7 Leches vegetales que puedes preparar en casa

Las leches vegetales han acompañado a la humanidad desde tiempos tan lejanos como la Antigua Grecia, y su uso estaba extendido por todos los rincones del mundo. Actualmente están disponibles en el mercado igual que la leche animal, pero la mejor forma de consumirlas es preparándolas en casa.

Genial.guru quiere compartir contigo cuáles son las 7 leches vegetales que pueden sustituir a los lácteos tradicionales y cómo hacerlas en tu propia cocina.

1. Leche de soja

Esta es la más conocida de las leches vegetales, y una opción ideal para aquellas personas que presentan intolerancia a los lácteos animales. Entre los múltiples beneficios de su consumo podemos encontrar:

  • La soja es una proteína completa con bajos niveles de grasa.
  • Disminuye los niveles de colesterol hasta en un 20 %, favoreciendo la salud circulatoria y cardíaca al reducir el colesterol “malo” y los triglicéridos.
  • Aporta calcio, ayudando a prevenir la osteoporosis.
  • El potasio que brinda tiene un efecto diurético.
  • Al ser rica en isoflavonas, puede reducir las molestias de la menopausia. Algunos estudios inclusive asocian la leche de soja con la prevención del agrandamiento de próstata.

Cómo prepararla:

Necesitarás 250 gramos de soja, 800 ml de agua, un lienzo permeable, un colador y un recipiente.

  • Remoja los granos de soja en agua entre 8 y 12 horas, cambiando el líquido cada 4 horas.
  • Sácalos y rompe la cáscara de los granos lo más que puedas con tus manos.
  • Pasa los granos por un colador y separa los residuos que encuentres.
  • Calienta los granos en un microondas o en el horno por 5 minutos. Esto eliminará el sabor amargo que produce una de las enzimas de la soja.
  • Pon en una licuadora 100 ml de agua y los granos, y licúa hasta que obtengas un puré. Este debe tener una consistencia media, por lo que puedes ir agregando agua a medida que creas conveniente, siempre y cuando no quede demasiado líquido.
  • Coloca el licuado en una olla con 700 ml de agua y déjalo hervir.
  • Disminuye el fuego, retira la espuma y revuelve de 20 a 25 minutos (puedes agregar miel, azúcar o vainilla al gusto durante esta etapa).
  • Coloca el lienzo permeable sobre el colador y luego por todo eso en un recipiente. Pasa el preparado de soja y agua por el lienzo, removiendo para que el líquido se filtre.
  • Una vez que solo quede el puré de soja, exprime el lienzo para extraer la mayor cantidad de leche posible.
  • Deja enfriar y luego almacena en el refrigerador.

2. Leche de almendras

Si eres alérgico a la soja, otra alternativa conocida a las leches animales es la de almendras. Esta mejora nuestra salud de muchas maneras:

  • Es baja en calorías, ya que contiene solo unas 30 por taza.
  • Tiene un alto valor nutricional y es de fácil digestión.
  • Presenta gran cantidad de proteínas, vitaminas y minerales, así como fibra soluble beneficiosa para el organismo.
  • El potasio que aporta la hace ideal para tratar cuadros de diarrea y vómitos.
  • Es muy beneficiosa para mujeres embarazadas y lactantes.
  • Fortalece las uñas y el cabello.
  • Mejora la apariencia y la salud de la piel.
  • Disminuye los niveles de colesterol y de glucemia.
  • Tiene un agradable sabor a nuez.

Cómo prepararla:

Necesitarás 300 gramos de almendras, 1,7 litros de agua y una tela de algodón.

  • Deja las almendras en remojo en un litro de agua toda la noche.
  • Enjuágalas y escúrrelas muy bien.
  • Ponlas en una licuadora con 700 ml de agua.
  • Cuela esta bebida con la tela de algodón, asegurándote de separar el líquido de los restos de almendras.
  • Colócale canela o vainilla al gusto.
  • Guárdala en un recipiente de vidrio y déjala enfriar. Luego guárdala en el refrigerador.

3. Leche de sésamo

El sésamo es una de las semillas más alimenticias, y su particular sabor le dará un toque exótico a las comidas con las que acompañes esta leche especial que no solo es deliciosa, sino muy nutritiva también:

  • Tiene un alto contenido de lecitina y grasas insaturadas, lo que ayuda a disminuir el “colesterol malo” en el organismo.
  • Es rica en calcio.
  • Es antiinflamatoria.
  • Es rica en cobre, con efectos positivos contra el asma, la presión arterial alta, la migraña y los dolores de la artritis reumatoide.
  • Regula la función intestinal y ayuda a paliar enfermedades digestivas.
  • Ayuda a frenar la absorción de colesterol.

Cómo prepararla:

Necesitarás 250 gramos de semillas de sésamo, agua y un colador.

  • Deja las semillas remojando entre 8 y 12 horas.
  • Retíralas y licúalas con 700 ml de agua fresca. Mide la consistencia y agrega más líquido de ser necesario.
  • Cuela esta mezcla. La pasta sobrante puede servirte para preparar otros platos. ¡Aprovéchala!
  • Sírvela en una botella de vidrio y almacénala en el refrigerador.

4. Leche de arroz

A diferencia de otras leches a base de cereales, la de arroz es muy ligera, tiene pocas calorías y alto valor energético, además de ayudar a quemar grasa. No contiene gluten, por lo que también es apta para celíacos. Otros de sus beneficios son:

  • Alivia los problemas digestivos y regula el tránsito intestinal.
  • Favorece la formación de serotonina, la hormona del placer, gracias a su contenido de triptófano.
  • Tiene propiedades antioxidantes, por lo que retrasa el envejecimiento gracias a su alto contenido de vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3.
  • Disminuye los niveles de colesterol.
  • Combate la anemia.

