la parte muy líquida de la clara y luego viertes cuidadosamente el huevo en agua acidificada hirviendo.

  • No solo la parte blanca del puerro es comestible, sino también la parte verde de arriba. Va perfectamente con huevos revueltos y guisos, pasteles, ensaladas, reemplazando la cebolla de verdeo. Y la parte del puerro con raíces se puede colocar en un vaso o frasco de vidrio con una pequeña cantidad de agua, dejarlo en un alféizar al que le dé el sol, y comenzará a crecer nuevamente (lo mismo puede hacerse con cebolla de verdeo, apio y lechuga).

  • A menudo, solo un paso separa el plato casero de la obra maestra de un chef: la forma de servir. La manera más fácil es servir los platos principales en platos anchos de un solo color (blanco, negro, azul), sin hacer una montaña con la comida y sin distribuirla hasta los bordes, sino tratando de colocarla en el centro de manera uniforme, y solo después poner uno o dos ingredientes coloridos encima.

Bono

Hay un secreto para un buen almuerzo o cena con amigos. Suena así: “Algo viejo, algo nuevo, algo comprado y algo de ayer”. Es decir, como plato principal, elige algo que ya has cocinado más de una vez; algo con lo que no habrá problemas ni inconvenientes. Para un refrigerio, como guarnición o postre, puedes servir algo nuevo, que nunca les hayas cocinado a tus invitados antes. No hay nada de malo en poner algo comprado sobre la mesa. Puede ser un pastel o dulces de una pastelería conocida, variación de quesos o bocadillos con caviar. Y por último, para no trabajar demasiado en la cocina, elige un plato que puedas cocinar con anticipación y no necesariamente hasta que esté listo; si solo necesitas ponerlo un rato en el horno antes de servir, genial. Después de haber armado el menú de esta manera, tendrás tiempo para hacer todo, todo te saldrá bien y pasarás el tiempo con los invitados en lugar de estar toda la noche en la cocina.

¿Alguna vez has asistido a clases o talleres de cocina? ¿Tienes algunos secretos propios que dejarían con la boca abierta a los chefs famosos?