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Una investigación afirma que comer rápido podría provocar obesidad

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Comer rápido nunca estuvo bien visto. Por un lado, no es decoroso comportarse de esa forma, y, por otro, “puede hacernos sentir mal”, como solían decirnos nuestras madres cuando éramos pequeños. Sin embargo, esta manera de alimentarnos puede provocar más consecuencias negativas que las que podrías haber imaginado. Un estudio realizado por investigadores japoneses demostró que la velocidad al comer podría estar relacionada con un grave problema de salud: la obesidad. Al parecer, nuestras madres tenían razón... como siempre.

Genial.guru sabe que la vida moderna suele exigirnos que comamos de forma apresurada, y por eso quiere compartir contigo este informe que demuestra que, para prevenir la obesidad, no solo debemos hacer dieta y ejercicios, sino que también debemos abordar la comida con calma.

El problema de la obesidad

Según un informe de la OMS realizado en 2017, la obesidad es un problema que afecta a tanta población a nivel mundial que puede ser considerada una epidemia. Esta puede ser provocada por distintos motivos, como el sedentarismo, el consumo desmedido de comida chatarra, la alimentación irresponsable, entre otros.

La obesidad, más allá de afectarnos a nivel estético y de reducir considerablemente nuestra agilidad, acarrea problemas serios de salud: hipertensión, diabetes, aumento del colesterol, afecciones cardíacas, óseas, musculares y muchas más.

El estudio

BMJ Open publicó un estudio que podría sumar otro factor relacionado con la obesidad. Un grupo de investigadores japoneses estudió a 59 717 personas que padecían diabetes tipo 2. Por un período de 6 años se analizaron sus conductas (hábitos a la hora de dormir, consumo de bebidas alcohólicas, de tabaco y medicamentos), y también se siguieron algunos patrones físicos, como la medida de su abdomen.

Es importante destacar que el estudio no tomó en cuenta la actividad física llevada a cabo por cada uno de los pacientes. Por lo tanto, los resultados arrojados por la investigación deben tomarse como parciales, ya que tienen un espectro limitado (en este caso, hombres y mujeres de Japón).

Los resultados

Luego de 6 años de investigación, el estudio llegó a la conclusión de que podría haber una relación entre la velocidad al comer y la obesidad. Entre los pacientes estudiados había un 42 % de posibilidades de que una persona que comía velozmente padeciera sobrepeso en el futuro. En el caso de aquellas que lo hacían a un ritmo normal, este porcentaje se redujo a un 29 %.

Como ya mencionamos, estos resultados tienen un valor parcial, y aún no hay una razón científica que explique esta relación de un modo que pueda considerarse irrefutable.

Otras conclusiones

Según este mismo estudio, también hay malas noticias para aquellos que tienen la costumbre de comer un bocadillo después de cenar, o que se acuestan en las dos horas siguientes después de haber comido. Al parecer, también hay relación entre estas costumbres y la obesidad. En este caso, el estudio tampoco tomó en cuenta el valor calórico de los alimentos consumidos.

Muchos hemos escuchado que la clave para llevar adelante una dieta para adelgazar es el desayuno, pero este punto aún es tema de debate. Por su parte, este estudio estableció que saltearse esa comida no influye en el aumento de peso. En todo caso, la investigación puede tomarse solo como un aporte más a la polémica.

¿Estás de acuerdo con los resultados de esta investigación? ¿Conoces casos de personas que coman rápido y no tengan sobrepeso? ¿Desayunas? ¿O crees que puedes encarar el día saltándote esa comida? Por favor, cuéntanos en los comentarios.

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