Cómo prepararla:

Necesitarás 250 g del arroz de tu preferencia (recomendamos que sea integral, así aprovecharás todas sus propiedades), 1 litro de agua, una licuadora, un colador y una tela o gasa.

  • Lava y deja remojando el arroz por 2 horas en un recipiente.
  • Escurre el arroz y cocínalo en una olla con agua, sal y aceite hasta que esté blando. No dejes que se evapore toda el agua.
  • Agrega el endulzante que más te guste.
  • Una vez que se enfríe, lleva todo a la licuadora y tritura hasta que la pasta tenga un aspecto homogéneo.
  • Cuela la leche para evitar grumos.
  • Si quieres una consistencia más ligera, filtra la bebida a través de una gasa o tela.
  • Guárdala en un recipiente y consérvala en el refrigerador.

5. Leche de avena

Continuando con las leches provenientes de cereales, recordamos que la avena es uno de los alimentos que han acompañado a los seres humanos desde las civilizaciones antiguas hasta nuestros días, por ser un altamente nutritiva y versátil. Los beneficios de la leche de avena son muchos:

  • Contribuye a la pérdida de peso al brindar una sensación de saciedad, regular el apetito y disminuir la grasa corporal.
  • Tiene menos calorías que la leche de origen animal.
  • Ideal para diabéticos, ya que controla los niveles de azúcar en la sangre.
  • Es rica en fibra, favoreciendo el funcionamiento óptimo del sistema digestivo.
  • Su contenido de vitamina B ayuda a equilibrar el sistema nervioso central.
  • La avena es el cereal con más aporte de proteínas.
  • Reduce el colesterol, cuidando así al sistema cardiovascular.

Cómo prepararla:

Necesitarás 250 gramos de avena, 1 litro de agua, sal, una licuadora y un colador de malla fina.

  • Deja remojando los copos de avena en suficiente agua toda la noche. El líquido solo debe alcanzar a cubrir la avena.
  • Cuela los copos y colócalos en una licuadora. Agrega un litro de agua, una pizca de sal y algún endulzante de tu preferencia.
  • Licúa hasta obtener una mezcla homogénea.
  • Cuela la mezcla con el colador de malla fina o un lienzo permeable para eliminar los grumos.
  • Sírvela en un recipiente y guárdala en el refrigerador.

6. Leche de avellanas

Las avellanas son exquisitas en sabor, pero, además, aportan al organismo una serie de ventajas gracias a sus componentes. Esto es lo que este producto puede hacer por tu cuerpo:

  • Contiene arginina, esencial para la cicatrización y capaz de fortalecer el sistema inmunitario.
  • Proporciona altos niveles de energía por su contenido de carbohidratos.
  • Sus niveles de ácido fólico favorecen a las mujeres que desean embarazarse, a las embarazadas y al feto.
  • Es baja en sodio, por lo que es ideal para los hipertensos.
  • Disminuye el riesgo de sufrir trombosis.
  • Sus grasas saludables reducen el colesterol malo y los triglicéridos.

Cómo prepararla:

Necesitarás 180-200 gramos de avellanas crudas (no tostadas ni ablandadas por el tiempo), 1,5 litros de agua, el endulzante que más te guste, una licuadora y una gasa o tela de algodón.

  • Deja remojar las avellanas en agua, preferiblemente tres veces su volumen. El mínimo de tiempo debe ser de 6 horas. Si vas a dejarles las cáscaras, puedes endulzar el agua desde este momento.
  • Una vez que se hayan ablandado, escurre el agua. Retírales las cáscaras a las avellanas si no quieres un sabor demasiado fuerte.
  • Tritúralas en la licuadora, añade el endulzante (si no lo hiciste durante el remojo) y agrega, poco a poco, un litro de agua fresca, hasta obtener un líquido cremoso.
  • Cuela este líquido con la tela de algodón y exprime muy bien hasta extraer la última gota.
  • Guarda la leche en el refrigerador.

7. Leche de coco

El coco es único por su forma, sabor y textura. Es considerado un alimento muy nutritivo, y su leche es realmente sencilla de preparar. Sin embargo, contiene altas cantidades de grasa, por lo que debes consumirla con moderación. Entre sus múltiples beneficios se encuentran los siguientes:

  • Posee vitaminas C, E y B1 a B6.
  • Es rica en fibra.
  • La monolaurina, una sustancia derivada de sus ácidos grasos, tiene efectos beneficiosos sobre el sistema inmune, protegiendo al cuerpo de infecciones y virus.
  • Aunque contiene más grasas saturadas que otras leches vegetales, se metabolizan más rápido, por lo que no se almacenan y no producen aumento de peso.
  • Es rica en manganeso, lo que favorece la salud de la piel.

Cómo prepararla:

Necesitarás 2 tazas de coco rallado, 4 tazas de agua caliente, una licuadora y un lienzo permeable o tela. También te servirá un filtro de café.

  • Calienta el agua, pero no la dejes hervir.
  • Pon el coco rallado en la licuadora y agrega lentamente el agua caliente.
  • Licúa hasta que quede una mezcla cremosa.
  • Cuela esta mezcla en el recipiente en donde la vayas a almacenar.
  • Endúlzala con lo que desees.
  • Guárdala en el refrigerador para conservarla.

¿Conocías estas deliciosas recetas? ¿Cuál de estas leches te gustaría probar? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!

Compartir este artículo